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Los adultos con una buena autoestima establecen relaciones sanas

Los adultos con una buena autoestima  establecen relaciones sanas, se enfrentan con entusiasmo ante los retos, superan la frustración con naturalidad. La autoestima es la forma de sentir respecto a uno mismo, el concepto del propio valor o lo que pensamos de nosotros.

Se trata de cómo nos vemos en conjunto y en la conformación de la propia imagen influyen tres factores fundamentales:

1- Personales: su propia imagen física, sus habilidades motrices y cognitivas y sus propias capacidades.

2- Personas significativas: Su entorno más íntimo influye directamente en el autoconcepto que los niños forman de sí mismos, desde los familiares hasta los profesores y compañeros.

3- Factores sociales: El entorno en el que se desarrolla, valores, cultura de la sociedad en la que crece el niño o la niña.

Es en torno a los cinco años cuando empezamos a formarnos un concepto de cómo nos ven los demás. Cuando un niño tiene buena autoestima se siente valioso y competente para afrontar los retos cotidianos con los que se van a encontrar, aceptando pedir ayuda en caso de necesitarla sin sentirse inferiores por ello.

La autoestima alta es fruto de las experiencias positivas que producen en los niños seguridad, autoaceptación y confianza suficiente para poder realizarse en todas las áreas de la vida. Con un buen nivel de autoestima las expectativas sobre sí mismos son adecuadas a sus capacidades y favorece la estabilidad emocional.

Por el contrario, la autoestima baja provoca inseguridad y escasa resistencia a la frustración, bajo sentido de la identidad y ansiedad, sin motivación para iniciar nuevos aprendizajes. De hecho, suele ser una de las principales causas de las conductas inadaptadas durante la infancia.

Cada niño es único y necesita sentirse aceptado y querido incondicionalmente, percibir que se respeta y acepta su individualidad, aceptándolo tal como es y no como nos gustaría que fuera. En este sentido, es importante tener en cuenta, que todos los niños tienen las herramientas y mecanismos para gustarse por lo que siempre se puede trabajar fomentar la autoestima y la seguridad en sí misma.

Señales saludables

  • Tener ganas de intentar algo nuevo, de aprender, de probar nuevas actividades.
  • Ser responsable de sus propios actos. Hacerse responsable de otras personas.
  • Tener conductas pro-sociales.
  • Confiar en sí mismos y en su propia capacidad para influir sobre eventos.
  • Manifestar una actitud cooperadora.
  • Autocrítica. Aprender de los errores.

Señales de baja autoestima

  • Rehuir el intentar actividades intelectuales, deportivas o sociales por miedo al fracaso.
  • Engañar. Mentir. Echar la culpa a otros.
  • Conductas regresivas (hacerse el pequeño).
  • Comportamientos no sociales.
  • No confiar en sí mismo. Creer que no se tiene capacidad de control sobre los eventos.
  • Agresividad, timidez excesiva o violencia.
  • Negación frecuente. Tendencia a frustrarse.

Es importante destacar que todos los niños muestran en alguna ocasión señales de baja autoestima, sin embargo, esto no debe preocuparnos. Sólo cuando se presentan las diferentes situaciones de inseguridad en uno mismo de manera habitual y recurrente y el pequeño parece demostrar que no cuenta con otras habilidades emocionales para desenvolverse, es cuando hay que intervenir y adoptar las medidas adecuadas.

Para ello hay una serie de hábitos familiares que ayudan a mejorar la autoconfianza y la seguridad en uno mismo. En caso de que no den resultado hay que seguir con paciencia y constancia manteniendo estos hábitos y consultar con profesionales para poder fortalecer el equilibrio emocional del menor y detectar las razones de su inseguridad.

– Amor incondicional: Cada niño es único y como tal debe sentirse querido y aceptado. Pueden cambiarse conductas erróneas, pero no se debe intentar cambiar al niño. Por eso es importante reprender las conductas y los comportamientos concretos especificándolo, de modo que le digamos qué acto, gesto o actitud es incorrecto y está mal y de modo que quede calor que él no es malo.

– Elogios: Se trata de poner el acento en aquello que sea positivo porque así se sentirá reforzado y deseará repetir ese tipo de conductas. Los elogios han de ser específicos y sinceros para que tengan un auténtico efecto positivo.

– Respeto: El respeto es esencial en todas las relaciones personales por lo que es imprescindible tratar a nuestros hijos con respeto para poder exigírselo a ellos, en casa y fuera.

– Ejemplo y coherencia: Del mismo modo que el respeto se aprende con el ejemplo, el resto de los comportamientos que realicen los padres deben ser lo que se espera de ellos. No podemos pedirles a nuestros hijos que se comporten de una manera concreta y nosotros hacer lo contrario. En este sentido, que los padres asuman las consecuencias de sus actos enseñará a sus hijos a hacerlo y a aprender de sus errores.

– Nivel de exigencia: La exigencia debe ser acorde a la edad y capacidades del niño para no provocarle una frustración innecesaria. Se trata de mantener el equilibrio, presentando retos y promoviendo el interés por diferentes actividades nuevas y que supongan un esfuerzo, pero que sean capaces de conseguirlo con su esfuerzo.

– Responsabilidad: Los niños maduran al adquirir responsabilidades, por eso es importante que tengan sus propias tareas, que las hagan y que, en su caso, asuman las consecuencias de no hacerlas. Siempre teniendo en cuenta que son niños y que nos les podemos pedir la perfección ya que, ni siquiera los padres, son perfectos. Esto, además, les enseñará a aprender de los errores y son los padres los que deben dar ejemplo, reconociendo los errores propios, esto enseñará a los niños a entender los errores y el fracaso como algo temporal.

– Escuchar: Una escucha activa es imprescindible para que los niños se sientan respetados y considerados como personas únicas cuyas opiniones importan y son tenidas en cuenta. Del mismo modo, cuando realizan preguntas, hay que responderlas y si no se sabe la respuesta, es importante reconocerlo.

– Fomentar nuevas experiencias: Las nuevas actividades hacen que los niños desplieguen también nuevas habilidades. Por eso es importante fomentar que los niños participen en todo tipo de actividades y experimenten aquello que les apetezca sin cortar sus inquietudes aunque no coincidan con las expectativas de los padres.

Leer más:  Claves para fomentar la autoestima — Mujerhoy.com —  http://www.mujerhoy.com/ser-madre/educar/claves-para-fomentar-autoestima-744948092013.html#VzW100KoZs40K4cK
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