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Ecuador no conoce con exactitud su patrimonio de árboles maderables

Las tablas están botadas en el suelo. Son unas 8 000 que fueron cortadas hace cinco semanas. Los tablones salieron del sande, una especie de árbol maderable que crece en Ricaurte, una parroquia en San Lorenzo, Esmeraldas. Esa madera cortada es uno de los pocos bultos que aún quedan en este sector de bosque húmedo tropical.
El resto lo confiscó el Ministerio del Ambiente (MAE), luego de que el 23 de septiembre declarara el estado de excepción para “neutralizar y suspender el aprovechamiento irregular del bosque nativo y de regeneración natural”. La medida rige solo para Esmeraldas, pero la tala de árboles maderables no solo se da en esa zona del país. Aunque esa provincia encabeza la lista con la mayor tasa de deforestación en Ecuador, entre el 2000 y el 2008, Zamora Chinchipe y Morona Santiago también reportaron niveles altos (ver infografía). Ese el último dato detallado por provincias que posee en el momento el MAE. Sin embargo, entre los años 2009 y 2012 se levantó un muestreo nacional y se obtuvo una cifra global. De acuerdo con esas estadísticas oficiales, en el país se talaron al menos 65 880 hectáreas cada año. Es decir, se reportó una reducción del 15% en relación con los ocho años anteriores.
En el bosque húmedo tropical de Ricaurte, Julio Páez tiene 85 hectáreas. En sus 20 años como maderero ha visto cómo ha disminuido la población de las especies, por ejemplo de chanul. Este tipo de “madera dura” es la más valorada en la provincia. Los datos sobre árboles maderables salen poco a poco en los últimos años. Por ejemplo, a través del Sistema de Administración Forestal del Ministerio del Ambiente se han registrado 482 especies de árboles que sirven para la madera.
Este es el primer inventario con cifras específicas. Hasta hace tres años, solo se habían publicado textos desde la academia. La falta de datos históricos deja vacíos para determinar exactamente lo que ha pasado con estas especies. Eso menciona Jaime Pérez, director del Jardín Botánico de Guayaquil, quien asegura que la falta de cifras impide conocer concretamente cuántas especies han desaparecido en los últimos años. Es martes y el cielo está nublado. Dentro del bosque se ve un tronco de 1,20 metros de diámetro. Es un chillalde, y Páez no lo ha cortado por el estado de excepción. En Quito también se analiza lo que decidió el Gobierno. Hugo Navarrete es decano de la Facultad de Ciencias Biológicas de la PUCE y coautor del ‘Libro Rojo de las Plantas Endémicas del Ecuador’.
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