Blog Page Title

ODISEA Y MALTRATO POR UN GALÓN DE GASOLINA CONTINÚA EL DESABASTECIMIENTO DE GASOLINA EN LAGO AGRIO

Por Cristhian Paz
Para conseguir un solo galón de gasolina tuve hoy que transitar en una verdadera odisea de visitas a varias estaciones de gasolina y después recibir el maltrato injustificado de quienes laboran en estas nuevas gasolineras administradas por el estado.

El desabastecimiento de combustibles continúa en Lago Agrio, pese a que las autoridades digan lo contrario. Empecé mi odisea a eso de las 09:30 en la mañana. Llegué a la gasolinera ubicada en la Av. Circunvalación, pero no habían gasolinas. Luego visité la antigua gasolinera del Sindicato de Choferes, pero nos informaron que en dos horas habría combustible; decidí viajar hasta el km 12, donde está ubicada otra estación de gasolina, pero tampoco había despacho de combustible, solo una ranchera esperaba solitaria el turno para abastecerse.

Media hora después volví a la antigua gasolinera de los choferes; unos 15 campesinos esperaban impacientemente que les vendan combustibles. Los trabajadores del lugar dijeron que en una hora más ya venderían gasolina. Así que para no perder tiempo me trasladé hasta la ex gasolinera Haro, ahora de Petroecuador. Allí había una enorme fila de motos, pero como yo solo quería un triste galón de gasolina le solicité al despachador. Dijo que no me podía vender un galón. Le dije “señor, yo no soy traficante de gasolina, solo quiero un galón, nada más; véndame, por favor.” Enojado el despachador, me dijo que por grosero no me vendía. No le gustó que le haya informado que no era un traficante, sino un ciudadano necesitado de combustible.

Inmediato al otro surtidor: una chica de acento colombiano me atiende con voz agria y un poco enojada “ si quiere le vendo solo Súper, no tengo más!”. Está bien, véndame Súper; yo solo quiero un galón nada más. La chica llena el envase del surtidor. Dos dólares 10 centavos.

Mirando la enorme cola de motocicletas para abastecerse de combustibles, saco de mi mochila mi cámara Canon y empiezo a tomar unas pocas fotos para el trabajo periodístico; (aunque la escasez de combustibles ya no es noticia en Lago Agrio). Un guardia alterado se me acerca y me increpa exigiéndome que no tome fotografías. Está prohibido tomar fotos a las gasolineras. Le dije que no era ningún delito tomar fotos. Se me abalanza a quitarme la cámara pero lo evadí. “Esto es zona privada, no puede tomar fotos” dice el guardia enojado. Salto a la calle con mi cámara al pecho, le explico que la calle es pública y puedo tomar fotos desde allí, pero el guardia no entiende lo que es público ni privado. Otra vez se abalanza hasta la calzada para quitarme la cámara. Varios carros le pitan; le tomo fotos y huyo del lugar.

Miles de personas viven a diario el suplicio y la humillación constante para abastecerse de gas, gasolina o diesel. Me pregunto: donde estarán las autoridades que en campaña juraron defender nuestros derechos y nos ofrecieron el buen vivir? Por favor si alguien los mira, díganle que los necesitamos.

FUENTE