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TAWASAMBA ¿SÍMBOLO DE BRONCA INTERCULTURAL?

Foto Andes Por Leonardo Parrini
Los símbolos juegan un rol ideológico, a no dudarlo. Una reciente carta enviada al periódico HOY por Carlos Viteri, asambleísta por la provincia de Pastaza, solicita una rectificación de prensa en rechazo a “las expresiones ofensivas” proferidas por Roberto Aguilar, “editor de contenidos” de ese diario quiteño, quien dijo que Viteri se pone una corona de plumas y se disfraza de shuar. El artículo de Aguilar titulado Yasuní no se sabe que pasará, publicado el jueves 11 de julio, dice textualmente: “El asambleísta quichua Carlos Viteri, quien presidió la mesa ataviado con la gigantesca corona de plumas que constituye su disfraz de shuar, se deshizo en halagos y atenciones”.
El artículo impugnado en la carta evidencia el carácter ideológico en el uso y rechazo político de los símbolos culturales en Ecuador. Una de las grandes preocupaciones que sostuvo en vida y obra el semiólogo francés Roland Barthes es, precisamente, la posibilidad de que los signos sociales pasen como signos naturales. Justamente, este camuflaje semiótico le quitaba el sueño a Barthes, porque en ese avatar significativo podría encubrirse una determinada ideología. Barthes señaló que con frecuencia, cometemos el error de llamar “natural” a lo que consideramos “socialmente aceptable, moralmente deseable o estéticamente placentero”. En tal sentido existen, en la aserción de Barthes, símbolos arbitrarios usados socialmente.
A través de la historia, diferentes culturas han adoptado elementos de la naturaleza para representar sus ideas y sentimientos sobre el mundo circundante y lo hacen impelidas por una suerte de deificación. Es decir, en ese proceso que va de la cosa a la palabra, del objeto a la imagen hay, sin duda, un ritual exaltativo de la naturaleza convertida en deidad en el imaginario colectivo de los pueblos. Y en proyección futura, esa sacralización de los objetos, a través de su uso simbólico, tiene que ver con la necesidad de perennización de la sociedad en un paso que toda cultura está dispuesta dar como una forma sublimada de la conservación de la especie humana.
Tawasamba, corona ancestral
Tawasamba, tocado de plumas de tucán o “el disfraz de shuar” al que hace referencia la publicación de Aguilar, es un ornamento de alta significación para los pueblos amazónicos Kichwa de Sarayacu, Achuar y Shuar. Como se conoce, entre los símbolos más significativos de los Shuar están el tigre, en representación de lo masculino, y la serpiente de lo femenino, y las aves como el tucán y el colibrí, deificados por su cultura. Por su parte los Kichwas -nacionalidad a la que pertenece Carlos Viteri-, hacen de las aves un motivo de sobrevivencia cultural. Una de las fiestas que aún conservan las comunidades kichwas es la cacería “ista”, donde los varones se internan en la selva por varios días para cazar aves, entre ellas el tucán, y cuadrúpedos nativos, en un desafío por demostrar sus  virtudes y habilidades en las faenas de la selva.
Barthes habla también de signos motivados -no arbitrarios- cuando ocasionan el uso de ropas civiles dotadas de significación para la sociedad que las originó; este sería el caso del uso del tawasamba, utilizado por shuar, achuar y kichwas en la Amazonía ecuatoriana. La tawasamba es un tocado de plumas multicolor procedente del pecho del tucán, “un tesoro con el que sus ancestros pagaban cuando carecían de otro valor”. Las culturas ancestrales de los pueblos, nacionalidades y comunidades indígenas amazónicos saben muy bien que esa necesidad de deificación es su salvoconducto identitario para no extinguirse en la vorágine de los tiempos. ¿Cómo entonces hablar de disfraz al referir el uso de esta prenda ancestral?
Viteri remata la carta protestando que Roberto Aguilar“un editor de contenidos, como firma usted, caiga en esa ligereza que no parece más que el resultado de su desconocimiento sobre los procesos culturales de las identidades de las nacionalidades amazónicas”. De acuerdo a la misiva, la afirmación de Aguilar es más grave aún porque es la segunda ocasión que recurre a este calificativo pues en la edición del 19 de mayo de este año, en el texto titulado: ¿El augurio de Correa se cumplió?, se dice: “Al fondo del hemiciclo, Carlos Viteri reposa erguido y orondo con su ya conocido disfraz de shuar”.
El argumento de Viteri remata diciendo: “el hecho de que usted reincida en esto, que es ofensivo con la cultura la cual pertenezco, refleja su rechazo enfermizo a todo lo que, según sus subjetividades, huele a revolución ciudadana”. Cabe notar que el pedido de rectificación mediática solicitado por Carlos Viteri Gualinga está amparado en el artículo 23 de la Ley Orgánica de Comunicación, referente al derecho a la rectificación; y el 11 numeral 2 de la Constitución y 61 de la Ley de Comunicación, referentes a contenidos discriminatorios.
En espera de la rectificación, no sea cosa que la justicia tzántzica practicada por los Shuar -que reducía la cabeza de los enemigos de guerra-, cobre cuerpo en esta bronca intercultural. Imprecación verbal que denota, no otra cosa, que el prejuicio ideológico contra culturas ancestrales que en un proceso de inserción étnica se reintegran hoy al Ecuador incluyente, en un proceso revolucionario denostado también por similares razones políticas.
http://lapalabrabierta.blogspot.com/2013/07/tawasamba-simbolo-de-bronca.html?spref=fb