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Murilo Benicio, el Brad Pitt brasileño

Hace poco, un artículo definió a Murilo Benicio como “elBrad Pitt brasileño”, asegurando que el galán es “el más famoso, el más afable y el que enamora a las actrices más lindas” de la televisión de su país. Los tres atributos son irrebatibles. A sus 42 años, el actor que lleva dos décadas en la industria y cuya carrera despegó en 2001 gracias a la telenovela El Clon, es hoy una de las caras más famosas y cotizadas del gigante norteño.
“Hoy no hay película que pague la mitad de mi salario mensual”, reveló a la revista GQ el año pasado, en medio del éxito superlativo que cosechó con Avenida Brasil. El culebrón que se puede ver actualmente en Uruguay por Canal 12 culminó en su país dejando números arrolladores: una audiencia de 40 millones de personas, mil millones de dólares recaudados en publicidad y un rating final que se erigió como el más alto del año, convocando a 80 millones de espectadores.
Un dato que da cuenta del suceso: la propia presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, decidió postergar un acto público el día de la emisión del capítulo final para no competir con semejante fenómeno; la mandataria temía que el evento estuviese vacío por culpa de la novela. Si Murilo ya era famoso, desde entonces es directamente imposible que exista algún brasileño que desconozca su rostro.
El más afable
A Benicio el éxito lo agarró bien parado. Él asegura que se aprende de los errores, no de los aciertos. Aunque no parecen haber muchos errores en su camino. Es verdad que nació en una familia acomodada, intelectual y de alto prestigio en su país; su padre era un alto jerarca del Banco de Brasil y su madre, profesora de Historia. Ambos lo apoyaron cuando anunció que quería ser actor, despertar que sucedió temprano: tenía ocho años cuando, al ver la película Candilejas de Charles Chaplin, descubrió su vocación. “Si quieres estudiar teatro, te lo pago”, lo avaló el progenitor. Con diez años, dio sus primeros pasos. Era tan tímido que no podía evitar tartamudear en el escenario, frente a su profesor y sus compañeros. Sin embargo, logró superar ese temor en el lugar menos pensado: en Estados Unidos y sin saber una sola palabra de inglés.
Decidido a convertirse en actor de cine, tenía 18 años cuando se fue a vivir a San Francisco. Venir de una familia de alcurnia no le hizo dudar a la hora de trabajar de limpiavidrios, mozo, repartidor de pizzas y lavandero para pagarse la estadía. En un receso de sus actividades, viajó a Río de Janeiro y terminó participando en una prueba del taller de actores de la Rede Globo. Quedó. Se preparó durante siete meses para actuar en su primera telenovela. Tenía 22 años.
Al día de hoy, Murilo totaliza 20 culebrones televisivos y una decenas de películas en su currículum. Pero si Avenida Brasil fue el cenit, El Clon significó su momento bisagra. Fue aquella historia de 2001, que él protagonizó encarnando dos papeles -el de un empresario y el de su clon, 20 años más joven-, la que lo bañó de popularidad y fama. Y también tuvo gran incidencia en su vida íntima, porque en el set se enamoró de su coprotagonista, Giovanna Antonelli. Una curiosidad: en aquella telenovela trabajaba a su vez Débora Falabella, interpretando a su hija en la ficción. Hoy los dos actores son pareja.
El que enamora a la más linda
Es que Benicio tiene bien ganada la fama de galán, delante y detrás de cámaras. Se lo tilda de enamoradizo y celoso y son siempre conocidos sus romances con las actrices con las que trabaja. “Dicen que el primer año de matrimonio es muy difícil. Después, ¡es imposible!”, declaró entre carcajadas a la revista GQ, hablando de sus convivencias. Tiene dos hijos: Antonio, de 16 años, fruto de su relación con la actriz Alessandra Negrini, y Pietro, de ocho, a quien tuvo con la actriz Giovanna Antonelli. Aunque hoy no convive con ninguno de los dos, mantiene un fuerte lazo a base de charlas abiertas y francas. No duda en hablar con ellos sobre drogas, por ejemplo. “A mi hijo mayor le digo: `La marihuana no es tan agresiva como el cigarrillo. Es buena onda, pero la moderación es todo en la vida, ¿entiendes?` La peor cosa es decir `no lo hagas`”, reflexiona.
En estos días, la familia de Benicio pasó al grupo de las ensambladas: sus hijos comparten tiempo con la hija de cuatro años de la actriz Débora Falabella (34). Ambos se conocieron rodando El Clon, pero volvieron a cruzarse recién 11 años más tarde, en el set de Avenida Brasil, donde ella encarna a Nina, la protagonista que busca venganza y que está enamorada del hijo adoptivo de él. En ese momento, ambos estaban en pareja: él, con la escenógrafa Andrea Souza; ella, con el actor Daniel Alvim. La separación simultánea de ambas relaciones dio lugar a rumores, pero ellos no declararon nada hasta que terminó la emisión de Avenida Brasil en su país, a fines de octubre de 2012.
La confirmación fue por parte de Murilo, en el talk show Marília Gabriela entrevista. Consultado por la conductora, el actor no solo asumió su romance con Falabella, sino que agregó: “Estamos prácticamente casados”, deshaciéndose en elogios para su novia. “Sin menospreciar las demás relaciones que he tenido, Débora es la única persona que logró llenar todos los vacíos. Los valores, la educación, la vida adquieren un sentido especial… Todo encaja. Creo que esta relación es genial (…) Ella es la única que satisface todos los requisitos”, sorprendió.
Débora, por su parte, también se ha animado a contar sobre su relación. “Es un poco difícil algunas veces tener la misma profesión y también salir con una persona que sea buscada por la prensa y fans. Quitando ese aspecto está todo tan maravilloso”, aseguró en una entrevista.
Sin dudas, los dos populares actores conforman una pareja asediada por los paparazzi de su país. Pero en cuanto a la relación con el público, las cosas son diferentes, asegura Benício. “Nosotros tenemos una condición de ser actor en Río de Janeiro muy única. Porque nadie te presta atención. Las personas están muy acostumbradas a ver a los actores en la calle. Aquí andas todo el tiempo y entonces parece que tuvieras una familia enorme. ‘Hola, ¿todo bien?’, te dicen”.
Igual, cada tanto, vale alguna escapada de la cidade maravilhosa para disfrutar otro punto del globo. Murilo y Débora han sido vistos muy felices en Nueva York y Portugal, por ejemplo, usando anillos de oro blanco que dan lugar a una sola especulación. Pero ella ha aclarado: “Un papel no va a alterar lo que sentimos, no por no tener un papel vamos a ser menos que los casados”.
Debilidad por las actrices
Alessandra Negrini
Se conocieron en el set de filmación de la novela Meu bem querer, de 1998. Se mudaron juntos y tuvieron un hijo, Antonio, que hoy tiene 16 años. La pareja se separó poco después, cuando el niño tenía un año.
Carolina Ferraz
Poco había pasado de su separación de Negrini, cuando Murilo comenzó a salir con Ferraz, de quien era amigo desde la novela Por amor (1997). El romance duró hasta 2001, cuando conoció a su próxima mujer.
Giovanna Antonelli
La telenovela El Clon (2001) no solo supuso su despegue profesional, sino que le hizo conocer a su siguiente gran amor. Con Antonelli tuvo a su segundo hijo, Pietro, en 2005. Se separaron por los celos de Murilo.
“Tan linda que verla me emociona”
Los dos estaban en pareja, pero se separaron en pleno rodaje de Avenida Brasil para poder vivir su romance. Lo hicieron público ya terminada la novela, así nadie desviaba su atención de la historia. Hoy, ambos se muestran muy enamorados. “Un día entré a mi casa y ella se estaba arreglando y la vi tan linda que me dieron ganas de llorar”, ilustró Murilo sobre su amor por la actriz Débora Falabella.
Fuente: http://www.ecuavisa.com/