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Walter Spurrier: “Las leyes en Ecuador, guste o no, son más modernas”

EL TELEGRAFO/

El analista económico Walter Spurrier señaló que si las importaciones de bienes de capital van a mejorar la infraestructura y generar riqueza no habrá problema de que vengan financiadas.

Walter Spurrier Baquerizo. Analista económico hace 40 años. Cargo actual: Director del informe Análisis Semanal. Foto: Miguel Castro |  El Telégrafo

Walter Spurrier Baquerizo. Analista económico hace 40 años. Cargo actual: Director del informe Análisis Semanal. Foto: Miguel Castro | El Telégrafo

Orlando Pérez y Alex Córdova

Durante este Gobierno ha habido importantes avances en infraestructura, salud, educación y vivienda, lo cual será un legado del presidente de la República, Rafael Correa, una vez que deje su mandato.

Así lo sostiene uno de los críticos más duros del Gobierno, Walter Spurrier Baquerizo, con respecto a los cambios que ha ejecutado el actual Gobierno.

El director de Análisis Semanal afirma que hay cambios positivos en muchos sectores, pero  que  debe haber mayor flujo de comunicación entre autoridades, sectores productivos e inversionistas para que el país se desarrolle de mejor forma.

Se ha cuestionado últimamente desde varios sectores el excesivo consumo en Ecuador. ¿Qué opina de este tema?
Los datos de las cuentas nacionales del Banco Central no nos salvan de un crecimiento del consumo muy alto, pero yo no veo un problema, porque nos hablan de una tasa de crecimiento del 3,7% anual, y en términos constantes, es decir no en dólares sino en volúmenes, que no es mucho ya que la inflación está sobre el 6%.

Se dice que ha subido el poder adquisitivo de las personas.
Obviamente, si las personas de menores recursos tienen más capacidad, les gusta consumir porque esa es una característica de nuestra sociedad, al igual que de la norteamericana. Nos aumentan el sueldo y vemos qué podemos comprar con ese incremento.

¿Este alto consumo influye en una balanza comercial negativa?
El problema del déficit comercial es notorio, pero lo que sucede es que el Gobierno tiene un programa de inversión masivo con financiamiento externo, entonces se importa gran cantidad de bienes de capital financiados, y así, por el lado comercial  entran como importaciones, pero por el lado de los capitales,  como crédito de largo plazo. Pero si son importaciones que van a mejorar la infraestructura del país y  generar riqueza no habrá problema de que vengan financiadas, porque no son créditos para pagar consumo. No veo un mayor problema por  la balanza comercial.

¿Pero hay falta de liquidez en el país?
He escuchado con  preocupación sobre el tema de falta de liquidez. Pienso que  hay que preocuparse de lo que pueda pasar, pero no veo que esté pasando. Ahora  existen factores que influyen, el uno es el de los ingresos   porque  estando dolarizados  la liquidez está íntimamente vinculada al ingreso y salida de dinero en la economía. El otro factor es la dependencia del precio del petróleo. El Presidente dijo que 2014 y 2015 iban a ser malos años porque hubo un desplome del precio  que estaba sobre $ 95 y  cayó a $ 80. Sin embargo, desde entonces hasta acá ha vuelto a estar sobre el monto señalado,  de modo que resultó ser solo una alarma.

¿Por qué la queja de  empresarios y analistas si la economía del país está estable?
El asunto más conflictivo es que el Estado ya no puede seguir incidiendo en un  crecimiento de la economía, porque ya está en un nivel máximo de inversión pública y no puede haber más dinero.
Por ejemplo, el crecimiento de 2011 y 2012 fue  movido por los créditos del Biess (Banco del Seguro Social). Por primera vez en la historia hubo un acceso masivo a financiamientos de vivienda, pero eso fue de un solo golpe, tanto que ahora el crecimiento es lento. Por otro lado hay cosas que pudiesen suceder, una caída en el precio del petróleo o que mañana China diga que ya es suficiente el crédito que ha hado a Ecuador, es decir existen esos peligros, aunque el primero es el mayor. Para tomar previsiones, el Presidente ha puesto en marcha algunas iniciativas y una de estas es la de las hidroeléctricas que nos llevará a ahorrar en importación de combustibles. Por otro lado, se quiere aumentar la producción petrolera,  pero en el caso del Yasuní deberá esperar a que se solucione lo de la consulta popular y en el del crudo pesado del Tunduayacu,  se deberá llegar a un acuerdo entre el Estado y las petroleras.

También ha habido quejas por el tema de sustitución de importaciones
En este tema se han dado múltiples explicaciones, una de estas es obligar a la empresa privada  que invierta en la expansión de la producción industrial, pero el Gobierno forza las cosas, en vez de crear otras condiciones para atraer la inversión privada.
Claro, sí hay algunos factores que son favorables, por ejemplo la enorme inversión en infraestructura,  lo que significa que hoy Ecuador es más atractivo que Colombia. Sin embargo, existe este proceso de poner en plena vigencia la Constitución de Montecristi y un cambio de leyes, entre estas la de relaciones laborales, tributarias y de mercado de valores, todo bajo una ideología que es de redistribución de la riqueza y hasta cierto punto anticapitalista y esto asusta un poco a la inversión.
Creo que debe haber un mayor flujo de comunicación entre autoridades e inversionistas para que parte de esa desconfianza se disipe.

En una entrevista  el ministro Ramiro González  decía que el sector financiero prioriza el crédito al consumo y no a la industria, ¿qué  responsabilidad tiene el sector financiero que no arriesga?
Lo que pasa es que el sector financiero tiene que responder a depositantes y accionistas. El dinero que captan los bancos es de corto plazo y los préstamos de consumo  tienen esta característica. En cambio, los préstamos para poner negocios, en términos generales se ven más riesgosos, más difíciles de recuperar. Si el Gobierno  quiere buscar una manera de controlar el crédito de la banca existe el mercado de valores, en donde las instituciones pueden adquirir papeles de empresas privadas. Pienso que se debe desarrollar ese sector.
Lo otro que se tiene que desarrollar en la banca pública es el crédito a largo plazo, uno para exportaciones y otro para proyectos de cambio de matriz productiva.

¿Como cuáles por ejemplo?
Por ejemplo, si el Gobierno define que determinados sectores, como el metalmecánico, son prioritarios, entonces hacia allá  debería encaminar su crédito.

¿Pero eso no habla mal de un sector financiero que, viendo la estabilidad que hay, no puede arriesgar un poco más?
Desde antes de la crisis de 1998 y 1999 sí se prestaba a largo plazo Por años el banco La Previsora tuvo una buena cartera para el desarrollo de camaroneras, pero vino una crisis -antes de la bancaria-, y la Superintendencia de Bancos dispuso que  la cartera de camaroneras sea calificada E, técnicamente el banco estaba quebrado. De hecho, algunos problemas que tuvo la banca en ese período es que el dinero no lo podía recuperar rápidamente porque estaba prestado a largo plazo. Una de las características de la dolarización es que el Banco Central no puede rescatar a los bancos  porque no tiene dólares, entonces las instituciones deben mantener un alto nivel de liquidez y tienen que ser conservadores. Los bancos, antes de 1998, no lo eran.

¿Entonces por dónde alimentar el crédito para ese sector que hoy lo demanda?
Una pequeña cantidad está dando la banca privada directamente y por la vía de compra de papeles. También están las cooperativas para un sector pequeño y la banca pública.

¿Pero no es poco frente a lo que se requiere para el cambio de la matriz productiva?
Lo que pasa es que si vamos a un proceso de transformación, las empresas privadas posiblemente conseguirán créditos en el exterior. También habría inversión extranjera.

¿Observa usted que el país esté en camino a la  generación de una clase media no tan consumista, pero sí de propietarios como la ha llamado el Presidente?
Pienso que va a ser difícil que la sociedad deje de ser consumista. Ahora en el tema de propietarios, pienso que sí hay más propietarios de vivienda y de automóviles, pero eso es consumo. En cuanto a negocios y medios de producción habría que ver estadísticas, aunque, en el último punto, no creo que hayamos avanzado mucho.
Sobre el desarrollo en el campo se hablaba de que el 5% de los propietarios de  tierras ocupa el 56% del total. Pienso que todo este concepto de democratizar la propiedad rural debía comenzar por el Estado, que es un terrateniente grande y deficiente, por lo que si se distribuyera esta tierra y se viera que, en efecto, los programas funcionan con producciones rentables, entonces sí se podría pensar en  expropiar tierras privadas no productivas y vendérselas a los campesinos.

¿El país crecerá al mismo ritmo que en 2013?
Sí es posible que se logre un crecimiento del 4%, incluso el 4,5% en este año. Habrá que ver qué factores cambian la economía.

¿Va el Gobierno por el camino correcto para el cambio de la matriz productiva?
El problema es que existen iniciativas que no apuntan en el mismo sentido, por ejemplo, la Vicepresidencia va por el lado de proyectos como la Refinería del Pacífico, centros siderúrgicos y de petroquímica. El Ministerio de Industrias quiere incrementar la producción industrial restringiendo importaciones. La Senescyt (Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación)  habla de cambiar la Ley de Propiedad Intelectual  y que  no se debería pensar en el desarrollo agrícola y pesquero, sino en la  tecnología del conocimiento. Mientras que, el Ministerio de Agricultura tiene planes para cada producto. Todas estas cosas son distintas.

¿Qué importancia tiene un acuerdo con la Unión Europea?
Si queremos exportar, no lograr un acuerdo con Europa sería un revés muy serio, por ejemplo el principal proveedor a Europa de atún enlatado tiene arancel 0, y si no firmamos con Europa el ecuatoriano entrará con más del 20%. La idea es que si queremos desarrollar más de lo que sabemos hacer, tener la entrada a Europa es importante, pero los funcionarios  no están todos de acuerdo, hay confusión.

¿Sin embargo, el Presidente ha llevado la batuta con el criterio de ni bobo aperturismo, ni bobo proteccionismo?
Pienso que el Presidente está convencido, porque se ve que el Ministerio de Comercio Exterior  sigue con entusiasmo la negociación, pero simultáneamente se siguen planteando cosas desde la Senescyt y la Senplades, como si hubiera distintas posiciones. Creo que ya el Presidente debería dirimir  para no crear tanta confusión.

¿Cree que es conveniente dar 10 años a la industria para que sea más competitiva  frente a los productores europeos?
Creo que en cuanto a productos, Ecuador está en capacidad de competir. Europa no es competitiva en agroindustria y nosotros tenemos producción tropical y flores. El problema con la UE son los productos subsidiados, y hay preocupación por el hecho de que las empresas europeas participen en contratos públicos y que nuestras empresas  se vean afectadas. Hay que ver los pros y los contras y sopesarlos.

¿Entonces la condición de Ecuador de exportador de bienes primarios, no se acabaría nunca porque seguiríamos la misma dinámica?
La estrategia es ir desarrollando a partir de lo que se conoce y hacerlo más completo, añadiendo nuevas tecnologías. No creo que el estar abierto nos condene a no poder desarrollar nuevas industrias, al contrario,  siendo un mercado pequeño sería más difícil hacerlo sin poder exportar.

Tenemos gran producción de banano, pero no la capacidad de hacer crema o compota de banano. ¿Esa será la marca del exportador ecuatoriano?
Habría que ver cuánto más se gana en hacer una compota de banano que vender el banano.

¿El Presidente dijo que la gran pelea que va a tener este país es cuando se apruebe o discuta el Código Monetario y Financiero. Cree que es un punto de quiebre entre el Gobierno y el sector financiero que ha sostenido a una parte de la oposición más crítica?
Va a ser un asunto duro, porque el Código crea un solo directorio que reemplaza al de la Junta Bancaria, al BCE, al organismo de seguro de depósitos y va a estar controlado por un delegado del Presidente de la República, quien  tendrá un poder increíble y determinará a dónde va la liquidez del país. La banca sentirá que no tiene decisión sobre sus fondos. Parecería una lectura rápida que he hecho, de que el Gobierno podría poner cupos en los pagos al exterior.

¿Usted cree que es orden lo que requiere el sistema financiero, porque desde 1992 que se aprobó la Ley de Régimen Financiero no se ha modificado?
El mundo pasa por distintos consensos de cómo debe manejarse la economía, y a raíz de la crisis de 1982 surgió algo más liberal, de menor intervención estatal, pero luego de la crisis de 1998 ese consenso se revirtió. Considero que el país debe ir  dentro de las corrientes mundiales, en donde sí hay  control,  pero me da la impresión de que este proyecto es muy ambicioso.

¿Antiliberal?
Sí, así es.

¿Y usted diría que es cercano al socialismo?
No necesariamente. Yo diría que obedece más bien al criterio de mantener un control estatal más rígido  de las instituciones financieras.

Ecuador ha tenido en este Gobierno un capitalismo más desarrollista y modernizante, ¿por qué la idea de un socialismo totalitario, controlador y regulador en extremo?
Son muchas cosas, Ecuador es más moderno que antes y, guste o no, las leyes son más modernas. Ha habido la gran preocupación de reducir las inequidades, de mejorar el poder adquisitivo de las personas, aumentar los servicios sociales. Lo que sí ha habido es poco interés en crear condiciones para atraer capitales privados para que haya un desarrollo en el sentido capitalista, para que haya  mayores empresas que inviertan en el país y que utilicen a Ecuador como plataforma para salir al mundo.