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Así fue la caminata desde El Pangui hasta El Arbolito

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Los indígenas que marcharon durante diez días desde el sur del país se concentraron ayer en Quito en protesta contra el Gobierno y una ley que, según ellos, les quita el control sobre la administración del agua en sus territorios. Fuertemente escoltados por policías, decenas de manifestantes marcharon de forma pacífica hasta El Arbolito, donde instalaron un cabildo abierto contra el gobierno de Rafael Correa. Dos de los caminantes que empezaron su travesía en El Pangui cuentan su historia. Lo hicieron por sus convicciones. El mayor obstáculo, aseguran, fue la Policía, a la que lograron burlar separándose a veces de las carreteras parea subir por los chaquiñanes.

Cumplimos el primer objetivo

Vicenta Ninga es de la comunidad de Zamora Chinchipe. Caminó desde el Pangui con sus dos hijas
“Ha sido muy alegre y dinámico todo el trayecto y lo bonito fue que a pesar de todo se iba sumando más gente en cada ciudad para caminar con nosotros. Hemos venido bailando y cantando para agradecer a la tierrita por todo lo que nos da y que ahora nos quieren quitar. Ahora hay alguna gente que nos apoya,  o que apoya el rechazo a las políticas del Gobierno no pueden estar aquí por cuestiones de fuerza mayor, por ejemplo porque tienen que cuidar a sus hijos o sus familias, pero nos han mandado toda la fuerza y energía para defender nuestros derechos y las cosas que nos afectan a todos.

El apoyo que la gente nos da se demostró en las ciudades con los recibimientos de las personas. Nos han dado agua y alimentación. Además nos daban fuerza los aplausos desde las ventanas y los alimentos que nos regalaban para preparar la comida para todos los marchantes durante estos 12 días.

Yo vine a esta marcha porque he visto constantemente como este Gobierno atropella nuestros  derechos establecidos en la Constitución y los derechos colectivos, individuales y humanos. Nosotros nos sentimos prácticamente defraudados. Los derechos que los pueblos y nacionalidades los hemos adquirido con nuestras luchas de años en los gobiernos neoliberales, ahora este Gobierno pretende desaparecer, como es el sistema de educación bilingüe, los derechos para nuestros territorios ancestrales y otros más.

He participado en muchas otras marchas y los conflictos con la Policía han sido recurrentes, esta no es la primera vez. Los policías cumpliendo las órdenes de arriba, del Gobierno, nos han venido obstaculizando todo el camino. Pero nosotros avanzamos de cualquier forma, a veces teníamos que dispersarnos a otras calles, cambiábamos de ruta y dejábamos las carreteras para avanzar por los chaquiñanes divididos para que todas las personas pasemos. El Gobierno no sabe que cuando nos decidimos a luchar, no importa que haya cinco policías para un caminante. Nosotros nos libramos rápido y seguimos en el camino.

La organización para descansar en cada provincia fue muy bien difundida. La comunicación en esta marcha fue fundamental desde el día en que salimos de El Pangui, nosotros hemos tenido contacto permanente con las ciudades a las que íbamos a llegar y la gente de las comunidades nos esperaba. Además de las organizaciones que nos recibían en el camino también fue importante el apoyo de los ciudadanos que salían a las calles para darnos ánimo. Muchos días la gente que salía a la carretera a recibirnos se tuvo que regresar a su casa porque nosotros, por los conflictos y demoras que nos ocasionaba la Policía no podíamos cumplir con el cronograma y nos demorábamos más. Por ejemplo en Chimborazo había que estar a las 17:00 pero llegamos a la una de la mañana porque la Policía no nos dejaba pasar. Ahora ya llegamos a Quito y cumplimos nuestro primer objetivo. A partir de aquí todavía debemos seguir luchando por defender nuestra tierra y la educación de nuestros hijos”.

Siempre funcionamos con comisiones

Mercedes Coronel tiene 35 años, caminó desde El Pagui y es parte del colectivo Yasunidos  de Riobamba

“Yo fui desde Riobamba hasta Zamora Chinchipe para venir en la Marcha. Estoy casada, pero mi esposo apoya mis ideales y no tuve problema en viajar. La concentración fue en una parroquia de Zamora Chinchipe y después de hacer un ritual en el río Wismi los 300 caminantes bajamos al cantón El Pagui, de ahí salimos a las 14:30. El recibimiento de la gente ha sido muy cálido y generoso. Las personas que nos esperaban en las provincias han sido muy generosas y buenas con los caminantes. El único inconveniente que tuvimos fue con la Policía Nacional que nos puso trabas desde que íbamos a salir de Zamora Chinchipe. La primera traba que nos puso fue cuando queríamos sacar un bus en el que se iba a transportar a la gente y no teníamos los permisos. Ya estábamos saliendo en una caravana y justo nos detuvieron por el salvoconducto entonces tuvimos que bajarnos del bus. Estuvimos en la carretera cerca de dos horas y después nos tocó pedir ayuda a la gente que viajaba hasta Loja para que nos lleven en sus autos porque no teníamos los carros suficientes para movilizar a todas las personas hasta el siguiente punto que era Loja.

Cuando llegamos nos recibió la Fetrocol para hacer una caminata por toda la ciudad y sobre todo por los principales parques y después avanzar hasta Cuenca. La primera noche descansamos en Zamora Chinchipe y la segunda en Saraguro. Ahí dormimos en la casa de una organización del Azuay que es filial de la Ecuarunari.

Toda la marcha funcionó con comisiones. Teníamos una de avanzada, una de seguridad, una de salud y una de alimentos. En el tema de la comida la encargada era la comisión que recibía alimentos. Teníamos platos, cucharas, cilindros de gas y la gente de las provincias a las que llegábamos nos recibía también con comida o nos regalaban algunos productos para alimentarnos  durante estos 12 días.

La parte más complicada fue en Azogues porque no dejaban pasar a los buses y ahí fue que nos tocó caminar más. La policía no nos ayudó.  Nos decían que los buses no pueden pasar por el mismo problema de que no había permisos. Pero en el trayecto nosotros siempre nos mantuvimos alegres y no hacíamos coraje por las arbitrariedades de las autoridades.

Lo que espero ahora es que se cumpla lo que venimos a pedir, no solo caminamos pro el agua sino para tomar conciencia sobre el cambio de la matriz energética y la consigna es quedarnos el tiempo necesario hasta que se cumpla lo que pedimos. Nosotros estamos dispuestos a nuevas movilizaciones si no se cumplen los puntos”. (LAC)

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