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Descubre por qué tus hijos deberían tener una mascota

perros
Las mascotas no solo sirven para suplir nuestra necesidad de cariño, también pueden ayudar con las tareas de la casa incluyendo la crianza de un niño.
Desde la prehistoria hasta nuestros días, los animales domésticos han desempeñado un papel muy importante en la relación con los niños. Gracias a esa estrecha convivencia, son modelos a seguir para las distintas etapas de desarrollo de los pequeños, y les enseñan valores tanto fundamentales, como conocimientos básicos sobre la vida y la muerte, el crecimiento, el sexo y la reproducción, la salud, el dolor y la enfermedad, la  higiene y los cuidados básicos sobre alimentación, y un largo etc. que iremos desarrollando a lo largo del artículo.
En los años 80, el National Institute of Health, comenzó a investigar, y fue en 1987 cuando publicó su primer gran trabajo: “Salud y beneficios de los animales de compañía”. No ha sido hasta hace pocos años cuando se ha incidido en estudios más profundos que constatan los beneficios sobre la tenencia de una mascota en casa.
Beneficios según el sitio especializado Vetersalud: 
Para la salud
– Disminuye el stress, lo que ayuda a que sean  niños menos agresivos.
– Mejora la autoestima y el bienestar psicológico, pues se sienten muy queridos por su mascota y, al cumplir con la obligación de alimentarlos, limpiarlos y cuidar de ellos, estamos creando en su interior una sensación de utilidad y motivación muy positivas.
– Disminuye el número de afecciones psicosomáticas: ansiedad, dolor de cabeza o abdominal, alteraciones del apetito, o problemas cutáneos.
– Exige un incremento en la actividad física, hecho de relevada importancia, dado el sedentarismo que hoy en día padecen nuestros hijos.
– Regula el ritmo cardiaco y la tensión arterial, el mero acto de acariciar nuestra mascota.
Es un escape para los impulsos de acicalamiento de los residuales de primates que aún conservamos.
Socioeducativos
– El niño que pasea un perro se beneficia de las relaciones sociales en la calle al atraer la atención de otros viandantes e iniciar conversaciones, estableciendo incluso nuevas relaciones.
– Acelera el desarrollo psicomotor a través del juego, el ejercicio, la persecución, las risas, etc.
– Ejerce un papel de protección que comparte con los progenitores: no sólo papá y mamá son los que me quieren y me cuidan. Les aporta seguridad cuando los padres están ausentes.
– Invita a los niños a imitar a los adultos en su rol de cuidadores, por lo que ellos pasan a ser los papás de la mascota y esto hace que desarrollen el valor de la responsabilidad.
– Proporciona un vínculo con la realidad para mejorar la estabilidad emocional.
– Se crea una relación de confianza mutua que promueve el conocimiento de sí mismo.
– Proporciona aceptación y amor sin prejuicios.
-Ofrece una enseñanza natural sobre conceptos como el nacimiento, parto, enfermedad, dolor, muerte, sexualidad, etc. con lo que se convierte en su profesor particular en la escuela de la vida.
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