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Venezuela, Colombia y Ecuador en silla de ruedas

Son cientos de kilómetros los que el tolimense Luis Ferney Castro Arias ha recorrido a bordo de su silla de ruedas quien lo acompaña hace 31 años cuando perdió la movilidad de sus piernas después de un accidente de tránsito.

Silla

El 2 de noviembre de 1983 mientras Luis Ferney Castro Arias se movilizaba en un bus de Expreso Bolivariano a cumplir con una jornada de trabajo, un accidente de tránsito le arrebato la movilidad de sus piernas.

El 12 de enero de 2013, mucho tiempo después del percance, este hombre decidió dar inicio a una travesía que convertiría su discapacidad en un motivo para salir a recorrer las carreteras de Colombia en su silla de ruedas con el fin de buscar más garantías para personas en estado de vulnerabilidad como el por parte del Gobierno Nacional y conseguir recursos económicos para lograr levantar un negocio que le dé el sustento diario.

El viaje dio inicio en Mutatá, un municipio del departamento de Antioquia hasta donde llegó en carro. “Al encontrarme en casa, encerrado sin nada que hacer decidí irme. Me sentí preparado para salir a recorrer Colombia” asegura este tolimense que a pesar de su edad y su discapacidad no ve fronteras para salir adelante. Allí recorrió toda la zona bananera de ese departamento pasando por municipalidades como Chigorodó, Capero, Apartadó, Currulao hasta llegar a Montería, capital de Córdoba.

Sucre, Bolívar, Magdalena, Cesar, Guajira y fue ahí cuando Luis Ferney se aventuró a recorrer el vecino país de Venezuela, “ese país estaba proyectado, yo quería que Venezuela hiciera parte de la travesía que había emprendido” por donde recorrió diferentes estados hasta retornar a Colombia por el departamento de Arauca.

Arauquita y Villavicencio fueron los siguientes destinos con los cuales logró completar un itinerario de viaje cercano a los 5 meses. “Yo logre recorrer por mis propios medios algo más de 2000 kilómetros” utilizando como ayuda fundamental sus manos como acelerador de su medio de transporte.

 

¿Por qué recorrer el país?

“Yo soy una persona que lleva 31 años discapacitada a raíz de una fractura que sufrí en la columna vertebral, en la séptima vértebra lumbar por lo cual perdí la movilidad (…) tuve muchas deudas, tuve fracasos, estuve en caos y luego de estar en Suramérica decidí salir a las carreteras de Colombia a buscar colaboración y apoyo para reunir recursos y establecer un negocio donde yo pueda vender cosas y tener una estabilidad económica” afirmando que en todas las partes que ha recorrido se ha topado con personas de buen corazón que le ofrecen dormida, comida y demás comodidades que a lo largo de su travesía va necesitando pues este hombre sale en su silla sin pensar donde lo va a coger la noche.

“Yo le hago hasta que la noche llegue, en muchos momentos me toca amanecer al lado de la carretera, pegadito a un cerco porque no encontré donde dormir. Viniendo de Pitalito tuve que levantar un cambuche, dormir ahí y al otro día madrugar para seguir el recorrido”.

Sin dejar a un lado las personas que durante el recorrido paran y se bajan de sus vehículos para compartir con el tolimense un plato de comida, una gaseosa o algún aporte en dinero que contribuye al propósito de Luis.

Así mismo, este hombre pide garantías para él y para todos los colombianos que por diferentes motivo han quedado discapacitados de por vida y que no cuentan con ayudas para salir adelante. “En Venezuela al discapacitado lo llama el Gobierno, le da una casa y le ayuda con un bono de 3000 bolívares mensuales; en Ecuador dan un bono de 240 dólares mensuales más casa y en Colombia nada de eso existe entonces pido ayuda para nosotros porque estar así no es fácil”. 

¿La familia?

“Tengo unos hijos pero la que está pendiente de mi es la mayor que tiene 22 años pero no nos podemos ver porque ella tiene hijos y es muy difícil” afirmando que cada vez que llega a un lugar nuevo la llama para avisarle que todo está bien y que nuevamente recorrió sin ningún problema cientos de kilómetros.

Además revela con gran alegría que cuenta con el apoyo de su madre quien reside en Villavicencio y se preocupa por todos los caminos que diariamente recorre. “Hace algún tiempo sufrí una herida grave en mi cuerpo y ella fue la que me asistió” por lo que es a la que más le inquieta que algo le suceda durante sus viajes por carretera afirmando que muchas veces ha sufrido caídas leves por los desniveles con los que cuentan las vías y por las diversas formas con las que este hombre conduce su silla de ruedas. 

¿Cuánto tiempo en un kilómetro?

En terreno plano este hombre asegura recorrer 15 minutos por kilómetro, “si es bajando 10, 8 minutos y para hacer una comparación, en el día de ayer rodé 4, 5 kilómetros por hora” mostrando su mano derecha la cual presenta una cortada superior en el dedo pulgar por “darle duro a la silla para llegar rápido a Neiva”.

Castro Arias cuenta que son muchas las veces que durante sus viajes ha tenido que aguantar hambre por diversas razones que no se alejan de la falta de dinero y colaboración de la gente pero también asegura que “de hambre no voy a morirme y tampoco ha sido tanto, por mucho dos días me ha tocado pasar sin nada pero después Dios pone algo muy bueno en mi camino y todo se soluciona”.

 

Un paisano su ángel de la guarda

Luis Ferney Castro asegura que Carlos Augusto Bonilla, un tolimense residente en la capital del departamento del Huila, fue quien lo acogió en su hogar durante la noche que tuvo que permanecer en Neiva para descansar. “Él fue como una flecha que Dios puso en mi camino porque un amigo de él me encontró subiendo el Pericongo, le contó a él y coincidencialmente resultó que era de Cajamarca, como yo”.

Del mismo modo, a eso de las 9 de la mañana de ayer este hombre siguió con su travesía rumbo a Ibagué dejando atrás todos los kilómetros que tuvo que recorrer para llegar hasta la capital del departamento del Huila y mirando con gran emoción los cientos de empujones que debería darle a su compañera fiel para demostrarle al mundo que aún sin poder mover sus piernas es mucho más arriesgado que miles de personas que cuentan con todas las capacidades.

Por: Daniela Polanco Durán

diariodelhuila