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Tenacidad diaria y metas claras, su camino al éxito

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Valeria Cedeño, abanderada del Liceo Naval, considera que un título no determina el desempeño que puede tener en la vida laboral un ciudadano. La portadora del pabellón nacional está consciente de que el esfuerzo se complementará con los estudios que emprenda en la universidad como arquitecta.

“Muchas personas no fueron los mejores estudiantes, ni tuvieron el título de brigadieres (estudiante que supervisa comportamiento de sus compañeros), pero se superaron porque tuvieron el deseo y se esforzaron”, dice Cedeño.

Ser un estudiante destacado conlleva desvelarse por terminar una tarea y hasta muchas veces madrugar como lo vivió Kevin Franco, del colegio réplica Guayaquil.

“Yo siempre dije que iba a ser el abanderado y en la primaria no lo logré, pero esta vez si llegué”, dice Franco.

Este pensamiento lo comparte Gabriela Cavagnaro, abanderada del colegio Guayaquil, quien desde que ingresó a este emblemático plantel se planteó dos objetivos.

“Cuando entré a octavo año dije que iba a ser presidenta del colegio y abanderada. En quinto fui presidenta y en sexto fui abanderada”, recuerda Cavagnaro, quien llevará el pabellón nacional frente a las cerca de 700 compañeras de tercero de bachillerato.

Para Shelssy Ortiz, del colegio Alfredo Vera Vera, ser abanderada es una decisión que debe tomar el estudiante y la única clave para lograrlo es tener ese objetivo definido.

“No es que sea difícil o no sino que tienes que ponerte metas y propósitos y con eso seguir adelante. Deben luchar por lo que quieren y si se proponen algo conseguirlo por más que hay personas que te dicen que no puedas”, dice Ortiz.

Con ella coincide Melanie Ortiz, del colegio Domingo Comín, quien destaca la importancia que tienen los estudios.

“Cuando me dijeron que era la abanderada sentí mucha emoción y orgullo porque observas que son el esfuerzo y sacrificios que has hecho en los últimos años”, expresa.

Este sacrificio también se traslada a las parroquias rurales de la ciudad. En Progreso, Juan Lucín, abanderado del colegio Pablo Weber Cubillo, debe esperar cada día un bus interprovincial para poder trasladarse cerca de 25 kilómetros hasta este plantel. Este joven anhela ser ingeniero agrónomo.

Para Humberto Morán, del colegio Provincia de Imbabura, y Ronny Luna, del colegio réplica Simón Bolívar, plantearse ser el mejor del plantel demanda de muchos sacrificios pero que son recompensados.

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Datos

Premios
Un viaje a través del país en el tren crucero es uno de los reconocimientos que reciben los abanderados de varios planteles por parte del Ministerio de Educación. Luego de firmarse un acuerdo con Ferrocarriles del Ecuador Empresa Pública, el año pasado, para el traslado de cerca de 1.300 estudiantes del país. Con esto se reconoce el esfuerzo que hicieron los estudiantes.

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