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Cumbre apuesta por los bosques


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Niños, jóvenes, adultos mayores, celebridades de Hollywood, políticos y activistas se movilizaron como ciudadanos del mundo. Olvidaron sus nacionalidades, pintaron corazones de verde y alzaron una sola bandera exigiendo una medida urgente para enfrentar al cambio climático.

Unas 600.000 personas (331.000 solo en Nueva York) desfilaron un día antes de que arrancara la denominada ‘Semana del Clima’ de la ONU, para concienciar sobre el calentamiento planetario, que en las últimas décadas se ha intensificado por el factor humano, principalmente por los gases de efecto invernadero, emitidos, sobre todo, por la combustión del carbón, del petróleo y del gas.

La cantidad de estos gases presentes en la atmósfera alcanzó un máximo sin precedentes en el 2013 por la acelerada subida de los niveles de dióxido de carbono, indica la Organización Meteorológica Mundial en su último boletín anual. Solo el año pasado la concentración de CO2 en la atmósfera alcanzó el 142% del nivel de la era preindustrial.

La actividad central de esta semana fue la Cumbre del Clima, que se desarrolló el martes en la sede de la ONU en Nueva York, EE.UU. Participaron más de 120 jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo y sirvió para recoger los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, promesas financieras y, sobre todo, mensajes sobre la voluntad de actuar de forma urgente para frenar el calentamiento global. La idea es  tratar de que el aumento de la temperatura se limite a menos de 2 grados Celsius reduciendo las emisiones. “El cambio climático es la cuestión crucial de nuestra era. Está definiendo nuestro presente. Nuestra respuesta definirá nuestro futuro”, dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en su discurso de inauguración de la cumbre que no forma parte de las negociaciones que se llevan a cabo para la redacción de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21), que será aprobada en París a fines del 2015, pero servirá para darle impulso. “Nunca antes tantos líderes se dieron cita” para una cumbre sobre el clima, dijo Ki-moon al final del evento, y destacó el “fuerte compromiso” de las partes para que el acuerdo del próximo año se logre.

Entre los compromisos tangibles, mas no vinculantes, de la cumbre destacó el de detener la deforestación en el 2030. Con esto se podrían reducir las emisiones de dióxido de carbono –un gas que absorben los árboles– entre 4.500 y 8.800 millones de toneladas al año para el 2030. Si se cumple la meta de los bosques, la ONU dice que sería el equivalente a retirar de las carreteras todos los autos del mundo.

La Unión Europea también hizo propuestas concretas. Indicó que en siete años dará más de 3.800 millones de dólares a los países más pobres para que actúen contra el cambio climático y que el 27% de la energía del bloque será renovable.

Tanto el sector público como el privado anunciaron un importante refuerzo de las inversiones prometidas en la cumbre de Copenhague en el 2009. En total, el sector financiero aportará $ 200.000 millones para mitigar el calentamiento global antes de que finalice el 2015, dijo la ONU.

Del lado de América Latina, los presidentes que intervinieron, entre ellos, Evo Morales, Ollanta Humala y Nicolás Maduro, defendieron el accionar de la región y exigieron a los países industrializados del norte cumplir con sus responsabilidades históricas. El estadounidense Barack Obama reconoció el papel de su país a la hora de crear este problema (junto con China e India son los grandes emisores de gases de efecto invernadero) y aceptó su responsabilidad para combatirlo. Reafirmó que Estados Unidos recortaría las emisiones de CO2 en un 17% para el 2020 respecto de los niveles del 2005.

De la cumbre, Ivonne Yánez, presidenta de la ONG ecuatoriana Acción Ecológica, destaca algunas de las demandas. Entre ellas la del bloque de los pueblos indígenas, que señaló que cualquier medida que se adopte para mitigar el cambio climático tiene que respetarlos. El lunes, la Comisión Económica para América Latina enumeró unos 200 conflictos sociales y medioambientales en territorios indígenas vinculados a la extracción minera y de hidrocarburos entre 2010 y 2013.

Yánez también refiere la propuesta de avanzar hacia disminuir las inversiones en materia de combustibles fósiles e hidrocarburos y empezar a dejar el petróleo en el subsuelo. En relación con este punto, lamenta que “a medida que el mundo avanza (…) el Gobierno del Ecuador, que presentó la propuesta de dejar el petróleo en el subsuelo del Yasuní, más bien ha tenido un movimiento inverso”. Finalmente destaca el compromiso de defensa de los bosques, aunque cuestiona el plazo fijado: “¿Por qué no dicen vamos a empezar ahora? (…). Están hablando de la deforestación evitada por medio de los proyectos REDD (reducción de emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal), lo que significa que probablemente se va a reducir el número de hectáreas de árboles talados, pero esto va a permitir que se siga contaminando porque se van a emitir certificados de emisiones de C02 para que se siga consumiendo petróleo”, señala.

No podemos negociar con la Madre Naturaleza, la Madre Naturaleza no espera, así que somos nosotros los que tenemos que adaptarnos y actuar”.
Ban Ki-Moon
Líder de la ONU

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