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Un estudio analiza la violencia de género en el ámbito universitario

Argentina: La violencia de género se manifiesta también en la vida universitaria, especialmente a través de comentarios e insinuaciones sexistas, según demostró un estudio realizado por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), que propone la idea de incluir la formación de género dentro de la currícula de todas las carreras.

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“La violencia de género se manifiesta de diferentes maneras y a veces no es vista como un problema, pero tiene gran impacto negativo en las personas que, en mucho de los casos, resultan en frustraciones en los proyectos educativos, profesionales y de vida”, manifestó a Télam Alicia Soldevila, quien junto a su colega Alejandra Domínguez realizó el trabajo de investigación.

Soldevila y Domínguez se desempeñan como docentes e investigadoras en la Escuela de Trabajo Social de la UNC, y en el relevamiento online realizado sobre 950 estudiantes concluyen en que “los comentarios sexistas son las expresiones más comunes de violencia de género entre los universitarios”.

En esas conclusiones, la encuesta pone al descubierto que “la violencia verbal o simbólica cuenta con mayor grado de naturalización e invisibilización, al tiempo que parece ser más tolerada y estar sostenida socialmente”. La profesional añade que la violencia de género trasciende las relaciones del ámbito privado, familiar, y se manifiesta en los diferentes espacios de la sociedad, entre ellos, el universitario.

“La violencia no pasa por una cuestión de educación o cultura, como sostiene el mito, sino que es un problema que trasciende las clases”, sostiene Soldevila y aclara que “si bien este estudio tiene que ver particularmente con la Universidad Nacional de Córdoba, es una característica que está presente en todas las universidades”.

La encuesta se realizó con alumnos matriculados en 13 facultades y dos escuelas universitarias dependientes de la UNC, y entre los interrogantes consultados figuran qué tipo de violencias se producen en ese ámbito, qué situaciones de discriminación se presentan, entre quiénes, y qué lugar ocupan los diferentes actores universitarios en la generación y reproducción de la violencia de género.

Con el asesoramiento técnico del Programa de Estadísticas de la Secretaría de Asuntos Académicos y de la Prosecretaría de Informática de la UNC, los datos obtenidos “muestran a la universidad como un espacio donde se produce y reproduce violencia de género, a través de dos variantes: la discriminación sexista y el acoso sexual”.

En un 60% de sus respuestas, los alumnos y las alumnas refieren haber escuchado comentarios sexistas o discriminatorios sobre las características, conductas o capacidades de varones, mujeres o trans.

En orden de reconocimiento le sigue, con un 20,1%, el haber recibido comentarios subidos de tono u obscenos, silbidos, gestos en el aula, pasillos u otros lugares de la universidad.

La descalificación, burla, grito, desvalorización o bromas se ubican en un tercer lugar con un 12,9 por ciento.

Las respuestas en que las estudiantes mujeres afirman haber sufrido estas situaciones triplican a las de los varones, detalla la investigación.

Entre otros datos los investigadores precisan que la propia existencia de territorios femeninos o masculinos “coloca en evidencia los estereotipos y roles de género asignados por los cuales hay sectores y oficios considerados socialmente más adecuados para uno u otro género”.

Sobre el tema agrega que la violencia de género está presente en todos los territorios, aunque “en los masculinos se reconoce una mayor hostilidad hacia las mujeres”.

Los comentarios sexistas -la forma de violencia de género más frecuente según el estudio- provienen tanto de estudiantes como de profesores.

En el caso de los profesores se los reconoce a menudo como autores de descalificaciones, hostilidad, sobrecarga de exigencias y exclusión de actividades por cuestiones de género.

Luego del estudio y los resultados obtenidos, desde el año pasado se iniciaron una serie de reuniones, con la Secretaría de Asuntos Estudiantiles, el Programa de Género y los Centros de Estudiantes, “como un punto de partida para “reconocer la existencia de la problemática y generar mecanismos de sensibilización y tratamiento para poder avanzar en la construcción de una verdadera universidad inclusiva”.

En ese sentido se avanza en la idea de incluir la formación de género dentro de la currícula de todas las carreras, adelantó la profesional.

FUENTE TELAM