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Demócratas y republicanos, tras la conquista del votante latino

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Camina presuroso en uno de los barrios de Aurora, un suburbio de Denver, en el estado de Colorado, EE.UU. Va de puerta en puerta y para tener un acercamiento con el ciudadano inicia una conversación en español.

Es parte de la jornada que realiza Ricardo Martínez, un voluntario de Mi Familia Vota, organización que busca movilizar a los hispanos para que acudan a sufragar mañana en las elecciones legislativas en Estados Unidos.

Estos comicios, en los que se designará a los 435 representantes de la Cámara de Representantes y a un tercio del Senado, además de gobernadores en varios estados, no tienen tanto interés como las presidenciales entre los hispanos.

Pero en esta ocasión este proceso tiene mucha importancia, porque si los republicanos logran los seis escaños que necesitan para hacerse con la mayoría en el Senado, que en la actualidad es demócrata, dominarán ambas cámaras del Congreso durante los dos últimos años de mandato de Barack Obama, que tiene una deuda pendiente con el votante latino: la reforma migratoria.

Aunque han sido los republicanos quienes han bloqueado en los últimos meses un proyecto de reforma migratoria, analistas políticos señalan que los hispanos se sienten traicionados por el presidente, quien en septiembre pasado dijo que aplicaría cambios mediante decretos. Pero las medidas quedaron postergadas hasta que se dieran las legislativas.

Tras el anuncio, los activistas hispanos recordaron una vieja amenaza: “We will remember in november” (recordaremos en noviembre). Organizaciones hispanas como la Coalición de Inmigración de Florida (FLIC) se oponen a que los latinos se queden en casa mañana como forma de protesta por la falta de una reforma migratoria. “El voto latino es codiciado cada día más y más y nos tenemos que dar a respetar. Pero si no votamos, no contamos”, dice María Rodríguez, miembro de FLIC.

La Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Nombrados proyecta que de los 25,2 millones de latinos con derecho a voto, sufragarán unos 7,8 millones. Un aumento del 17,8% respecto de los comicios del 2010 cuando participó un récord de 6,6 millones de latinos, según el centro de demoscopia Pew Research Center.

Obama, quien obtuvo el 75% del voto latino para su reelección en el 2012, sabe de la importancia del sufragio hispano. En un intento por salvar la mayoría que tienen en el Senado, los demócratas han realizado anuncios críticos a los candidatos republicanos de que tienen planes para reducir los beneficios del Seguro Social y el seguro médico Medicare.

Pero la popularidad de Obama está afectada. Una encuesta divulgada por CNN/ORC International señala que el 53% desaprobaba su gestión. Aunque otro sondeo nacional difundido por la Universidad Florida Atlantic revela que el 50% de votantes latinos apoya a los demócratas, pese a estar en desacuerdo con el presidente.

Obama no ha visitado algunos de los estados más competidos, como Kentucky, Luisiana, Colorado, Arkansas y Georgia. Se ha alejado, públicamente, de los candidatos de su partido al Senado, pero sí ha acompañado a los postulantes a gobernadores, dignidad que también se elige en varios estados.

Además, los republicanos han aplicado sus estrategias para conquistar el voto latino. El gobernador de Florida, Rick Scott, acudió esta semana a un restaurante colombiano, donde luego de comer, junto con el alcalde venezolano Luigi Boria, saludó en español y en inglés a un centenar de personas, la mayoría latinoamericana.

La importancia del voto hispano es tal que por primera vez en la historia de la Florida los dos grandes partidos postulan a hispanos como candidatos a vicegobernadores. El republicano Scott escogió al cubano-estadounidense Carlos López Cantera y el demócrata Charlie Crist eligió a la colombiano-estadounidense Annette Taddeo.

El partido republicano nombró en el 2013 a Jennifer Sevilla Korn para atraer el voto hispano. Su misión y la de 37 empleados repartidos en el país es integrarse en la comunidad y persuadir a los latinos a que los valores conservadores le pertenecen. El objetivo, dice ella, es alcanzar cerca del 40% del electorado hispano, la proporción que votó por el presidente George W. Bush en el 2004.

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