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Diabetes, cada vez más frecuente en niños con obesidad

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Martha Matamoros camina con su hijo José, de 12 años, en los pasillos del hospital de niños Francisco de Ycaza Bustamante. El menor pesa casi 83 kilos, con una estatura de 1 metro y 30 centímetros, “tiene sobrepeso y obesidad”, eso fue lo que le dijo uno de los doctores que lo atendió esta semana. Está muy preocupada por su salud, por eso el menor tiene varias citas médicas, una para diciembre con el doctor de genética, en enero con un cirujano y otra para marzo con endocrinología.

No solo su hijo tiene sobrepeso, el doctor que lo vio esa mañana le advirtió a Martha de su exceso de peso.

Casos como este eran muy poco frecuentes cuando la endocrinóloga Dayse Chusán empezó a trabajar en el hospital Francisco de Ycaza Bustamante en 1981, año en el que la entidad abrió sus puertas al público. La especialista atiende a niños en etapa pediátrica desde que nacen hasta los 14 años. Aunque a José no le han detectado diabetes, su condición física podría hacerlo más propenso a esta enfermedad.

La doctora Chusán explica que en la diabetes tipo 2 hay un repunte asociado con la obesidad. El cuadro clínico podría complicarse más si el paciente tiene antecedentes familiares, es probable que a largo plazo desarrolle complicaciones como hipertensión, retinopatías y problemas cardiovasculares, pero eso podría evitarse si se toma conciencia sobre la alimentación y el ejercicio.

Esta realidad está registrada en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2011/2013. El informe muestra que el 13,1% de los hogares ecuatorianos tienen doble carga nutricional, lo que significa madres con sobrepeso u obesidad con hijos menores de 5 años con baja talla para la edad. Otra cifra preocupante es que en Ecuador el 2,8% de menores en edad escolar registra baja talla para su edad y además tiene sobrepeso y obesidad.

Esto se refleja en las consultas que a diario atiende Chusán. Muchas de las mamás y abuelitas tienen sobrepeso, y algunas se ofenden cuando se los dice. La respuesta inmediata de los padres o familiares suele ser “yo no he venido a que me diga a mí, que yo estoy gorda”.

El estado de estos pacientes se llama malnutrición, el que resulta del consumo excesivo de alimentos que conducen al sobrepeso o a la obesidad, así lo incluye Ensanut en su informe. Además la obesidad es el principal factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes mellitus tipo 2, entre otras como el cáncer. Además la prevalencia de sobrepeso y obesidad ha aumentado del 4.2% en 1986, a 8.6% en 2012, es decir que hubo una duplicación.

Hoy se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Diabetes y hospitales como el Francisco de Ycaza Bustamante, Luis Vernaza, entre otros, realizan diversas casas abiertas con información sobre cómo prevenir esta enfermedad que afecta tanto a adultos como a menores, y que según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC)  fue una de las principales causas de muerte (4. 695) en Ecuador en el 2013.

Chusán calcula que antes solían atender niños con sobrepeso y obesidad al menos dos casos durante una semana. En la actualidad ese promedio subió entre tres y cuatro por día, lo que sí es alarmante, según la endocrinóloga.

Por ejemplo, el miércoles pasado la especialista recibió a dos pacientes con diabetes tipo 2, explica que cuando se refiere a esta clase de diabetes es importante hacer una diferencia. Hay un diabético tipo 2 que viene por herencia a tenerla o un paciente que hizo una diabetes secundaria en la obesidad y que hace un fenómeno que se llama resistencia a la insulina, entonces esa es la otra forma. Por eso se suele emplear el término diabesidad que significa diabetes secundaria a obesidad, entonces ese es por ingesta, pero hay el otro que es genético. En lo que va del 2014, de enero a septiembre se han presentado 79 casos en el hospital de niños Francisco de Ycaza Bustamante.

Alimentación saludable y ejercicio

Dayse Chusán extraña los viejos tiempos cuando se jugaba a la rayuela o se corría detrás de la cometa y padres e hijos se divertían juntos haciendo ejercicio. Eso ha quedado atrás y en la actualidad los niños se pasan horas frente a un televisor que se ha convertido en su cuidadora, porque la mamá y el papá deben trabajar para mantener el hogar.

La nutrióloga Carlota Palma concuerda con ella y añade que a eso se suma una alimentación inadecuada, en la que suele haber mucha comida chatarra o como explica Chusán un exceso de alimentos con hitratos de carbono. Por ejemplo, si se recomienda darles una sopa, las mamás mezclan papas, coliflor, zanahoria, choclo, melloco, zanahoria blanca y estos productos son leguminosas que tienen hidratos de carbono.

Lo recomendable en una dieta es tener un menú variado, en el que se preserve la calidad y cantidad, insiste Palma. En esta dieta debe participar toda la familia del menor con diabetes y sobrepeso, porque es una dieta saludable. Además este menú no debe ser visto como un castigo sino como un hábito saludable.

Entre cinco y seis comidas diarias

Para la nutricionista y pediatra Carlota Palma la dieta debe ser de cinco comidas diarias, pero si es un diabético comprobado, seis. El desayuno, un refrigerio, almuerzo, refrigerio, merienda, refrigerio y cena.

Esto tiene como objetivo no frenar el crecimiento de los menores y en segundo lugar tener el intestino trabajando todo el tiempo, porque si se utiliza mucha fibra se ayuda a perder ciertas reservas de energía.

Lo más importante en la dieta es cumplir los horarios de las comidas. Se sugiere empezar a las seis de la mañana y terminar a las nueve de la noche.

Desayuno/seis de la mañana

-Un lácteo (una taza de leche semidescremada o yogur light saborizado pequeño)

– Una o dos rodajas de pan integral

– Una onza de queso crema ricotta (se recomienda batir el queso con un poquito de leche semidescremada y una pizca de sal). Esta preparación se unta al pan integral

– Una tacita de fruta picada o entera, si es con cáscara mucho mejor. Están prohibidas las frutas de alto índice glicémico como el guineo, la uva y la sandía.

Refrigerio/nueve de la mañana

– Un yogur saborizado light

– Una tacita de fruta picada con avena en hojuela cruda (no usar la molida, tiene muchas calorías) porque esta tiene más fibra.

– Un pedacito de queso

– Seis galletas integrales

– Un vaso de agua

Almuerzo/mediodía

– Consomé de tallos (nabo) y hojas (acelga) con pollo o carne, se le puede agregar un huevo cocido y picado al final. No utilizar papas, fideos ni arroz.

– Media taza de arroz blanco

– Una taza de ensalada fría. Se puede preparar una ensalada con col, lechuga, tomate, rábanos, más unas verduras cocidas, a los que se les puede adicionar una salsa criolla. Evite usar la sal en exceso, aderece solo con aceite de oliva, no use otros aceites vegetales como la soya o girasol.

– Carne, pollo, pescado o huevo. La porción debe asemejarse al tamaño de una mano pero cerrada.

– Un vaso de agua

Refrigerio/tres de la tarde

-Puede ser igual al de la media mañana o una fruta y agua.

Merienda/seis de la tarde

Debe ser similar al almuerzo, pero hay que ir suprimiendo el arroz.

– Una cucharada de arroz

– Una taza de ensalada

– Carne, pescado, pollo o huevo.

Refrigerio/nueve de la noche

– Un vaso de leche semidescremada

– Dos galletitas integrales

Esta es la sexta comida en caso de diabetes, porque el diabético puede tener una crisis de hipoglucemia en la madrugada por llevar al menos doce horas sin comer. Es recomendable empezar a las seis de la mañana y terminar a las nueve de la noche. Luego de la última comida es indispensable hacer algo de ejercicio como caminar por unos 30 minutos.

La televisión mínimo dos horas. La actividad física debe ser de moderada a intensa, una hora en la mañana y otra en la tarde cuando no haga sol. En las escuelas sugiere que los profesores les pidan a sus alumnos ir a investigar a la biblioteca porque el internet en ocasiones promueve la inactividad.

Chusán recomienda al Gobierno participar en la educación en el estilo de vida del paciente y en la nutrición. “Tenemos que tratar que el padre y el entorno familiar entiendan que comer excesivo no es saludable, lo es comer en proporciones y en cantidades adecuadas”.

Palma avizora un futuro bastante difícil si no se toman acciones urgentes en la actualidad como la que propone Chusán. Ella cree que los chicos que empiecen tan pronto con el problema de obesidad, en la etapa adulta productiva van a tener problemas, se convertirán en una carga social porque necesitarán atención médica a una edad cuando deben producir y no gastar. “Estamos viendo que la sociedad va a tener menos productividad y más carga social por enfermedades crónicas”.

Ambas creen que la obesidad debe ser analizada desde una mirada social porque es una realidad que nos afecta a todos.

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