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En Galápagos siguen la pista a la tortuga marina

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Es una labor que muchos desconocen, pero que resulta fundamental en la conservación de las tortugas marinas verdes de las Islas Galápagos. La tarea consiste en monitorizar la temporada reproductiva de la tortuga verde en los principales sitios de anidación del archipiélago. Para cumplir con esta misión, los biólogos realizan recorridos nocturnos por las playas, en búsqueda de las tortugas que salen del mar para depositar sus huevos en un ambiente terrestre. Cada tortuga monitoreada es marcada para su identificación.

La miden y constatan si no presenta daños corporales. Al mismo tiempo, observan si logró depositar sus huevos de manera exitosa. El trabajo no está completo mientras los expertos no hayan marcado su nido para verificar la incubación y el nacimiento de las crías. Según los responsables de este proyecto, Macarena Parra, científica de la Fundación Charles Darwin y Eduardo Espinoza, funcionario del Parque Nacional Galápagos, esta iniciativa de seguimiento sistematizado de anidación de la tortuga verde comenzó en 2000 y estuvo a cargo de la Fundación Charles Darwin durante casi 8 años. Desde 2009 hasta la fecha, el proyecto se comenzó a desarrollar bajo un concepto Bi-Institucional, es decir, entre la Fundación Charles Darwin y la Dirección del Parque Nacional Galápagos.

En 2013, la Fundación Charles Darwin y la Dirección del Parque Nacional Galápagos, en colaboración con WWF (World Wild Found), evaluaron el impacto de las embarcaciones en las tortugas que anidaban en una playa en la Isla Isabela. A través de este estudio, se determinó que el 12% de las hembras que anidaron durante esa temporada tenía algún tipo de lesión en su cuerpo o caparazón relacionada con el impacto de embarcaciones. Hoy en día, la Dirección del Parque Nacional Galápagos, trabaja con otras instituciones para crear medidas que aseguren la protección de la especie dentro de la reserva. Además, emprendió una campaña de sensibilización dirigida a capitanes de embarcaciones y tripulación para evitar la navegación en sitios que son utilizados como hábitats claves por las tortugas. Hoy por hoy, el gran reto es vigilar la mayor cantidad de tortugas y nidos durante la temporada. El lema es ‘monitorear hasta que la última tortuga de la noche haya regresado al mar’.

El propósito es conocer la abundancia de tortugas anidadera, nidos por temporada y su supervivencia a lo largo de tiempo. De esta manera, es posible determinar el estado de conservación de la colonia andidadora. Macarena Parra explica que el programa se desarrolla gracias al trabajo voluntario de estudiantes y profesionales del campo de la Biología y carreras afines de Ecuador y de diversos países alrededor del mundo. El requisito número uno es motivación. “Nos gusta contar con personas apasionadas en temas de conservación”, dice la especialista. El trabajo voluntario no es fácil; los postulantes deben estar dispuestos a colaborar en condiciones de aislamiento, ya que los sitios de estudio son remotos.

Por el momento, hay 2 modalidades de voluntariado: uno orientado a personas con experiencia en el monitoreo, donde el tiempo de estadía es de alrededor de 6 meses. El otro está dirigido a personas sin experiencia en el campo de las tortugas, pero con ganas de aprender.

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