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Docentes de planteles particulares, a fiscales

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El éxodo de profesores de centros educativos particulares al Magisterio es otro problema –además del atraso en el pago de las pensiones– que aqueja a la educación privada de Guayaquil. Y algunos de los que se han ido al fisco y han recibido recientemente el nombramiento están impagos –en algunos casos– hasta dos meses.

La migración de docentes se da porque el Ministerio de Educación mantiene las convocatorias de méritos y oposiciones para ingresar a esta Cartera, a través de los programas Quiero ser Maestro, Directivo o Asesor y Auditor Educativo.

En la Academia Naval Guayaquil (ANG) han renunciado 42 docentes desde octubre pasado hasta la fecha. “Cada mes se va uno. Es difícil encontrar otro docente con el perfil que requerimos, porque somos exigentes. Por eso nuestros profesores son elegibles”, señala la rectora, Gardenia Manyoma.

Afirma que esta situación los pone en apuros al tener que cubrir con otros maestros de planta los cursos que dejan los profesores hasta que se contrate al reemplazo. A los nuevos profesores se los capacita para que lleven el ritmo académico.

El retraso en el pago de pensiones del 80% de su población estudiantil es una de las causas para que la ANG no pueda competir con las remuneraciones que ofrece el Ministerio de Educación, indica Manyoma. Los sueldos que da el magisterio van, según la categorización, de $ 500 a $ 1.590.

En el centro Ecomundo se han ido unos 20 docentes al fisco o a otros planteles particulares en lo que va del año. Las vacantes fueron cubiertas a los pocos días, pero durante ese tiempo también generó preocupación, expresa su rector Roberto Passailaigue.

Él indica que este año tuvo que subir los sueldos de los maestros para nivelarlos con lo que ofrece el fisco. Ahora, los sueldos son desde $ 780.

De la Academia Naval Almirante Illingworth se han ido unos 20 este año; del Liceo Cristiano, tres; y en los colegios Pasionista e IPAC han renunciado tres y seis, en su orden.

Marcelo Valarezo, docente de Desarrollo del Pensamiento de la ANG, fue uno de los profesores elegibles durante el concurso de méritos, pero rechazó la propuesta. “Yo buscaba estabilidad laboral y un mejor sueldo, pero la remuneración era inferior a la que recibo aquí y, además, me estaban dando un cupo en la jornada vespertina de un centro que está en una zona peligrosa”, comenta Valarezo.

Quien sí decidió cambiarse de un centro particular al sistema fiscal, luego de diez años de experiencia, fue María, quien pidió la reserva de su apellido.

Ella ingresó por contrato este año para dar una cátedra distinta a su profesión y tuvo que renunciar hace unos dos meses para obtener el nombramiento definitivo. El trámite se demoró un mes por una supuesta falta de coordinación entre el Distrito y la Subsecretaría.

Durante el proceso, menciona, no le han pagado su remuneración. Le deberían dos meses de sueldo. “Me dijeron que me van a pagar todo en estos días y estoy a la espera de que se cumpla”, dice.

No obstante, la Subsecretaría de Educación desmiente la falta de pagos. “No es cierto, cada nombramiento se otorga con una acción de personal donde se indica el número de partida presupuestaria ya financiada”.

Al atraso de sus remuneraciones se suma a una realidad que María no imaginaba: el ambiente laboral. Dice que no hay disciplina en los alumnos ni respeto a los nuevos docentes.

El traslado de los maestros de un centro a otro incomoda a algunos de ellos, como Luis, quien fue reubicado de un plantel del sur a uno del norte. “No quería irme, pero no queda de otra, necesito el trabajo”, dice.

Apuntes
Subsecretaría

Docentes fiscales
En Guayaquil hay 9.219 profesores con nombramiento y 6.966 docentes con contrato; es decir, 16.185 profesores dan clases en el sistema público.

Sin respuesta
La Subsecretaría no informó cuántos maestros llegaron al fisco de centros privados, pero la entidad indicó que en los próximos días dará la cifra.

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