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Mujer, pilar de la economía solidaria

Por Ivis Negrón Pérez

Este modelo busca la inclusión y la reducción de la pobreza que afecta, principalmente, a las mujeres

Entre los esfuerzos de tantas mujeres emprendedoras, hay un sector que encontró en el modelo de economía solidaria una opción para impulsar su lucha por el apoderamiento y la equidad, y que cree en éste como eje para el desarrollo colectivo.

Alrededor del mundo, las mujeres han ocupado un lugar importante en el impulso de este movimiento, definido desde la década de 1980 como economía solidaria, y que ha sido un modo de enfrentar la precariedad de empleos, la marginación social y la discriminación. La relación entre mujer, pobreza y otras formas de desigualdad social, hacen que este modelo de economía sea una alternativa alcanzable para superar estos desafíos, comentó Marinés Aponte, catedrática del Departamento de Finanzas, de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras.

“se habla de que las mujeres son las más pobres de los pobres y la economía solidaria lo que busca es la inclusión, la reducción de la pobreza mediante formas de mayor equidad, así que aporta fuertemente a ellas, porque las mujeres suelen tener fuertes vínculos solidarios”, señaló Aponte. Otra de las aportaciones de la economía solidaria en general es que, como es grupal, es menos frágil que la microempresa informal, sostuvo la experta.economía sea una alternativa alcanzable para superar estos desafíos, comentó Marinés Aponte, catedrática del Departamento de Finanzas, de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras.

Esa fuerza que ofrece la solidaridad la experimenta diariamente Jossie Pagán, agroempresaria y presidenta de la Asociación Agro-Mujer. Esta organización, fundada en el 2009, reúne a 50 agricultoras de distintas partes del País, quienes se apoyan en la larga cadena del proceso que significa concebir, desarrollar y mantener un negocio.

“El beneficio número uno es que tenemos una familia; nos preocupamos por el proyecto de la otra para que no se pierda. Cuando mi producto no se vende, o lo dono, vendo o intercambio a otras mujeres, por ejemplo, para pastelería”, relató la agricultora de Hatillo.

La idea de juntarse con otras mujeres surgió luego de un curso para el desarrollo agrícola de la mujer en el Recinto Universitario de Mayagüez de la UPR. La Asociación también encontró el respaldo del Programa de Formación Empresarial para Mujeres del Centro para Puerto Rico, que impulsa intensivamente el desarrollo de microempresas. En un periodo de tres ciclos de trabajo, 128 mujeres han recibido adiestramiento del Centro. Su fundadora, la exgobernadora Sila María Calderón indicó que el grupo de las mujeres ha sido más consistente en el éxito de sus empresas.

“Por observación, he encontrado en las comunidades que en las mujeres puertorriqueñas hay una determinación que es notable”, señaló la exmandataria. Explicó que el apoyo colectivo entre estas mujeres -que tienen diversidad de proyectos como bisutería, confección de dulces, artes manuales, productos agrícolas- ha sido vital para lograr que sean sustentables. El Centro para Puerto Rico, también les brinda acompañamiento con asesoría financiera, legal y el trámite de permisos.

La economía solidaria “es una manera diferente de mirar a Puerto Rico, de mirar el desempleo y las capacidades y potenciales de una persona” y también de contribuir a la paz social, manifestó Calderón.En Puerto Rico son pocos los datos que pueden recogerse sobre las experiencias de economía social y solidaria, como ocurre en otros países, indicó, por su parte, la catedrática Aponte. Los registros de la Comisión de Desarrollo Cooperativo de Puerto Rico indican que existen dos cooperativas exclusivamente de mujeres. Y en los pasados años, la presencia de esta población dentro del modelo cooperativo aumentó en un 20 por ciento, según datos suministrados por la Comisión.

En Puerto Rico son pocos los datos que pueden recogerse sobre las experiencias de economía social y solidaria, como ocurre en otros países, indicó, por su parte, la catedrática Aponte. Los registros de la Comisión de Desarrollo Cooperativo de Puerto Rico indican que existen dos cooperativas exclusivamente de mujeres. Y en los pasados años, la presencia de esta población dentro del modelo cooperativo aumentó en un 20 por ciento, según datos suministrados por la Comisión.

Para Pagán, los beneficios del esfuerzo solidario “son grandes y generamos dinero para llevar al seno del hogar. Así vivimos, poniendo ese hombro fuerte para que la otra se pueda recostar”. Indicó que, en su grupo, “todas esas chicas no saben cómo se deletrea la palabra depresión. ¡Y eso es excelente! Eso es lo que queremos lograr con las mujeres que están desempleadas”, declaró Pagán.

Foto: Desde la izquierda: Virginia Serrano, Clotilde Pagán, Angelie Martínez, Iris Quíles, Sandra Román, Jossie Pagán, Julia Avilés y Amie Hernández.