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Erupciones volcánicas pequeñas pueden haber refrenado calentamiento global

Los científicos saben desde hace tiempo que los volcanes pueden enfriar la atmósfera, principalmente a través del gas de dióxido de azufre que expelen las erupciones. Las gotas de ácido sulfúrico que se forman cuando el gas se combina con el oxígeno en la alta atmósfera pueden permanecer en suspensión durante muchos meses, reflejando hacia fuera la luz solar que llega a la Tierra, y reduciendo de este modo el calor. Sin embargo, investigaciones previas habían sugerido que las erupciones relativamente pequeñas, aquellas que se hallan en la mitad inferior de una escala usada para valorar la “explosividad” de un volcán, no contribuyen mucho a este fenómeno de enfriamiento.

Ahora, nuevas mediciones desde el suelo, desde el aire y desde satélites, hechas por científicos del Instituto de Óptica Atmosférica, dependiente de la Academia Rusa de Ciencias en Tomsk, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos, y otras instituciones de diversas naciones, muestran que las pequeñas erupciones volcánicas que ocurrieron entre el 2000 y el 2013 han desviado hacia el espacio casi el doble de la cantidad de radiación solar entrante estimada previamente.

Al rechazar de vuelta al espacio esa energía solar que nos llega del Sol, las partículas de ácido sulfúrico de estas erupciones recientes podrían haber amortiguado el calentamiento desde el año 2000, según el nuevo estudio realizado por el equipo de David Ridley, del MIT.

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El Volcán Sarychev, en la isla de Matua, una de las Islas Kuriles de Rusia, entró en erupción el 12 de junio de 2009. La nueva investigación muestra que las erupciones de este tamaño pueden haber estado refrenando el calentamiento global. (Foto: NASA)

Las proyecciones climáticas normalmente no incluyen el efecto de las erupciones volcánicas, ya que estos acontecimientos son casi imposibles de predecir. Solo se creía que impactaban en el clima global erupciones grandes en la escala de la desencadenada en 1991, en el volcán Pinatubo, en las Filipinas, que se estima expulsó unos 20 millones de toneladas (44.000 millones de libras) de azufre.

FUENTE NOTICIAS DE LA CIENCIA