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Los padres, más preocupados de las notas de sus hijos que de enseñarles a ser amables

 

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  • Según un estudio publicado por un grupo de investigación de psicólogos, los padres no fomentan comportamientos para que sus hijos sean amables.
  • El 80% de los jóvenes cuestionados confesó que sus padres estaban más preocupados por sus logros o felicidad que por si eran amables con los demás

Un psicólogo da cinco pistas para que los padres puedan enseñar a sus hijos a ser “amables”, considerados, en definitiva “buenos”. Se trata de mostrarles cómo ser empáticos y colocarse en el lugar del otro, según publica ‘The Washington Post’.

La idea es de Richard Weissbourd, psicólogo de Harvard y autor del proyecto, Making Caring Common, destinado a enseñar a los niños a ser amables.

Puede parecer que los padres enseñan a sus hijos a ser amables, pero no. Según un estudio publicado por el grupo que dirige Richard Weissbourd están muy lejos de alcanzar esta realidad.

El 80% de los jóvenes cuestionados para el estudio confesó que sus padres estaban más preocupados por sus logros o felicidad que por si eran amables con los demás.

El estudio además dmuestra que la insistencia en la felicidad por parte de los padres no solo hace que las personas sean menos cariñosas, sino también menos felices.

A pesar de esta afirmación, el 22% de los jóvenes declararon tener la amabilidad entre uno de sus tres principales valores, mientras que el 48% eligió el logro y el 30% la felicidad.

 

Los entrevistados también fueron tres veces más propensos a estar de acuerdo con la afirmación: “Mis padres están más orgullosos por si obtengo buenas notas en mis clases que por si soy un buen miembro de la comunidad“.

Weissbourd y su equipo han elaborado una lista con cinco recomendaciones para que los niños se conviertan en adultos comprensivos, respetuosos y responsables.

“Los niños no nacen buenos o malos y los adultos deben orientarles en todas las etapas de su infancia”, asegura Weissbourd.

El psicólogo asegura que principalmente se trata de dar ejemplo por parte de los padres. Para empezar enseñándoles que los “otros”, son también para los progenitores una prioridad.

También apuesta por darles la oportunidad de mostrar agradecimiento y ayudarles a “gestionar” los sentimientos negativos.

La lista de las cinco estrategias para que los niños aprendan a diferenciar comportamientos morales, según Making Caring Common.

1. Hacer que el cuidado de los otros sea una prioridad:

Los niños tienen que aprender a conjugar sus necesidades con las de los demás. Se trata de actitudes como pasar el balón a un compañero o defender a un amigo que está siendo intimidado.

Estos comportamientos no deben ser recompensados. Es una actitud que se espera de ellos y por tanto no se debe dar ningún tipo de premio.

2. Proporcionar oportunidades para que los niños practiquen el cuidado y la gratitud con los otros:

Nunca es demasiado tarde para ser una buena persona, pero no va a suceder por sí solo. Los niños necesitan practicar el cuidado de los demás y expresar gratitud por aquellos que se preocupan por ellos y contribuir a la vida de otros. Los estudios demuestran que las personas que tienen el hábito de expresar gratitud son más propensas a ser generosas, perdonar y felices.

3. Ampliar el círculo de responsabilidad del niño:

Casi todos los niños se preocupan por su familia y amigos. El desafío pasa ahora por ayudar a que aprendan a cuidar a alguien de fuera de ese círculo, como el nuevo chico de la clase, alguien que no habla su idioma o el conserje del colegio.

4. Ser un modelo de moral para ellos:

Los niños aprenden los valores éticos observando las acciones de los adultos que ellos respetan. También a través de los dilemas éticos que éstos les presentan.

Para trasmitir estos valores a nuestros hijos tenemos que reconocer nuestros errores y defectos.

5. Guiar a los niños para que manejen comportamientos destructivos:

El hábito de ser amable con los demás, a menudo se puede ver copado por la ira, la vergüenza, la envidia u otros sentimientos negativos.

Hay que enseñar a los niños que todos los sentimientos son buenos pero que algunas formas de tratarlos no son útiles.

Para realizar el estudio, los investigadores preguntaron a 10.000 estudiantes de 33 escuelas sobre la prioridad en la escala de valores de las siguientes afirmaciones: el cuidado de los otros”; tener buenos resultados” o “ser una persona feliz“. También pidieron a los alumnos que imaginasen cómo ubicarían estos valores sus compañeros de clase y sus padres.