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¿Por qué nuestros cerebros están empezando a disminuir de tamaño?

Si el cerebro humano sigue disminuyendo de tamaño al ritmo que lo ha hecho los últimos 20.000 años, dentro de otros 20.000 su volumen será equivalente al que tenía el del Homo Erectus, nuestro antepasado de hace medio millón de años ¿Por qué sucede esto?

Evolución del cerebro humano
Evolución del cerebro humano | Foto: CienciaXplora
  • Pepo Jiménez | @kurioso  |  Madrid  | Actualizado el 12/12/2014 a las 00:50 horas

Nuestros cerebros llevan 20.000 años haciéndose más pequeños, pero no hay que alarmarse: no estamos perdiendo facultades. Simplemente evolucionamos para ganar eficacia. El tamaño de nuestro cerebro está más ligado a la proporción de nuestro cuerpo que al buen o mal uso que hagamos de él.

Los científicos y los fósiles han constatado una disminución de la masa craneal desde la Edad de Piedra. Hasta entonces el cerebro no había hecho más que aumentar su tamaño. El antropólogo John Hawks lo tiene claro: durante los últimos 20.000 años, el volumen medio del cerebro humano masculino ha perdido un trozo del tamaño de una pelota de tenis, y las causas son varias.

En primer lugar el tamaño general de nuestro cuerpo (que no la obesidad) se ha ido reduciendo. No necesitamos los niveles de grasa corporal necesarios para mantener nuestra temperatura como hace miles de años cuando la última glaciación terminó.

Al tener cuerpos proporcionalmente más pequeños, el sistema nervioso encargado de gobernarlos es menor y, en consecuencia, también su centro de control. Un cerebro de elefante pesa cuatro veces más que el humano porque tiene muchos más nervios en proporción para controlar los músculos que muevan toda esa masa de carne y no por ello es necesariamente más inteligente. Se llama cociente de encefalización. El hombre de Cro-Magnon tenía el cerebro más grande de todos nuestros antepasados por el tamaño impresionante de su pecho y sus mandíbulas.

Por otra parte esta reducción corporal trae consigo la reducción de la cadera del cuerpo femenino y su pelvis, el mejor tamiz para el perímetro craneal. Los bebés se tienen que adaptar al nacer al nuevo embudo que ha ido modelando la evolución y ello incluye el tamaño del cerebro.

Por último, el cerebro es el órgano vital más costoso en términos de energía, y su crecimiento está condicionado por la ‘gasolina’ que consume. El tamaño del cuerpo marca más su evolución, pero el desuso también hará que pierda volumen para evitar gastos innecesarios.

Por ejemplo, está demostrado que los animales domésticos tienen un menor tamaño de masa encefálica que sus hermanos salvajes. No tener que cazar, o defenderse de depredadores, y estar todo el día sin el modo vigilancia reduce la carga de actividad cerebral. En los humanos esto es menos visible. La plasticidad cerebral es mucho mayor y el cerebro se adapta mejor a los cambios: lo que perdemos por un lado lo ganamos por otro. También nos hemos domado a nosotros mismos, pero para mejorar las habilidades de nuestro centro nervioso encefálico.

FUENTE  http://www.cienciaxplora.com/