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Familias con secuelas físicas y psicológicas por uso de pirotecnia

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Para la mayoría, las fiestas de Navidad y fin de año son alegría, pero para algunos es una fecha de tristes recuerdos por los seres que han perdido o las secuelas que dejó la manipulación de juegos pirotécnicos.

Ricardo Holguín Ponce, maestro y rector encargado de un colegio fiscal, perdió su mano derecha cuando le explotó una camareta que segundos antes se la había retirado a un niño. El percance ocurrió en noviembre del 2007.

Holguín recuerda que en el momento que explotó el petardo se sintió mal al ver su mano destrozada, pero luego de que pasaron los días y recuerda que le quitó la camareta a un menor que pudo haber muerto por la detonación, admite que se siente más tranquilo.

“Al niño nunca antes lo había visto y de hecho nunca más lo volví a ver, lo único que hice fue una acción responsable de un adulto, no dejar que un menor manipule una camareta. Pero eso quedó en el pasado y gracias al apoyo de mi familia he salido adelante, casi no me ha afectado en nada en mi vida cotidiana”, dijo el maestro, quien comenta su experiencia a sus estudiantes para que ellos no sean víctimas de estos explosivos.

Incluso, en su hogar, dice Holguín, a sus cuatro hijas, dos mayores y dos menores, siempre les prohibió el uso de explosivos, aunque una de ellas sufrió una quemadura al manipular un chispeador.

Otra desgracia se vivió hace doce años en el bloque 11 de Bastión Popular, noroeste de Guayaquil cuando, al parecer, por una chispa se produjo un incendio acompañado de explosiones de petardos.

Entre los heridos de ese fatídico día estuvieron Roly Sánchez Bohórquez, actualmente de 26 años, y Romay Morán, ahora de 27. Familiares de estos dijeron que la vida de ellos ha transcurrido con normalidad, aunque no quieren comentar el hecho porque en ese incendio murió uno de sus amigos, Elvis Rodríguez, quien en ese entonces tenía 16 años.

Marilyn Reinoso, esposa de Morán, con quien ha procreado dos hijos de 7 y 2 años, señala que su cónyuge se entristece en esta fecha “porque el día del incendio él salió ileso de la casa en llamas, pero al ver que su amigo no salía entró por él y fue cuando se quemó, y además no lo pudo salvar”.

Mientras, Rosalba Bohórquez, madre de Roly, dijo que su hijo sufrió quemaduras de hasta 50% en su cuerpo, pero gracias a Dios en la actualidad lleva una vida normal.

Un familiar de Gabriel Loor, quien sufrió ceguera y perdió tres dedos producto de la explosión, indicó que este se ha mudado a otro sector de Guayaquil donde hace su vida en familia.

La Policía Nacional y el Cuerpo de Bomberos impulsan campañas para evitar la manipulación de petardos, especialmente entre los menores.

Ana Soria, jefa de la Unidad de Quemados del hospital de niños Roberto Gilbert, indicó que la incidencia de casos en menores de edad ha disminuido considerablemente, justamente por estas campañas.

“Los casos de menores quemados por juegos pirotécnicos, registrados en el hospital, fueron 33 en el 2012, 21 en el 2013 y de 8 en el 2014; estos casos son contabilizados desde el inicio hasta el final de cada uno de los años”, dice la doctora.

Soria destaca que los menores afectados por estos explosivos en su mayoría son los que se encuentran entre los 10 y los 14 años, y de estrato socioeconómico bajo, y en segundo lugar están los menores espectadores, es decir, quienes solo observan la manipulación.

El jefe de la Unidad de Quemados del hospital Luis Vernaza, Fernando Quintana, añade que las personas que son afectadas por quemaduras, en general, no solo se verán afectadas físicamente, sino psicológicamente, debido a las cicatrices que quedan en ellas. (I)

Detalles
Emergencia

Especialistas
Para este mes el hospital Luis Vernaza cuenta con un contingente de doctores especializados en quemaduras para estar preparados ante cualquier emergencia, indicaron voceros de esta unidad.

Estabilizar
Son tres grupos de doctores que pueden atender a una persona quemada de gravedad en menos de una hora, lo estabilizan y trasladan a la unidad de quemados donde otros grupos de especialistas lo atienden.

Para estas fechas mi hijo se pone un poco irritable, fue un herido más en esa desgracia (bloque 11 de Bastión Popular hace 12 años), que le costó la vida a dos vecinos amigos de él”.
Rosalba Bohórquez
Madre de afectado por explosión

Tenemos que culturizar a la ciudadanía para que no use estos artefactos peligrosos porque son de uso exclusivo para una guerra y el fin de año no es eso, sino una fiesta”.
Fernando Quintana
Médico

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