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Escuelas de conducción empiezan a sentir baja de alumnos en cursos

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A once días de que la Asamblea Nacional aprobara la reforma a la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, en la que se elimina (el artículo 93) la obligatoriedad del curso de conducción para obtener la licencia tipo B, ya se siente una reducción de entre el 30% y 40% de aspirantes en las escuelas de conducción.

En All Transit se inscribían por semana entre diez y quince aspirantes, pero en esta última acudieron siete. En Aneta, de los cien que se registran en promedio cada semana, llegaron 70. Igual situación se refleja en Good Drive, donde se ha inscrito uno de los diez que iban.

Los dirigentes de estas escuelas de la ciudad y algunos aspirantes catalogan este cambio como “un error”.

“Manejar y conducir son dos aspectos diferentes. Manejar es aprender a operar o controlar un vehículo y conducir es aprender a desarrollar las habilidades… Suprimir la obligatoriedad del curso y tomar pruebas a conductores que saben manejar, en concepto, es un grave error que lo pagaremos en el futuro los familiares de más víctimas”, sostiene Pablo Proaño, presidente de la escuela de conducción All Transit.

Fermín Olmedo, director de Aneta de la sucursal de la Kennedy, también rechaza la propuesta. “Se debió mejorar el pénsum, pero quitar la capacitación es terrible. Con esto estamos retrocediendo”, dice.

La normativa plantea que quienes deseen obtener por primera vez la licencia de conducir tipo B ya no necesitarán hacer cursos de manejo, sino que tendrán la posibilidad de rendir un examen en la Agencia Nacional de Tránsito (ANT).

Además, Olmedo afirma que todo debe ser un proceso. “Imagínese cuánta gente va salir a la calle con un vehículo que se puede convertir en una herramienta de trabajo, de servicio o un arma, porque no sabemos cómo va a reaccionar. Esa persona no recibirá psicología y primeros auxilios, será un conductor empírico”.

Con ellos coinciden Narcisa Aveiga, gerenta de Good Drive, y decenas de aspirantes que se están capacitando.

Uno de ellos es Arturo Pezo, de 24 años, quien asegura que sabía manejar, pero no conducir. “Así haya la opción de dar las pruebas, igual elegiría hacer el curso, porque aquí estoy aprendiendo las leyes de tránsito, sé si estoy preparado psicológicamente para conducir y me están enseñando primeros auxilios. Creo que es indispensable hacer el curso”, expresa.

Otro usuario, Iván Lindao, sostiene: “Estaría bien porque no costaría, pero la desventaja es que no tenemos base para aprobar esos exámenes”.

En cambio, Roberto Peñafiel y José Palacios, de 26 y 24 años, creen que si alguien tiene experiencia como conductor no debe hacer el curso.

En el examen, según la reforma, se exigirá la aprobación de tres pruebas: psicosensométrica, teórica y práctica. Y en caso de que los aspirantes reprueben estas evaluaciones deberán recibir instrucción en el Servicio Ecuatoriano de Capacitación Profesional (Secap) o escuelas autorizadas por la ANT.

El presidente Rafael Correa defendió las reformas el sábado pasado. “Lo que dice la reforma, correctamente, es que si mi papá me enseñó a manejar, leo la Ley de Tránsito y paso los exámenes, que estamos preparándonos para que sean rigurosos: psicosométricos, de conocimiento de la ley y de habilidad en simuladores. Si paso el examen, ¿por qué tengo que pagar $ 180?… El que quiera dar (el examen) que lo dé; si pasa, maravilloso, y si no, puede hacer el curso en el Secap”.

Correa también señaló, el viernes, que los accidentes de tránsito han subido aceleradamente con una mayor incidencia de los vehículos privados de las zonas urbanas, lo que demostraría que las escuelas de conducción no han cumplido su objetivo.

Guillermo Abad, del Observatorio Justicia Vial, cataloga como un retroceso la eliminación de la obligatoriedad del curso. “Esta reforma es una bofetada a la seguridad vial (…). El que no tengamos conductores profesionales o no profesionales con la capacitación requerida no es una deficiencia de la ley. La ley dice lo que se tiene que hacer, la deficiencia es de la autoridad que no ha sabido cumplir su rol de control”.

El presidente de la República tiene un mes para aprobar o vetar la ley. (I)

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Escuelas de conducción no profesionales hay en urbe.

Apuntes
reforma

Si se aprueba
En caso de que el Ejecutivo apruebe la ley reformatoria, la Agencia Nacional de Tránsito tendrá 365 días para implementar los mecanismos para esas evaluaciones. El Secap también tendrá un año para hacerse cargo de la capacitación para conductores profesionales y no profesionales.

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