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Faltó público para el cine ecuatoriano

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La cantidad de películas nacionales estrenadas este año en el circuito de salas comerciales aumentó a 17 (4 más que en el 2013). Sin embargo, no se puede hablar de éxito, debido a que la cinta de mayor asistencia, según cifras proporcionadas por los productores al Consejo Nacional de Cinematografía del Ecuador (CNCine) –con corte hasta el 24 de diciembre, Ochentaisiete, tuvo 13.500 espectadores a nivel nacional.

La cantidad es baja, comparada con la primera del 2013, Mejor no hablar de ciertas cosas, que superó los 53 mil espectadores. Falta por contabilizar el filme Sexi Montañita, estrenado el 5 de diciembre y aún en cartelera. De acuerdo con datos proporcionados por su director (Alberto Pablo Rivera), la cantidad preliminar de asistencia de los primeros diez días era de 13 mil espectadores solo en la cadena Supercines.

Otras en la lista son Feriado que tuvo 10.800 asistentes, Saudade con 9.344 y Quito 2023 con 6.458.

En el pasado Festival de Cine La Orquídea, el director Sebastián Cordero ya comentó sobre la situación del cine ecuatoriano y expuso como causas la falta de historias sólidas y un regreso del prejuicio contra el cine nacional.

“Estamos en un momento raro del cine ecuatoriano. Aumentó la producción y no el publico, es un momento de crisis en ese sentido. Ahora si una peli llega a 20 mil es un logro, y es algo que no se ha analizado para entenderlo. (…) El público tiene estereotipos de lo que puede ser esa película y es difícil luchar contra eso”, dice Cordero, quien agrega que la calidad siento que es un tema a parte, pues tienes más películas buenas y más películas malas.

Para Daniel Andrade, codirector de Ochentaisiete, también tiene que ver la calidad de algunos trabajos, lo que provoca que el público perciba las cintas locales casi como un cine de género.

“Yo no siento que todas las películas que se hagan tienen que llegar a las salas de cine (…) pienso que hay películas que tienen posibilidades comerciales y algunas que tendrían que buscar otras maneras de distribuirse”, comenta Andrade, para quien la factura del trabajo sí es importante pues la audiencia está acostumbrada al cine norteamericano, que son muy buenas en lo técnico.

El cineasta también acota que este problema no es solo ecuatoriano, porque ocurre en varios países de la región, como Colombia o Argentina, con excepciones.

Con él concuerda Arturo Yépez, productor de Ochentaisiete y vicepresidente de la Corporación de Productores Audiovisuales, quien menciona que para él los factores principales que provocan esta situación son el aumento en la cantidad de producciones, que no necesariamente ha significado una mejora en la calidad.

Yépez también refiere que en el mundo hay un cambio tecnológico importante, por la cantidad de medios para ver audiovisuales. Por ello, parte del público se aleja de las salas y solo se acerca al cine buscando espectáculo, aquello que no tiene en casa, y “al tener un cine ecuatoriano que no está en esa línea”, no lo ven.

“Es como que el público ha decidido poner al cine nacional en un solo costal. Se ha decepcionado y tal vez están haciendo películas que no son necesariamente para nuestras audiencias”, afirma Yépez, quien agrega que tampoco se puede dejar de lado el estudiar al mercado, pues hay una deuda grande de tener un observatorio económico del medio cinematográfico, que sí existe en otros países.

Juan Martín Cueva, director del CNCine, concuerda con Yépez y añade, entre las causas, la concentración casi exclusiva de los cines dentro de centros comerciales, que produce que sean más excluyentes de propuestas distintas, al gran entretenimiento y el espectáculo.

“Se han estrechado, por lo tanto, los espacios para la producción nacional en ese circuito, pero habría que ver si los consumidores acuden a otros circuitos y a través de ellos se proveen de esa programación local”, dice Cueva, quien acota que en el 2014 se entregaron alrededor de 2’200.000 dólares en las dos entregas del Fondo de Fomento Cinematográfico. Además de un millón más a través de otros proyectos de inversión y actividades institucionales.

Él cree, en términos generales que la producción ecuatoriana adolece de una debilidad en la dramaturgia y en los procesos previos (investigación de mercados) y posteriores a la producción misma (distribución, promoción). Para Cueva la fortaleza del cine local está en las historias diversas,que reflejan las particularidades de ‘nuestra’ memoria y cultura.

“En lugar de tratar de hacer lo que hace Hollywood, que nunca podremos hacerlo con los mismos recursos y resultados, deberíamos buscar la expresión más cercana de nuestra diversidad cultural. Fíjate en las películas que ‘mejor funcionan’ con el público: son historias muy enraizadas en nuestro imaginario colectivo”, apunta. (I)

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