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Brasil recorta $ 8.400 millones de gastos del presupuesto 2015

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La medida adoptada por el gobierno de Dilma Rousseff afecta a la caja chica de los 39 ministerios. Se estima que el recorte anual llegará a $ 26.000 millones.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, puso en marcha ayer el anunciado ajuste para intentar atraer la confianza de los inversores y el mercado financiero, con un recorte de 8.400 millones de dólares en gastos corrientes del presupuesto 2015.

La medida forma parte del paquete de ajuste para reducir presiones inflacionarias y llegar a un superávit primario en 2015 del 1,2% del PIB adelantado por el nuevo ministro de Economía, Joaquim Levy, conocido como ‘Tijeras’ en el marco de su plan de ajuste del gasto público.

La presidenta Rousseff aseguró al inicio de su mandato que los planes sociales y derechos laborales no estarán afectados por el recorte de gastos.

Este jueves el Ministerio de Planificación, encargado del presupuesto, publicó en el Diario Oficial de la Unión que la reducción afectará a los denominados “gastos discrecionales” de los 39 ministerios o la llamada “caja chica”, para viajes y asuntos corrientes de las oficinas.

El ministro Levy, un ortodoxo llamado neoliberal por sus críticos dentro del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), fue convocado para dar confianza a los inversores, luego de que el país pasara por una recesión en 2014 y un crecimiento cercano a cero.

Exsecretario del Tesoro durante la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), Levy fue la elección de Rousseff para calmar al mercado financiero que le jugó en contra en la Bolsa de Valores en 2014, año en el cual el real se devaluó casi un 13% respecto del dólar.

Según los analistas, desde el gobierno se especula que habrá un corte en 2015 de 26.000 millones de dólares para equilibrar las cuentas y recuperar un ritmo de crecimiento sustentable.

De acuerdo a lo anunciado por Levy durante su asunción la semana pasada, “de una forma u otra nuestra economía se transformará, con mayor fortalecimiento fiscal y mayor confianza a la iniciativa privada”. Para compensar cierto tufillo antipopular con las medidas de ajuste en los gastos de los ministerios, la presidenta Rousseff afirmó que no habrá “ni un paso atrás” en derechos conquistados, tanto sociales como laborales.

Unas 30 millones de personas reciben subsidios para garantizar su alimentación diaria, motivo por el cual Brasil fue eliminado del Mapa del Hambre de la FAO.

En términos macroeconómicos, Brasil ajustará el gasto para además buscar cerrar el año dentro del techo de la meta inflacionaria del 6,5%, pero en el plano político se esperan resistencias de los aliados centroderechistas y los movimientos sociales, en asuntos como reforma de medios, reforma agraria, tributaria y política, temas de la agenda del Congreso.

La baja de compras en el sector automotriz en Brasil y en Argentina, vecino con el cual están integradas las cadenas productivas de las montadoras más populares, causó un esbozo de crisis en el sector.

Unos 12.400 empleos fueron eliminados de las fábricas de vehículos en Brasil en 2014.

La alemana Volkswagen echó el martes a 800 trabajadores de su planta de Sao Bernardo do Campo, en el cordón industrial de Sao Paulo, argumentando falta de mercado para la producción. Unos 13.000 trabajadores de esa fábrica declararon huelga por tiempo indeterminado. De cara a la marcha de la mayor economía latinoamericana, existe la “pregunta del millón de dólares” en Brasilia, según el columnista Joao Villaverde, del diario O Estado de Sao Paulo, ¿prevalecerá la visión estatista y desarrollista de Rousseff o se impondrá el perfil ortodoxo de Levy, inaugurando supuestamente un liberalismo dentro de un gobierno del PT?

Villaverde recordó que el doctorado de Levy fue obtenido en la Universidad de Chicago, baluarte del neoliberalismo y los llamados Chicago Boys de los años ochenta y noventa que abrevan en las fuentes del gurú de un mundo sin regulación del Estado en la economía, como Milton Friedman.

DATOS

La reducción del presupuesto fue oficializada a través de un decreto publicado en el Diario Oficial y afectará a los llamados “gastos discrecionales”, que implican viajes, y otros asuntos considerados “no obligatorios” de los 39 ministerios y secretarías especiales.

La cartera que posee mayor volumen de gastos no obligatorios es el Ministerio de Educación, con unos $ 7.000 millones.

La decisión fue tomada antes de que el Congreso brasileño, que se encuentra en receso hasta el próximo 1° de febrero, apruebe el presupuesto nacional propuesto por el Gobierno para 2015, que contempla gastos por 2,860 billones de reales (1,059 billones de dólares).

La nueva medida se suma a las restricciones impuestas por el gobierno al acceso al seguro de desempleo y la pensión por muerte.

Según datos oficiales, el sector público brasileño acumuló en los primeros 11 meses de 2014 un déficit fiscal primario de 19.640 millones de reales (unos 7.274 millones de dólares), que supone el mayor saldo negativo para ese período desde 2002.

Durante el primer gobierno de Rousseff (2010-2014), la séptima economía del mundo se desaceleró. De una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de 7,5% en 2010, pasó a una proyección muy cercana a cero en 2014. El mercado espera para este año un crecimiento de 0,5%. El nuevo ministro de Hacienda, Joaquim Levy, prevé un superávit primario de 66.000 millones de dólares (1,2% del PIB).

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