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México: hallan 61 cadáveres en crematorio abandonado de Acapulco

Un total de 61 cadáveres fueron hallados en un crematorio abandonado en el balneario mexicano de Acapulco, ubicado en el estado de Guerrero, donde en septiembre pasado desaparecieron los 43 normalistas.

Fuentes policiales informaron que el olor fétido producido por los cuerpos llamó la atención de los vecinos de esa zona, que el jueves por la noche llamaron por teléfono a las autoridades para alertarlas del caso, pues según ellos el recinto, llamado Cremaciones El Pacífico, situado en la carretera Cayacao-Puerto Marqués, estaba abandonado desde hacía un año.

Tras la alerta, el Ejército, la Policía Federal y la Gendarmería desplegaron un aparatoso operativo. Alrededor de la 01:30 (locales) de este viernes terminaron de sacar los cadáveres en camilla y de llevárselos tapados con sábanas blancas al instituto forense local.

Las autoridades prevén emitir una declaración oficial en las próximas horas, pero, según anticiparon las fuentes, una de las víctimas sería un menor de edad y ninguno de los cuerpos estaba mutilado.

Además, los cadáveres tenían cal encima para evitar el mal olor y ninguno había sido quemado.

Guerrero, uno de los Estados más pobres de México, es foco de atención desde la desaparición en el municipio de Iguala, el pasado 26 de septiembre, de 43 estudiantes de magisterio.

Los padres de esos jóvenes, de los cuales solo uno ha sido identificado en exámenes de ADN en un laboratorio de Austria, sostienen que sus hijos siguen con vida y que están en algún sitio en poder de las fuerzas armadas, dado que sobrevivientes al ataque han declarado que militares y policías federales tuvieron presencia la fatídica noche del 26 de septiembre.

Ese día fallecieron 6 personas, entre ellos tres estudiantes. Uno de ellos fue encontrado desollado en las inmediaciones del ataque en Iguala, ubicado a unos 184 km de la capital mexicana.

El gobierno mexicano niega la participación del Ejército en ese atroz episodio, que ha sacudido a la comunidad internacional. Por su parte, la Fiscalía mexicana dijo la semana pasada que tiene “certeza legal” de que los jóvenes fueron entregados por los policías municipales al cartel Guerreros Unidos que los mató, incineró y arrojó sus restos calcinados en un río, una versión que los padres se niegan a aceptar ante la falta de “pruebas científicas”.

Unas 20.000 personas han desaparecido desde la militarización de la guerra contra las drogas en 2006, que además ha dejado un saldo de más de 80.000 muertos, según cifras oficiales.

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