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Los cabarés y moteles grabarán a sus clientes

Una reciente disposición del Ministerio del Interior ordena que cada cabaré y motel de esta ciudad, y de todo el país, disponga de un sistema de cámaras de vídeo en pasillos, salas de espera, ingresos. Es un requisito indispensable para obtener el permiso de funcionamiento.

Hay sitios en los que la privacidad se convierte en un objeto de enorme valor. No es que sean prohibidos, porque mientras se esté por sobre la mayoría de edad, nadie está impedido de ingresar. Sin embargo, sus visitantes (que suelen ser muchos) evitan ser reconocidos mientras acceden a estos lugares.

Una reciente disposición del Ministerio del Interior ordena que cada cabaré y motel de esta ciudad, y de todo el país, disponga de un sistema de cámaras de vídeo en pasillos, salas de espera, ingresos. Es un requisito indispensable para obtener el permiso de funcionamiento.

No solo que las cámaras de circuito cerrado deben estar en permanente funcionamiento, sino que además deben grabar todo lo que suceda bajo sus lentes y habrá que conservar respaldados aquellos vídeos hasta por seis meses.

Es como si el Gran Hermano, aquel fenómeno de voyeurismo que trascendió del texto del británico George Orwell a la televisión de la última década, invadiera también los centros nocturnos de diversión.

“Que (las cámaras) cubran todos los espacios de los locales, salvo los destinados a servicios sanitarios. Los vídeos deberán respaldarse por el período de al menos seis meses y estar a disposición de las autoridades competentes”, ha dicho la intendenta Consuelo Castro.

La medida es una obligación para los establecimientos regidos por la Intendencia y que aparezcan ubicados en las categorías 1 y 2, que incluyen desde cabarés, salas de masajes, casas de cita, salas de baile, pasando por peñas, cantinas y lugares de hospedaje.

Desde el Miércoles de Ceniza, una nueva ordenanza reorganizó el cronograma de horarios para estos sitios.

Según esto, los cabarés (los establecimientos considerados como prostíbulos) están obligados a abrir desde las 10:00 y cerrar a las 18:00. Las quejas no se hicieron esperar.

Para entonces, voceros de estos negocios consideraron públicamente que ese horario estaba bien para una cafetería, donde se lleva a la esposa o a las compañeras de trabajo, a plena luz del día; pero que las personas que acuden a los cabarés y night clubs prefieren la noche.

Los dueños de este tipo de sitios aducen que ese horario les genera pérdidas. De algo similar se deberán quejar los dueños de los moteles, porque de seguro a ninguno de sus clientes le gustará formar parte de un nuevo capítulo del Gran Hermano.

Ronald G. Soria

soriar@granasa.com.ec Guayaquil

FUENTE http://expreso.ec/expreso/plantillas/nota.aspx?idart=7602965&idcat=38269&tipo=2