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Joseph Blatter prefiere no discutir sobre Catar 2022

La decisión de trasladar Catar 2022 al invierno, una de las medidas quizás más importantes en los 111 años de historia de la FIFA, parece ya tomada, pero los problemas que el Mundial genera al suizo Joseph Blatter podrían no terminar con la reunión de hoy y mañana en Zúrich.

Ningún Mundial de fútbol provocó tantas discusiones antes de su pitido inicial como el que se disputará en siete años en el Golfo Pérsico. Y tras la tormenta, el presidente de la FIFA espera navegar ahora por aguas un poco más calmas.

Un suave sol de primavera se reflejaba hoy sobre la brillante fachada de granito gris de los cuarteles centrales de la FIFA en Suiza cuando llegaban uno tras otros en negras limusinas los 25 miembros del comité ejecutivo. En la adyacente plaza ondeaban las banderas de las 209 federaciones miembro de la entidad, de las seis confederaciones y de la ONU, una imagen que suele agradar a Blatter.

Allí, el gobierno del fútbol mundial definirá probablemente mañana el traslado del Mundial de Catar a los meses de noviembre y diciembre y las fechas precisas de la cita, que podría concluir a pocos días de la Navidad. Pero aún quedan temas acuciantes y delicados que ocuparán a la FIFA y a su presidente.

Un Mundial de fútbol en Catar en verano era imposible, eso estaba claro desde el principio y así lo advirtió en un primer momento el ex astro alemán Franz Beckenbauer. No obstante, los máximos directivos de la FIFA precisaron mucho tiempo antes de modificar la polémica decisión adoptada en el 2010.

“No se subestimó, pero quizás no se vieron las cosas desde el punto de vista adecuado”, dijo Blatter después de su giro de 180 grados en el largo debate sobre la fecha. Durante más de dos años, el suizo negó que hubiera problema alguno con el calor extremo de Catar en verano.

Ahora, en cambio, ya no quedan dudas de que en el 2022 se disputará el primer Mundial en invierno. “Parto de la base que se confirmará la fecha invernal”, dijo el presidente de la federación alemana (DFB), Wolfgang Niersbach. Sin embargo, aún se espera una intensa discusión sobre las fechas. La opción que asoma como más probable es disputar el evento entre el 18 de noviembre y el 18 de diciembre, tal como impulsa Blatter.

A ello seguirá luego una larga discusión sobre posibles compensaciones a los principales clubes y Ligas por la alteración de las competencias que implicará la nueva fecha. El secretario general de la FIFA, Jérôme Valcke, despertó polémica al asegurar que no habrá resarcimiento alguno, pero nadie lo toma realmente en serio y se considera que sus palabras forman ya parte de la negociación.

Fuentes allegadas a la central de la FIFA siguen asegurando, mientras tanto, que antes de la concesión del Mundial ninguno de los entonces 22 miembros del comité ejecutivo había leído las palabras de advertencia contenidas en un informe sobre el insoportable calor en un Mundial en el Golfo.

Tampoco parecen haber sido tenidas en cuenta las advertencias sobre los denuncias por violaciones en los derechos humanos en el país. La polémica elección también provocó revuelo por las denuncias de soborno, aunque la comisión de ética de la FIFA terminó desestimando las irregularidades. Sin embargo, nadie duda que el Mundial seguirá siendo fuente de problemas para Blatter, si es que es reelegido para un nuevo mandato en mayo.

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