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En Tierra Santa se oró por paz y amor para Palestina

Una multitudinaria procesión cristiana portando palmas y ramos de olivo conmemoró ayer la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, contagiando un ambiente festivo con el que arranca la semana de la Pascua en Tierra Santa.

Entre cánticos y emotivos rezos, la marcha comenzó a primera hora de la tarde en la iglesia franciscana de Betfagé, situada en el Monte de los Olivos, desde donde descendió acompasada por hosannas y la percusión de tambores y panderetas, hasta la iglesia de Santa Ana, en la Vía Dolorosa de la ciudadela amurallada.

Armada con su guitarra y una gran sonrisa, Rocío, una joven española, aportó junto a su particular banda sonora con canciones positivas coreadas por otros españoles y mexicanos.

“Es una alegría poder pisar el mismo lugar en el que él (Jesús) ha estado (…). No es algo que estemos oyendo en la iglesia sino que estamos viendo ahora, pisando por donde él pasó”, afirmó emocionada esta barcelonesa de 28 años que realiza un voluntariado de tres meses en Magdala, localidad de origen de María Magdalena.

Acompañados por un cielo despejado y un sol primaveral, pese a una inusual tormenta registrada a primera hora del día en Jerusalén, los fieles recorrieron junto a los monjes franciscanos de la Custodia en Tierra Santa los distintos pasajes narrados en el Evangelio hasta llegar a la antigua Jerusalén.

El padre Ibrahim Shomali, de la localidad cristiana de Bet Yala, inmediata a Belén, aguardaba en lo alto del Monte de los Olivos con precavida anterioridad la llegada de la marea humana de palestinos y peregrinos llegados de todo el mundo que asistió a una de las jornadas más festivas de la Pascua.

“Este día significa mucho para nosotros, porque es la entrada de Jesús en Jerusalén como un rey. Jesús es nuestro rey, llegó para darnos paz, amor y desafortunadamente (ahora) Jerusalén no tiene amor”, lamentó mientras portaba en una mano una palma y en la otra, la bandera de Palestina.

“Nuestra bandera palestina no tiene Estado (…). Pedimos al mundo desde este sitio que recen por la paz, el amor y por Jerusalén, que no sabe del amor de Dios. Así puede conocer la justicia y el amor de todo el mundo”, pidió el religioso junto a una pancarta en recuerdo a las beatas palestinas María Alfonsina y María de Jesús Crucificado que serán canonizadas el próximo mes de mayo.

En Tierra Santa la magia de Domingo de Ramos es recorrer los mismos pasos que siguió Jesús de Nazaret, a veces con simples ramos, cruces de madera, cánticos o banderas. (I)

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