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Españoles asistirán en el manejo de deslaves en la Alóag-Santo Domingo

La carretera de 101 kilómetros de extensión tiene 39 zonas de pendientes, la más peligrosa está en el kilómetro 28. Allí aún se producen deslizamientos menores.

Los deslaves en la vía Alóag-Santo Domingo en las temporadas invernales han sido un problema durante las 5 décadas de historia de la carretera abierta entre montañas con pendientes de más de 200 metros de altura.

La vía fue construida por la empresa de Antonio Granda Centeno en la década del 60. Antes, la conexión entre Quito y el Litoral era a través de la ruta Chiriboga, que parte de la altura de Chillogallo (al sur de la capital).

En 2012, según la Prefectura de Pichincha y registros periodísticos, ocurrieron ahí unos 400 derrumbes. El año pasado, la cifra fue de aproximadamente medio centenar. Y en los pasados 11 días, superan la centena.

La vía soporta un tráfico diario de unos 30 mil vehículos. Tiene 101 kilómetros de extensión y unos 39 taludes, de los cuales el más riesgoso es el que está ubicado en el kilómetro 28, contando de Quito a Santo Domingo de los Tsáchilas.

El 17 de abril de 2012 cayeron unos 2 mil metros cúbicos de material en ese punto de la arteria. El 24 de marzo de ese mismo año, 250 metros de ese sector quedaron bloqueados y el incidente dejó heridas a 8 personas.

En tanto que el 19 de marzo de este año, unos 30 mil metros cúbicos de tierra y rocas de hasta 30 metros (m) de largo y 15 m de ancho bloquearon la ruta. Hasta ayer su reapertura era indefinida, solo circulaban vehículos de rescate.

Producto de estos deslizamientos, hasta la fecha se ha confirmado la muerte de 11 personas.

Sobre la actual situación de la carretera, el prefecto de Pichincha, Gustavo Baroja, aseguró al sitio Ecuadorinmediato.com que, desde mediados de marzo, han caído a la mesa de la carretera unos 80 mil metros cúbicos de material.

A manera de ejemplo dijo que para retirar el lodo y las piedras se necesitarían 3 mil volquetas.

El Prefecto aseguró que mientras se realiza la remoción de escombros, un comité técnico formado por representantes de los gobiernos de Pichincha y Santo Domingo de los Tsáchilas, intervendrán en 22 puntos críticos de la carretera.

Por ello, desde el fin de la semana pasada se dinamitan los escombros rocosos a la altura del kilómetro 28 para apresurar la limpieza de la vía. De manera similar se actúa con los restos de material suelto en las laderas cercanas a fin de garantizar la seguridad de los viajeros cuando se produzca la reapertura.

Según Baroja, una empresa española experta en la contención de aludes manejará de manera técnica los trabajos.

La actual temporada de lluvias ha afectado grandemente también a Alluriquín, parroquia rural de Santo Domingo de los Tsáchilas.

La noche del mismo 19 de marzo, un deslave afectó a 4 barrios de la zona y causó la muerte de 2 adultos mayores y la desaparición de un vecino que trabajaba como guardia.

El sector se asienta cerca de una falla geológica, detectada hace 2 años. A este problema se suma el desordenado crecimiento de la parroquia, lo que ha producido un acelerado proceso de deforestación.

Víctor Quirola, alcalde de la capital provincial, aseguró que para contrarrestar aquello se aprobó una ordenanza prohibiendo la tala y la construcción de viviendas y galpones en la zona del talud.

En la parroquia de Alluriquín se ha dispuesto de evacuación voluntaria para los moradores que quieran evitar riesgos futuros, puesto que el temporal de invierno continúa provocando deslaves de menor magnitud.

Las rutas alternas para llegar de Quito a Santo Domingo son Latacunga-La Maná-Quevedo; Calacalí-La Independencia; y Calacalí-San Miguel de los Bancos-Las Mercedes.

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