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El vertebrado que más rápido muta de piel habita en Ecuador

Su canto es claro, fuerte. Debe serlo si pretende marcar su territorio o atraer a una hembra, al menos eso infieren sus descubridores: que cada una de sus partes emite una señal distinta. Ese canto, ese ruido, pertenece a la parafernalia de su especie, pero en este caso es diferente, en el trino, en los tiempos. No es estereotipado. Varía y mucho.

Ese canto, ese ruido, proviene de la diminuta existencia de la rana Pristimantis mutabilis, que hace pocos días puso a hablar a la comunidad especializada internacional. No todos los días se registra que un vertebrado tiene “cambios tan dramáticos y en tan poco tiempo”. En este anfibio, esos cambios implican pasar de tener una piel muy espinosa, tuberculosa, a lisa en 330 segundos. Bajo estos parámetros, es el primer registro a nivel mundial.

Sucedió en el 2009 en la Reserva Las Gralarias, en el noroccidente de Pichincha, cerca de Mindo. Durante un paseo nocturno, la investigadora estadounidense de anfibios Katherine Krynak y su esposo, Tim, lograron distinguir a uno del tamaño de una canica recubierto como de ‘espinas’.

Ella capturó al ejemplar sospechando de que se podría tratar de un nuevo anuro, pero cuando regresó a este la mirada, la textura de su piel no era la misma. La criatura había demudado sus tubérculos y ahora estaba toda lisa y viscosa, por lo que pensó que había atrapado al bicho equivocado.

Para reconfortarla y brindarle comodidad antes de regresarla al bosque, introdujo en el frasco un poco del musgo en el que minutos atrás había intentado mimetizarse y soterrarse la hasta el momento no clasificada rana, y las ‘espinas’ fueron reapareciendo en el dorso, labios superior e inferior, párpados superiores y sus cuatro extremidades.

Fue entonces cuando contactaron a Juan Manuel Guayasamín, experto en el grupo Pristimantis que lideró la investigación que la revista científica londinense Zoological Journal of the Linnean Society publicó el 25 de marzo, haciendo oficial a la nueva subespecie.

En la superficie de la Tierra hay 479 especies de Pristimantis –el género más diverso de todos los vertebrados terrestres– y la geografía de Ecuador, sumando a esta nueva rana, alberga a 176.

Sobre la capacidad de cambio de este anfibio, Guayasamín refiere que “lo extraordinario” y “rarísimo en el mundo animal” es que sea tan drástico y ocurra en cinco minutos y medio.

De su comportamiento, ahora se sabe que es ladina, que como hábitat busca el musgo que cubre los árboles de los bosques andinos, nublados y lluviosos, a 2.000 m sobre el nivel del mar, tanto que en su verdor se pierde, una condición por la que resulta muy difícil localizarla.

“Es increíble, porque a pesar de que uno escucha el canto y se acerca y trata de encontrar al animalito, es casi imposible porque es realmente difícil poderlo distinguir del musgo que está alrededor, ese es uno de los asuntos que retrasaron mucho el trabajo. No podíamos encontrar más animales porque se camuflan de manera extraordinaria”, indica el especialista.

“Entonces, en todos estos años, apenas hemos podido encontrar seis”, dos en Las Gralarias y cuatro en la Reserva Los Cedros, en Imbabura, añade Guayasamín, quien es doctor en Ecología y Biología Evolutiva y docente investigador de la Universidad Tecnológica Indoamérica, institución con sede en Quito que financió el trabajo de campo y de laboratorio requerido para el estudio.

A esta complicación se sumó otra. “Al principio pensábamos que era otra especie… Hicimos varios estudios de morfología, de los cantos y, efectivamente, nos dimos cuenta de que era una especie nueva”, señala el herpetólogo ecuatoriano.

La confundieron con la Pristimantis verecundus, endémica de Colombia y Ecuador. “Tienen más o menos el mismo tamaño, forma, tubérculos en general, pero realmente no sabemos si es que la Pristimantis verecundus cambia de piel. No hemos podido hacer el mismo estudio que hicimos con mutabilis”, precisa.

De esta liliputiense especie ahora se sabe que los machos adultos miden 1,7 cm y las hembras, de 2 a casi 2,5 cm. Estas, como en la mayoría de los anfibios, son más grandes porque por dentro llevan sus huevos. También está el color. En ellas, las ingles y las superficies ocultas de sus patas tienen una coloración roja.

Detalles morfológicos faltan. Guayasamín precisa que en eso consistirá la segunda fase de la investigación de la nueva Pristimantis. “Ahora falta en verdad la parte más interesante. Ya vimos que cambia de forma muy rápidamente, ahora lo que queremos investigar es cómo, cuál es el mecanismo a través del cual produce este cambio de forma”, indica. Se buscará también determinar si se trata de una población rara o abundante, para lo que se hará un monitoreo más extenso y detallado, lo cual tendrá implicaciones en su conservación.

En relación con su canto, resalta que “es una locura”. “Normalmente, los anfibios tienen cantos muy muy simples. Una rana canta cruac, cruac, cruac, y es así siempre. En esta especie, el canto es tremendamente variable. Empieza con un canto muy simple: tic, tic y después de varios minutos… lo hacen tic, tic (más rápido) y después hacen tric, tric. Incluso en eso, el animal es muy plástico, muy flexible en sus comportamientos”, explica. (I)

Ficha técnica
Género
Pristimantis

Nombre científico
Pristimantis mutabilis

Nombre común
Cutín mutable

Tamaño
Macho 1,7 cm; hembra, de 2 a 2,5 cm.

Categoría de conservación
Datos insuficientes (sugerida por los investigadores).

Distribución
Se la ha registrado en el noroeste de Ecuador, en la Reserva de Las Gralarias, en Pichincha, y en Reserva Los Cedros, Imbabura.

Este animalito (…) pasa de tener estos tubérculos muy grandes a básicamente no tener ningún tubérculo. Eso es lo extraordinario y lo que es rarísimo en el mundo animal”.
Juan Guayasamín
Investigador

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