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En Ecuador existen 273 corresponsales no bancarios por cada 10 mil km2

Los clientes de la banca privada pasaron de los 5 millones en 2010 a 8,4 millones en 2014. Los bancos de barrio consolidaron el acceso de más personas al sistema financiero en los últimos años.

“Lo que nosotros hacemos es una ayuda al barrio más que un negocio rentable. Las personas del barrio realizan sus transacciones bancarias de manera más fácil y en menos tiempo, pero de ahí a que nosotros tengamos ganancias fuertes no sucede”, dijo Mery Zaldumbide, propietaria de la tienda de abastos ‘Doña Mery’, ubicada en el sector de Santa Clara, norte de Quito.

En esta tienda desde hace un año funciona el servicio de Banco del Pichincha Mi Vecino o servicio de corresponsal no bancario (CNB), donde los moradores del sector pueden realizar depósitos, retiros, pagos de servicios básicos, entre otros.

Zaldumbide realiza entre 20 y 30 transacciones diarias, siendo los retiros los más comunes. “Vienen personas a sacar plata para el uso diario, no es que se mueven grandes cantidades, son retiros con un promedio de entre $ 30 y $ 50 que inclusive se quedan en la tienda mismo”. La comerciante afirmó que por cada transacción recibe un pago de $ 0,10, lo que al día le genera un valor de $ 3 por las 30 transacciones que realiza en promedio.

Por ello Zaldumbide resaltó que este servicio en sí no le resulta muy rentable, “es una ayuda para los vecinos, para que no tengan que ir al banco a retirar o depositar su plata, lo hacen a 5 minutos de su casa, ahorrándose incluso el pasaje”.

De acuerdo con estadísticas recopiladas por la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), en el Ecuador la penetración territorial de los corresponsales no bancarios fue de 273 por cada 10.000 km2 en 2013, superando los 7.000 puntos de atención. En cambio, el mismo indicador para oficinas o agencias formales es de apenas 53.

En 2008, cuando empezó el funcionamiento de los corresponsales no bancarios era de apenas 17 agentes por cada 10.000 km2. Mientras que el promedio regional en el año 2013 fue de 164 corresponsales no bancarios por cada 10.000 km2.

Diversas instituciones del sector financiero han hecho uso de este canal alternativo; este ha sido el caso del Banco de Guayaquil con el ‘Banco del Barrio’; Banco del Pichincha con ‘Mi Vecino’ y ‘Mi Banco, Banco Aquí’, del Banco del Pacífico.

José Tenesaca también tiene un centro de víveres. Él tiene un punto de servicio del Banco de Guayaquil en su local o ‘Banco del Barrio’.

Por realizar transacciones bancarias obtiene diariamente un aproximado de $ 10, producto de 100 movimientos, entre retiros y depósitos. Tenesaca consideró que si bien las ganancias no son extraordinarias, el beneficio que obtiene es el movimiento económico que se realiza en su negocio: “las personas realizan retiros de dinero y con los fondos que sacan compran cosas de la tienda, por lo que el dinero se queda aquí mismo o circula en el barrio”.

A criterio de Tenesaca, sus clientes han podido ingresar al sistema bancario con este servicio, “algunos vecinos no utilizaban el banco, pero aquí les ofrezco la posibilidad de que abran su cuenta de ahorros y la gran mayoría acepta manejar una cuenta, incluso algunos obtienen créditos, eso les beneficia”.

Corresponsales no bancarios

Los corresponsales no bancarios son canales mediante los cuales las instituciones financieras pueden prestar sus servicios a través de terceros que estén conectados mediante sistemas de transmisión de datos. Los prestadores de servicios deben cumplir con todas las condiciones de control interno, seguridades físicas y de tecnología de información, entre otras.

Roberto Torres, analista financiero, sostuvo que las características socio-económicas de los ecuatorianos han hecho que las tiendas del barrio funcionen perfectamente como corresponsales no bancarios exitosos.

“Es el vecino, al que siempre le ves y le compras algo. Existe una confianza innata de que tu dinero estará seguro, de que la tienda reemplaza al banco al momento de realizar transacciones. Es la cercanía y la cotidianidad lo que permitió que los bancos del barrio crecieran rápidamente y estén en casi todas las ciudades del país”, dijo.

Según un análisis de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (ABPE), publicado en noviembre de 2014, los CNB permitieron también que los niveles de bancarización en el país aumenten. En 2010, el 33,5% tenía algún servicio bancario, mientras que en 2014 el 52,7%, por lo que más de la mitad de ecuatorianos tiene relación con la banca.

En el mismo informe de la ABPE se detalla que entre 2010 y 2014 el número de clientes de la banca privada aumentó de 5 a 8,4 millones. “Esta mejora sustancial se evidenció también en los indicadores de profundización financiera, que por el lado de los depósitos pasó del 20,2% al 27,9% del PIB entre 2010 y 2014; mientras que por cartera de créditos este indicador pasó del 17,6% al 25,3% del PIB”, dice el informe.

El mejoramiento en los mecanismos de inclusión financiera ha sido una tendencia presente en toda la región Latinoamericana. Brasil fue el primer país en utilizar los bancos del barrio, en el año 2000. En Ecuador esta alternativa empezó a utilizarse en 2008.

De acuerdo a un estudio elaborado por Felaban, el Indicador Básico de Inclusión Financiera (IBIF) para la región reportó un incremento de casi un 50% entre el 2006 y el 2013. De igual manera, de acuerdo a los resultados del Microscopio 2014, un análisis de entorno para la inclusión financiera desarrollado por The Economist Intelligence Unit (EIU), Ecuador se ubica en el puesto n° 11 entre 21 países de América Latina y el Caribe.

Torres enfatizó que los agentes no bancarizados cobraron protagonismo debido a las dificultades que tiene la población rural, en especial, para acceder a los servicios bancarios comunes.

“Las tiendas se vuelven intermediarias entre el banco y el cliente, así la persona común accede a un servicio que antes lo veía lejano, porque las agencias bancarias solo están en las principales ciudades, pero tiendas hay en todas las ciudades, sean grandes o pequeñas”.

Otro factor que incidió para que crecieran los corresponsales no bancarios son los costos. Mientras la instalación de un cajero automático se encuentra entre los $ 25 mil y $ 30 mil, la inversión para la instalación en una tienda es de $ 3 mil para la máquina y costos de capacitación de $ 4 mil.

Álex Molina Salgado, responsable de corresponsales no bancarios de Banco del Pichincha, afirmó en una entrevista concedida al boletín  emitido por la ABPE que “los corresponsales no bancarios se convirtieron en un  modelo de atención alternativo de bajo coste que satisface las necesidades financieras de un conglomerado poblacional, a quienes el traslado a centros de acopio merma la utilidad que generan de su actividad económica”.

Los puntos de ‘Mi Vecino’ en la actualidad ya suman más de 15 mil y según Molina el principal objetivo de la bancarización que obtienen con los corresponsales no bancarios es “potenciar un portafolio óptimo  en función del perfil  del cliente”.

Los corresponsales no bancarios tienen una penetración territorial de 273 por cada 10 mil kilómetros cuadrados en 2013. El indicador para agencias es de apenas 53.

Los niveles de bancarización en el país aumentaron al 52,7% en 2014, mientras que en 2010 era de 33,5. Más de la mitad de ecuatorianos ahora tiene una relación con la banca o usa uno de sus servicios.
En los corresponsales no bancarios se pueden realizar retiros (máximo $ 200), depósitos ($ 100), pagos de servicios básicos como agua, luz y teléfono; giros nacionales y pagos de consultores de belleza.

Las tiendas están conectadas al sistema de los bancos para que puedan actualizar los saldos de los clientes cada vez que se realiza una transacción. Los corresponsales no bancarios deben cumplir con requisitos de seguridad física y de tecnología de información, así como control interno.

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