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Un grupo trabaja para salvar vidas con jabón

Shawn Seipler tiene como misión salvar vidas con jabón.

Todo comenzó hace unos siete años como una diminuta operación con unos pocos amigos y familiares, en un garaje sencillo en Orlando, Florida, donde utilizaban picadoras de carne, peladoras de papa y fogones para reciclar el jabón usado como pastillas nuevas.

La iniciativa sin ánimo de lucro, ahora llamada Clean the World (Limpien el mundo), ha crecido hasta abarcar instalaciones industriales de reciclaje en Las Vegas, Orlando y Hong Hong, ciudades donde abundan los hoteles y es fácil recoger miles de pastillas de jabón usadas.

Seipler viajaba mucho cuando trabajaba para una firma de tecnología, y un día se le ocurrió algo en un hotel de Minneapolis.

“Levanté el teléfono y llamé a recepción, y les pregunté qué pasaba con la pastilla de jabón cuando yo hubiera terminado de usarla”, recordó. “Me dijeron que simplemente la tiraban”.

Seipler, ahora director ejecutivo del grupo, dijo que tras algo de investigación, descubrió que cada día se envían a los vertederos millones de pastillas usadas de jabón de hoteles de todo el mundo, mientras muchas personas en los países en desarrollo mueren de enfermedades que quizá podrían prevenirse si tan sólo tuvieran acceso a productos sencillos de higiene.

Así comenzó su misión de ayudar a salvar vidas con jabón, e incluso frascos a medias de productos de cortesía como el champú.

“Es un problema enorme”, comentó el doctor William Schaffner, profesor de medicina preventiva y especialista en enfermedades infecciosas en el Centro Médico Universitario de Vanderbilt en Nashville, Tennessee. “Una de las clases de enfermedades más comunes en el mundo son las que se transmiten de persona a persona y a uno mismo por los gérmenes en las manos de cada uno”.

En Estados Unidos y otros países desarrollados, dijo Schaffner, la gente da por sentado el acceso a productos de higiene porque están en todas partes, como el jabón en servicios públicos e incluso las toallitas de limpieza a la entrada de tiendas de alimentación para desinfectar los mangos de los carritos de compra.

En otros países no es exactamente así. El experto recordó haber visitado un hospital en Oriente Medio donde el jabón era tan escaso que los pacientes debían llevar el suyo o quedarse sin él.

“Es una parte tan fundamental en la interrupción de la transmisión de agentes infecciosos que podría salvar muchas vidas”, dijo. “No es una varita mágica, pero es un elemento muy importante”.

Clean the World anunció esta semana que se aliaría con una organización similar, Global Soap, para impulsar la producción, educación higiénica y la entrega de sus productos reciclados.

El grupo combinado recoge ahora jabón usado en más de 4.000 hoteles, y dice haber entregado más de 25 millones de pastillas de jabón en 99 países, incluyendo albergues para indigentes en Estados Unidos.

El proceso es bastante sencillo. El jabón recogido se muele y después pasa por máquinas que eliminan cualquier bacteria residual, antes de ser prensado en nuevas pastillas y envasado para su reparto.

El grupo recurre a ayuda local y organizaciones no gubernamentales para ayudar con la distribución y la educación, además de enviar sus propios equipos a comunidades rurales en todo el mundo para que entreguen personalmente productos de higiene y enseñen a los residentes la importancia de la limpieza.

“Mucha gente se sorprende de descubrir que una de las formas más efectivas de impedir muchas muertes es en realidad lavarse simplemente las manos con jabón”, dijo el director de Global Soap, Sam Stephens. “Esperamos marcar una diferencia”. (I)

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