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EE.UU. da un paso importante para normalizar relaciones con Cuba

El pedido de Obama, de retirar a la isla de la lista de países que apoyan el terrorismo, implica la apertura de la embajada norteamericana en La Habana.

En 1982 Cuba fue designada como un estado patrocinador del terrorismo, solo porque la Casa Blanca consideró en ese entonces que sus esfuerzos militares estaban enfocados en “promover la revolución armada y se apoyaban a rebeldes”.

Por más de 30 años, el gobierno de la isla había mencionado que tal declaración del Departamento de Estado norteamericano lesionaba la dignidad de un pueblo. Cuba integraba esta lista junto a otras naciones, como Irán, Sudán y Siria.

La última vez que Cuba se refirió al tema fue durante el discurso de Raúl Castro en la VII Cumbre de las Américas, realizada la semana pasada en Panamá. “Aprecio como un paso positivo su reciente declaración de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar”, dijo Castro en la intervención a nombre de su país, que asistió a la cumbre por primera vez.

“¡País terrorista nosotros! Sí, hemos hecho algunos actos de solidaridad con otros pueblos, que pueden considerarse terroristas, cuando estábamos acorralados, arrinconados y hostigados hasta el infinito, solo había una alternativa: rendirse o luchar”, agregó Castro en un discurso que arrancó aplausos de la audiencia.

Finalmente y luego de que en diciembre de 2014, el presidente Barack Obama ordenó revisar el estatus de Cuba de la mencionada lista, el Gobierno norteamericano decidió ayer recomendar y pedir al Congreso que retire a la isla de esta nómina. Obama afirmó en la carta de 4 párrafos que, “el Gobierno de Cuba ha ofrecido garantías de que no apoyará actos de terrorismo internacional en el futuro”.

En la última década, Corea del Norte, Irak, Yemen y Libia también han desaparecido del listado de países que patrocinan el terrorismo. Esta nómina fue creada por EE.UU. el 29 de septiembre de 1979.

¿Qué pasará en 45 días?

Una vez que llegó la petición de Obama al Congreso, el pleno tiene 45 días para analizarla. Podría bloquearla mediante una resolución bicameral.

Según cita el periódico The New York Times, Cuba no saldría de la lista hasta que se termine la revisión del Congreso, una idea que al interior de los congresistas republicanos no es bienvenida. Si bien los congresistas podrían bloquear el retiro de la isla de la mencionada lista, y regresar el pedido a Obama, el Ejecutivo norteamericano podría vetar dicha medida y dejarla sin efecto.

El gobierno de Raúl Castro calificó ayer como “justa” la decisión del Primer Mandatario estadounidense, en una declaración de su cancillería. “El Gobierno de Cuba reconoce la justa decisión tomada por el presidente de los Estados Unidos de eliminar a Cuba de una lista en la que nunca debió ser incluida”, señala el texto, firmado por la directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano, Josefina Vidal.

“Como el gobierno cubano ha reiterado en múltiples ocasiones, Cuba rechaza y condena todos los actos de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, así como cualquier acción que tenga por objeto alentar, apoyar, financiar o encubrir actos terroristas”, añadió la declaración.

¿Qué implica la decisión de Obama?

De acuerdo con el secretario de Estado, John Kerry, “las circunstancias han cambiado desde 1982, cuando Cuba fue originalmente designada como un Estado promotor del terrorismo (…). Nuestro continente y el mundo se ven muy diferentes hoy de cómo se veían hace 33 años”.

En su nota oficial, la Casa Blanca informó que “luego de una cuidadosa revisión” de la permanencia de la isla en la lista, “el Departamento de Estado concluyó que Cuba reúne las condiciones para la rescisión de designación” como estado promotor del terrorismo.

La exclusión de Cuba de la lista implica una serie de beneficios. El primer acercamiento es abrir embajadas oficiales.

También se eliminarían restricciones contra todo tipo de asistencia por parte de Estados Unidos -incluso a través de organismos internacionales-, el comercio de armas y actividades financieras con la isla.

La decisión abriría la posibilidad para que Obama también revisase en septiembre la calificación de Cuba como “enemigo”, codificada en una ley desde que Estados Unidos instauró el embargo en 1962.

También facilitaría los negocios de Cuba con otros países y su interacción con mercados internacionales, sin que los bancos con vínculos en Estados Unidos teman represalias por relacionarse con empresas cubanas. Los recientes avances en el acercamiento entre Washington y La Habana provocaron escasas reacciones entre los cubanos en Estados Unidos, una comunidad en plena transformación que está cada vez más a favor de los nexos entre los antiguos enemigos.

El histórico encuentro entre los presidentes Barack Obama y Raúl Castro en la Cumbre de las Américas, del fin de semana en Panamá, que consolidó la nueva política anunciada por ambos mandatarios en diciembre, generó atención mundial, pero entre la comunidad cubana-estadounidense no despertó mayores pasiones.

“Es muy bueno, era hora de que pasara, que se diera, que se unieran, por el bien del pueblo y de la gente de allá”, dijo Tony Ceballos en el vecindario La Pequeña Habana, tradicional enclave cubano en Miami, ciudad donde vive la mitad de los 2 millones de personas de la diáspora cubana en Estados Unidos. (I)

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