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Luego del terremoto de 1949, Blanca Buenaño dejó Píllaro para siempre

La comerciante recuerda que hubo gente que nunca volvió a ver a sus seres queridos en Tungurahua. Junto a su familia emigró a Quito. Desde los 13 años ha trabajado sin descanso.

Los recuerdos siguen tan claros como si fuera el 5 de agosto de 1949:

“Una de las vecinas quedó sepultada y solo se le veía su mano, el resto del cuerpo no había, toda ella estaba debajo de la tierra”. El testimonio es de Blanca Buenaño, una de las sobrevivientes del terremoto que devastó Ambato y que afectó a otras poblaciones de Tungurahua, así como a provincias cercanas.

Blanca nació en 1945 en Quito, pero toda su familia es de Píllaro. Constantemente su madre viajaba desde la capital hasta Tungurahua, para visitar a sus familiares y también para traer frutas, ya que se ganaba la vida mediante su venta. Incluso ella fue inscrita como si hubiese nacido en Píllaro por estos constantes viajes.

El día que la tierra tembló sigue claro en la mente de Blanca, porque este fenómeno natural marcó un antes y un después en su familia. Tuvo que cambiarse de provincia y ayudar en la casa a pesar de su corta edad.

Tungurahua estaba devastada

Cuando ocurrió todo, ella estaba en Píllaro, una de las ciudades que también se vio afectada por el terremoto. “Las piedras grandes caían en la carretera, no podíamos ni caminar porque las calles estaban partidas en dos, no había carros, teníamos que caminar”.

Pese a ello lograron llegar hasta Ambato, donde constataron la devastación causada por el terremoto: casas demolidas, montañas derrumbadas e incluso la iglesia de Ambato fue derrocada totalmente.

Así, en Ambato, hasta que se realizaran las labores de limpieza, las personas damnificadas permanecieron en el estadio Bellavista, en donde durmieron algunos días, ya que durante algunos días se produjeron réplicas del temblor.

Blanca junto a su madre Rosa también permanecieron algunos días en el escenario deportivo, no recuerda con exactitud cuánto tiempo fue, pero debido a la crisis que provocó el movimiento telúrico era mejor quedarse ahí.

Según los reportes de los periódicos de esa época, por el terremoto murieron más de 5 mil personas y Ambato, Pelileo y Píllaro fueron las más afectadas.

Este evento natural fue considerado como uno de los más fuertes ocurridos en Ecuador, ya que tuvo una magnitud de 6,8 en la escala de Richter. Guano, Patate, Pelileo y Píllaro quedaron prácticamente destruidas, Ambato fue la que más daños sufrió.

En Píllaro se estima que fueron más de 30 personas muertas; Blanca recuerda que dentro de esa cifra estaban algunos familiares suyos, de quienes no se tuvo más información.

Empezar de cero

Desde ese momento el principal objetivo de la familia Buenaño fue regresar a Quito y establecerse definitivamente en la capital.

Rosa Buenaño junto a su primogénita empezaron a vender fruta en la calle 24 de Mayo, uno de los principales sectores de Quito en aquella época, y también en el estadio.

Blanca recuerda que desde muy pequeña ayudaba en su casa, incluso a los 13 años empezó a vender jugos en mercados. “Primero teníamos un puesto en el mercado de San Francisco, nos iba bien, pero nos recomendaron que compráramos un puesto en el mercado de San Roque; nosotras no queríamos ir, pero un día nos amenazaron con que íbamos a perder todo y nos fuimos para ser vecinas del penal García Moreno”.

La residencia de ellas era cerca de su lugar de trabajo, en la ladera sobre la calle 5 de Junio, barrio que antes se llamaba la Colomina, una quinta ubicada en plena montaña debajo de El Panecillo.

Aquí las desgracias tampoco faltaron en la familia de Blanca Buenaño, aunque en esta ocasión fue algo premonitorio. “Cuando mi hijo mayor, Luis, estaba recién nacido, la ladera donde vivíamos se vino abajo, nuestra casa cayó con la montaña, pero una familiar mía sacó a mi hijo y lo salvó”.

Después de Luis llegaron sus hijos Soledad, Marcelo, Xavier y William, a quienes logró educar mediante el trabajo que realiza todos los días en el mercado.

El sacrificio es una de las características de Blanca. Ella, pese a sus 71 años, todos los días empieza sus labores a partir de las 05:00, en días normales, mientras que los días de feria sus actividades comienzan a las 04:00. “Desde esa hora debemos preparar los jugos, todo lo que hacemos es fresco, todo preparamos para el día a día”.

Ahora ella ya no tiene a quién mantener, pero no tiene previsto dejar su oficio en un futuro cercano; levantarse tan temprano no ha hecho mella en Blanca.

Y aquello es evidente por su vitalidad, ya que en la madrugada compra la fruta en el mismo mercado y posteriormente se dedica a hacer los jugos y frescos, de casi 7 sabores diferentes.

Junto a su hermana Gloria atienden un pequeño local, en donde se exhiben los frascos con las bebidas; asegura que actualmente ya no resulta tan rentable la venta de comida o jugos en el mercado. “Ahora, si vendemos en días normales unos $ 25 es bastante, en los fines de semana se vende más, pero ya no resulta una ganancia. Nosotras lo hacemos por estar ocupadas y no pasar en la casa”.

Las hermanas Buenaño recuerdan que cuando funcionaba el penal García Moreno, tenían mejores ingresos. “Los días de visita venían las personas y compraban un jugo, eran días que vendíamos bastante y eso nos ayudaba a todos quienes vendemos en el mercado”. Con resignación acepta que la vida está llena de cambios y que solo con esfuerzo se sale adelante. (I)

DATOS

El 5 de agosto de 1949 se produjo el terremoto de Ambato. Esta ciudad, así como Píllaro, Pelileo, Patate y Guano fueron las más afectadas al quedar destrozadas.

5.050 personas es el registro que existe de personas que murieron en el terremoto. El mayor número de fallecidos fue en Pelileo y Patate. Incluso Pelileo tuvo que ser reubicada en otro lugar.

El terremoto tuvo una magnitud de 6,8 en la escala de Richter. Hubo réplicas en los 5 días posteriores. Las personas damnificadas permanecieron albergadas en el estadio Bellavista, de Ambato.

Las tareas de reconstrucción de estas ciudades tardaron más de 5 años en concluir. La nueva iglesia de

Ambato se terminó en 1954 y Pelileo fue ubicada a 2 km del punto original en 1951. Desde 1950 se celebra la Fiesta de las Flores y las Frutas para conmemorar el resurgir de Ambato.

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