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Turquía celebra batalla de Galípoli y en Austria reconocen el “genocidio” armenio

Turquía celebra con gran pompa este viernes el centenario de la batalla de Galípoli, con acentos nacionalistas y bajo la sombra de otro centenario, más polémico, el del “genocidio” armenio.

Una veintena de dirigentes de todo el mundo acudirán a las riberas de los Dardanelos para recordar a las decenas de miles de soldados del Imperio otomano y del cuerpo expedicionario franco-británico caídos durante los nueve meses de encarnizada lucha, que terminó con una estrepitosa derrota de los Aliados.

Entre ellos, estarán el príncipe Carlos de Inglaterra, heredero de la Corona británica, y los primeros ministros de Australia y Nueva Zelanda, dos países cuyos combatientes -los famosos “Anzacs”- se sacrificaron heroicamente en territorio turco, contribuyendo a forjar sus identidades nacionales.

Erdogan ha prometido hacer de esta conmemoración un momento de reconciliación. “Los hijos de los países que se enfrentaron en campos rivales hace 100 años, se congregan bajo el mismo techo para lanzar al mundo un mensaje de paz y fraternidad”, dijo el jefe de Estado turco, que presidirá el viernes en el campo de batalla una gran ceremonia internacional.

Una sombra considerable pesará sin embargo sobre Galípoli: la de las conmemoraciones que tendrán lugar al mismo tiempo en Erevan en memoria de los centenares de miles de armenios muertos bajo el Imperio otomano, a partir de 24 de abril de 1915.

Esta “gran catástrofe” ha suscitado en los últimos días grandes tensiones entre las autoridades de Ankara -que niegan que la matanza fuera planificada- y los que la califican de genocidio, como el Papa Francisco o el Parlamento Europeo.

El presidente armenio Serge Sarkissian acusó incluso a su homologo turco de haber programado deliberadamente las celebraciones de Galípoli el 24 de abril -como ya se hiciera el año pasado- para desviar la atención de los crímenes cometidos por el Imperio otomano.

A menos de dos meses de las elecciones legislativas del 7 de junio, Erdogan no dejará de aprovechar estas festividades para exaltar la fibra patriótica de los turcos.

La cinta que presenta la conmemoración, minuciosamente elaborada por la presidencia, inunda desde hace varios días las televisiones del país, y da el tono de lo que serán los festejos. En ella, Erdogan lee un texto del poeta nacionalista Arif Nihat Asya y reza ante la tumba de uno de los soldados turcos caídos en combate.

La batalla de los Dardanelos se inició en febrero de 1915 cuando una flotilla franco-británica intentó forzar el Estrecho de los Dardanelos para apoderarse de Estambul, capital de un Imperio otomano entonces aliado a Alemania.

La expedición fue rechazada en marzo, pero los aliados desembarcaron el 25 de abril en Galípoli. Tras nueve meses de sangrienta guerra de trincheras, que dejó más de 400.000 muertos o heridos en los dos campos, los aliados sufrieron una humillante derrota.

Pero pese a esta victoria, el Imperio otomano ya estaba en su ocaso, acabaría la guerra en las filas de los derrotados y sería desmantelado. Sin embargo la batalla de Galípoli se ha convertido en un símbolo de la resistencia que desembocó en el advenimiento de la República turca moderna, en 1923.

Su padre-fundador, Mustafá Kemal, que dirigió un regimiento en la batalla, ha forjado su leyenda de héroe nacional al pronunciar esta arenga a sus tropas: “Supongo que no hay nadie entre nosotros que no prefiera morir antes de que se repitan los vergonzosos acontecimientos de la guerra de los Balcanes”

Minuto de silencio en el parlamento de Austria

El parlamento de Austria guardó el miércoles un minuto de silencio en recuerdo del genocidio armenio, una primicia en un país que en otro tiempo fue aliado del Imperio otomano, y donde ese término nunca había sido empleado oficialmente.

“El 24 de abril de 1915 marcó el inicio de las persecuciones que terminaron en un genocidio”, declaró la presidenta socialdemócrata del Parlamento, Doris Bures, antes de invitar a los diputados a levantarse y guardar silencio.

La ceremonia siguió a la redacción por parte de los seis grupos representados en el parlamento austriaco -partido socialista y democristiano en el poder, así como la extrema derecha, los Verdes y dos pequeños partidos liberales- de una declaración conjunta reconociendo el genocidio, que no fue sometido a voto, por lo que carece de valor legal. Pese a ello, marca el primer paso simbólico en el reconocimiento del genocidio por parte de Austria.

“En nombre de (nuestra) responsabilidad histórica, por haber sido la monarquía austrohúngara aliada del Imperio otomano durante la Primera Guerra Mundial, es nuestro deber calificar estos terribles acontecimientos de genocidio y condenarlos como tal”, subraya el texto, presentado el miércoles a la prensa.

“Igualmente, es deber de Turquía afrontar de forma honesta los capítulos dolorosos de su historia y reconocer como genocidio los crímenes cometidos contra los armenios bajo el Imperio otomano”, se afirma en la declaración.

Armenia, donde se inauguró el miércoles una conferencia internacional sobre estos acontecimientos, celebró la declaración, calificándolo de “importante contribución en una noble causa”, la de impedir los genocidios y los crímenes contra la humanidad.

El viernes tendrán lugar en Erevan las ceremonia de conmemoración del centenario de estos eventos ocurridos entre 1915 y 1917, en los que, según las autoridades armenias, murieron 1,5 millones de personas, y que son reconocidos como genocidio por una veintena de países. Ankara, por su parte, siempre ha rechazado esa denominación. (I)

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