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El número de víctimas supera las 3.200 en Nepal

La cifra de víctimas por el terremoto de Nepal subió a 3.218 personas el lunes (domingo en Ecuador), dos días después del potente terremoto que arrasó este país del Himalaya, dejando a decenas de miles de residentes atemorizados y durmiendo en las calles.

Grupos de ayuda recibieron las primeras informaciones sobre remotas aldeas de montaña— reportes que sugieren que muchas de ellas cerca del epicentro quedaron enterradas bajo los aludes de piedras.

Los deslaves impidieron que los equipos de rescate que tratan de usar los caminos en la montaña llegar a quienes requieren ayuda, dijo Prakash Subedi, jefe de distrito en la región Gorkha, lugar del epicentro del sismo.

“Aldeas como esta se ven afectadas rutinariamente por aludes, y no es inusual que aldeas completas de 200, 300 y hasta 1.000 habitantes queden completamente enterradas tras la caída de rocas”, aseguró el socorrista Matt Darvas en un comunicado de su grupo, World Vision. “Es probable que el helicóptero sea la única vía para acceder a esos pueblos remotos”.

El terremoto del sábado, de magnitud 7,8, sembró el terror en Katmandú, en localidades más pequeñas e incluso en las laderas del monte Everest, donde provocó una avalancha que enterró parte del campamento base lleno de escaladores extranjeros listos para intentar hacer cumbre en el pico más alto del mundo.

El subinspector general de la policía, Komal Singh Bam, dijo el lunes (domingo en Ecuador) que el número de víctimas subió a 3.218 personas pero no ofreció más detalles. Hasta el momento se han confirmado 18 muertos en la avalancha del Everest y otras 61 personas fallecieron en la vecina India. China reportó 20 muertes en Tíbet.

El administrador jefe del distrito de Katmandú, Ek Narayan Aryal, dijo que el lunes (domingo en Ecuador) se estaban entregando tiendas de campaña y agua en 10 puntos en la ciudad, pero que las réplicas elevaron el nivel de nerviosismo de la población.

“Ha habido casi 100 terremotos y replicas, que están dificultando las labores de rescate. Incluso los rescatistas tienen miedo y huyen de ellas”, explicó.

Por temor a que ocurrieran nuevos sismos, decenas de miles de personas atestaron durante el día las calles y durmieron durante la noche en parques o en un campo de golf. Otros acamparon en plazas al aire libre entre edificios agrietados y pilas de escombros. Se escuchaba periódicamente el sonido de las aspas de un helicóptero cuando las aeronaves sobrevolaban la zona.

“No nos sentimos para nada seguros. Ha habido muchas réplicas. No paran”, declaró Rajendra Dhungana, de 34 años, que pasó el día con la familia de una sobrina a la que incineraron en el Templo Pashuputi Nath en Katmandú.

La capital nepalí se compone de una colección de pequeños y mal construidos edificios de apartamentos. Sin embargo, fuera de los vecindarios más viejos, muchos en Katmandú estaban sorprendidos por la manera en que algunas estructuras modernas se derrumbaron en el terremoto.

Trabajadores de emergencias advirtieron también de que la situación podría ser mucho peor cerca del epicentro. El Instituto Geológico de Estados Unidos dijo que el foco del sismo estuvo cerca de Lamjung, a unos 80 kilómetros (50 millas) al noroeste de Katmandú.

El temblor fue el peor de los registrados en el país en más de 80 años. Destruyó áreas completas en los vecindarios más antiguos de la capital y fue lo suficientemente fuerte como para hacerse sentir en partes de India, Bangladesh, la región china de Tíbet y en Pakistán.

Hasta el momento el peor sismo en la historia nepalí era el de 1934, de magnitud 8,0 y que destruyó casi por completo las ciudades de Katmandú, Bhaktapur y Patan.

Los rescatistas ayudados por equipos internacionales pasaron el domingo retirando el escombro de los edificios —planchas de concreto, ladrillos, vigas de hierro y madera— en busca de sobrevivientes. Debido a que el aire estaba saturado de blancuzco polvo de concreto, muchas personas usaron cubrebocas o se ataron pañuelos en sus rostros.

La mayoría de las zonas estaban sin electricidad y agua. Naciones Unidas dijo que los hospitales en el valle de Katmandú estaban abarrotados y quedándose sin suministros de emergencia y espacio para almacenar los cadáveres.

Solo vendedores de fruta y farmacias parecían hacer negocio en la capital, con la mayoría de tiendas cerradas luego de que el gobierno declarase un periodo de recuperación de una semana.

Los primeros países que respondieron a la tragedia fueron los más próximos — India, China y Pakistán. Otros enviaron equipos y ayudas el domingo, incluyendo Estados Unidos, Canadá, Emiratos Árabes Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Polonia, Italia, Israel y Singapur. (I)

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