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Las tortugas gigantes vuelven a Santa Fe tras 150 años ausentes en la isla

En el siglo XVIII, piratas y bucaneros diezmaron la población de tortugas gigantes de Santa Fe, una isla de 24,7 km² ubicada en el centro de Galápagos y que hasta el viernes acogerá únicamente a iguanas terrestres, de la especie Conolophus pallidus.

En el Día Mundial del Medioambiente (5 de junio), la Dirección del Parque Nacional Galápagos junto con la ONG Galapagos Conservancy reintroducirán 207 ejemplares de tortugas gigantes Chelonoidis hoodensis a Santa Fe, con el objetivo de contribuir con su restauración ecológica y de conservar a esta especie, cuya ausencia desequilibró el ecosistema insular.

Al no haber tortugas, Santa Fe ha cambiado su dinámica poblacional a nivel de estructura de flora. Mucha de su superficie pudiese estar cubierta por bosques de cactus opuntia, pero está cerrada con vegetación arbustiva que ha mermado la aparición de nuevos cactus y ha disminuido la cantidad de alimento disponible para las iguanas terrestres. Ahí radica la importancia de introducir tortugas gigantes en Santa Fe, afirma Danny Rueda, director de Ecosistemas del Parque Nacional Galápagos. “Es como un tractor, abre los espacios de los ecosistemas cerrados y esto permite que haya un crecimiento nuevo de vegetación que es fuente de alimento para las iguanas y para la misma tortuga”, explica.

Los especímenes que serán liberados provienen de la isla Española y son morfológica y genéticamente parecidos a los originarios que desaparecieron hace más de 150 años, revelaron los estudios de genes. Las que habitaron Santa Fe, así como las que se distribuyen en Española, ambas zonas áridas, tienen el caparazón tipo montura y el cuello y patas más largos que les permiten elevarse para alcanzar la vegetación de árboles y cactus.

Rueda agrega que aunque en Santa Fe se registran otras especies vegetales, como pastos y arbustos, estas son estacionarias, es decir, su disponibilidad es de unas cuatro o cinco veces anuales. El resto del año, dice, la isla está seca, por lo que tanto las 6.500 iguanas terrestres como ahora las 207 tortugas repatriadas dependen de las opuntias, un tipo de cactus con una densidad principalmente de plantas adultas. Esto, indica, representa un problema. Hay unos 250.000 cactus opuntias, en su mayoría adultos. “Como no hay un herbívoro que regularice el ecosistema de Santa Fe, no es posible el crecimiento, el nacimiento de nuevas opuntias, y esto a largo plazo va a afectar principalmente a las iguanas”, comenta, sobre todo en la época seca.

¿Por qué hacerlo recién ahora siendo una situación que data de hace más de 150 años?

Rueda señala que tras la erradicación de las cabras introducidas en 1971, Santa Fe se ha ido recuperando. “Ahora el ecosistema está listo, ya la tortuga no va a tener una competencia directa por alimento con una especie introducida o invasora. Es el momento idóneo una vez que el ecosistema está sin cabras y ha logrado estabilizarse. La tortuga ya puede ejercer su papel normalmente como herbívoro y en la línea tope de la cadena trófica, porque fue siempre el herbívoro predominante de la isla. Y puede, obviamente, con este comportamiento y este equilibrio del ecosistema, regular todos los procesos evolutivos ahí”, precisa el funcionario.

Por este motivo, esta repatriación es considerada como un “hito de conservación” por las autoridades y, de acuerdo con Rueda, atiende a recomendaciones dadas por científicos en el marco de la implementación del plan de reproducción y crianza en cautiverio de especies emblemáticas que anualmente libera a ejemplares en las islas de la reserva natural.

Específicamente, este proyecto se caviló hace cinco años por medio del levantamiento de información sobre la ecología de las iguanas y tortugas terrestres en Santa Fe y la isla Española. Siguiendo el ejemplo exitoso de reproducción en cautiverio que se dio en esta última fue que se decidió replicarlo en Santa Fe.

Los programas de crianza en cautiverio de tortugas terrestres en los centros de crianza se iniciaron con el ejemplo de Española. Allí había únicamente doce tortugas hembras, por lo que se tuvo que trasladar a Diego, un macho Chelonoidis hoodensis, que se encontraba en el zoológico de San Diego, en Estados Unidos. Con su llegada y por medio de este programa, las iniciales doce tortugas engrosaron a 2.200 la población actual de Española. “Incluso hay ya reproducción natural”, resalta Rueda.

El viernes próximo, 25 guardaparques y 3 asesores científicos participarán en el retorno de los quelonios que tienen entre 4 y 10 años de edad y pesan, aproximadamente, entre 3 y 5 kilos. El equipo permanecerá en la isla hasta el martes, dado que a 40 tortugas se les colocará un rastreador GPS. La idea es saber cómo se mueven los primeros días en Santa Fe, si se quedan en la zona de liberación o se empiezan a distribuir por la isla.

Santa Fe tiene un sendero para turistas. A 1,5 km de esta zona, donde no acceden los visitantes, serían liberadas las tortugas. Sin embargo, en cuanto estas comiencen a establecerse en el ecosistema, es muy probable que quienes visiten la isla lleguen a verlas. (I)

Liberación
Logística
Presupuesto

La actividad de repatriación de tortugas como las gigantes está establecida en el plan operativo anual del Parque Nacional Galápagos. Dentro de la planificación se consideran cinco liberaciones de diferentes especies de tortugas, en islas como Santa Cruz, Santiago, Isabela, San Cristóbal. Para esto, resalta Danny Rueda, director de Ecosistemas del Parque, se han asignado $ 120 mil.

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