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Migrantes duermen sobre rocas por controles en costas

El primer ministro de Italia, Matteo Renzi, pidió ayer colaboración a la Unión Europea (UE) para afrontar la inmigración y criticó la actitud de “enseñar músculo” de países como Francia, que impiden el paso de migrantes por su frontera.

Italia es el país más afectado por el fenómeno de la inmigración procedente de África y de toda Europa y muchos lo ven como un puente para alcanzar el norte del continente.

Países limítrofes con Italia, como Francia y Austria, han decidido limitar el flujo de inmigrantes por sus fronteras meridionales y aplicar a rajatabla las reglas comunitarias, que permiten la expulsión de quienes no tengan permiso legal.

Es el caso de Francia, cuyo ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, aseguró ayer que su país no ha suspendido el espacio Schengen de libre tránsito ni ha cerrado su frontera con Italia, sino que sencillamente se ha limitado a aplicar controles más férreos.

Frente a ello, Renzi consideró ayer que esta actitud busca “mostrar músculo” y auguró el fracaso de la Unión Europea si no afronta el “dramático problema” de la inmigración de forma conjunta y solidaria.

“Si Europa quiere ser Europa tiene el deber de afrontar este problema todos juntos (…). Es del todo evidente que la actitud de mostrar músculo que algunos ministros de algunos países amigos están teniendo va en la dirección exactamente opuesta”, lamentó.

Renzi tiene en mente su Plan A de colaboración de los países europeos, pero también baraja un Plan B de actuación únicamente en el caso de que Europa sea incapaz de hacerlo de forma conjunta.

Sea como fuere, Italia asiste a la aglomeración de inmigrantes en su frontera norte, además de en las estaciones de tren de sus principales ciudades, que se han convertido en improvisados campamentos de refugiados ante la imposibilidad de viajar.

El caso más sonado es el del paso fronterizo de Ventimiglia, una pequeña localidad próxima a Francia que en los últimos días se ha visto invadida por cientos de inmigrantes a los que se les ha impedido el paso.

Ante esta negativa, un centenar de inmigrantes, sobre todo, eritreos y senegaleses, durmieron ayer nuevamente en el puerto de Ventimiglia, en protesta a la decisión de Francia de no permitirles pasar. (I)

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migrantes africanos esperan el paso a Europa.

Más afectados

Austria
En la frontera con Austria, Bolzano vive una situación similar, si bien el número de los inmigrantes que esperan la reapertura es mucho menor y no se han producido alteraciones del orden público.

Interior de Italia
Pero el aumento de los controles fronterizos ha perjudicado también a ciudades del interior de Italia como Milán, donde cientos de inmigrantes deambulan por la Estación Central.

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