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Cuba se abre a Estados Unidos

El secretario de Estado de EEUU, John Kerry,, junto al ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez. ENRIQUE DE LA OSA REUTERS

  • John Kerry señala que los cubanos merecen una ‘democracia genuina’

  • La Habana dice que la relación se basa en la ‘no injerencia’

ÁNGEL TOMÁS GONZÁLEZEspecial para EL MUNDOLa Habana
CAROLINA MARTÍN ADALIDEspecial para EL MUNDONueva York

Los 144 kilómetros que separan Cuba de Estados Unidos (desde Miami) parecen menos desde este viernes. Tras la ceremonia de izado de la bandera de Estados Unidos en La Habana presidida por el secretario de Estado John Kerry, las dos naciones sentaron las bases para caminar hacia la normalización de las relaciones congeladas durante el último medio siglo.

Kerry recordó frente al Malecón que muchas cosas han cambiado en estos 54 años; desde la caída del muro de Berlín a la normalización de las relaciones con Vietnam. Ahora es el turno de hacerlo con los vecinos. Visto que “las políticas pasadas no han conducido a una transición democrática en Cuba”, explicó, hay que cambiar de estrategia. En este sentido, subrayó que sigue convencido que los cubanos estarían mejor con una “democracia auténtica, donde la gente es libre para elegir a sus líderes, expresar sus ideas y practicar su fe (…)”.

El ministro de Asuntos Exteriores cubano, Bruno Rodríguez señalaba durante su intervención ante la prensa la voluntad de Cuba de avanzar en la normalización “con ánimo constructivo, pero sin menoscabo alguno a nuestra independencia, ni injerencia en asuntos que pertenecen a la exclusiva soberanía de los cubanos”.

Ante la pregunta de un periodista , Rodríguez sostuvo que se sentía “muy cómodo con la democracia cubana, que a su vez tiene cosas perfectibles” y defendió que Cuba también tiene “preocupaciones en materia de derechos humanos” en EEUU, enumerando asuntos como la brutalidad policial.

Construir ‘relaciones civilizadas’

Izado de la bandera de EEUU en la embajada de CubaATLAS

Es obvio que las diferencias entre ambas naciones persisten, pero ambos insistieron en innumerables ocasiones len que se pueden construir “relaciones civilizadas, respetuosas y productivas que serán distintas a las de la etapa anterior” apostillaba Rodríguez.

Esa otra etapa quedo aparcada -que no olvidada como matizó Kerry-, durante la ceremonia en la recién inaugurada embajada. Cuando los marines izaron la bandera de EE UU, estalló una espontánea salva de aplausos provocados por cientos de habaneros que habían acudido atraídos por la trascendencia de este suceso histórico. Era la primera visita de un secretario de Estado estadounidenses desde hacía 70 años. “Me siento como en casa” dijo el jefe de la diplomacia nada más tomar el micrófono.

De las cinco generaciones existentes en la isla, tres de ellas, gastaron centenares de horas de vida en manifestaciones de protestas contra la citada sede diplomática. Pero ahora, al parecer, aquellos mítines han dejado de existir. Cuba, a partir de ahora estrena la novedad histórica de ser “amiguito del imperialismo yanqui”.

Es también nuevo el pulido bronce del letrero que anuncia, en inglés, el título de Embajada de Estados Unidos -colocado de madrugada en menos de una hora- y el gigante mástil donde fue izada la bandera por tres oficiales de la marina, que recibieron el estandarte de manos de los tres marineros jubilados que la recogieron el 4 de enero de 1961.

Un gesto que Kerry destacó durante su intervención en el Malecón, a cuya espalda podían verse aparcados tres coches clásicos estadounidenses de los años 50. El jefe de la diplomacia agradeció la labor del Papa Francisco, los líderes latinoamericanos y al presidente Raúl Castro y su equipo del Ministerio de Interior encabezado por Josefina Vidal para el restablecimiento de las relaciones con Cuba.

Ni rival, ni enemigo

En su discurso, Kerry hizo hincapié en las bondades de una “democracia auténtica” donde los ciudadanos pudieran no sólo elegir libremente a sus líderes y expresar sus ideas sino también donde existiese “una sociedad civil independiente y que pueda florecer”. El secretario de Estado destacó que “el futuro de Cuba es para que lo forjen los cubanos”; un país vecino que ya no es un rival ni un enemigo, subrayó.

En la comitiva estadounidense que ha asistido a la apertura de la citada sede también han estado presente figuras de la comunidad cubano- americana como los empresarios Joel García y Carlos Saladriga. Ellos, además de otras figuras, han ejercido como lobistas a favor de reponer las relaciones con Cuba. Saladriga dijo a EL MUNDO.es “que el trabajo duro empieza ahora” y añadió “Cuba necesita hacer cambios en sus sistema económico y este es el momento de las oportunidades de trabajar juntos, será un proceso lento, pero va a ayudar a Cuba a hacer los cambios que necesita”, afirmó.

A su vez el Congresista cubano americano Joel García manifestó estar contento con el restablecimiento de las relaciones entre los dos países, pero insistió que “Cuba necesita hacer cambios” que a su juicio, “serán lentos”,dijo. Pero también afirmó que “la comunidad cubano-americana tenemos conocimientos para ayudar a crear empresas y abrir puertas a la economía cubana”, afirmó. García reconoció que el principal obstáculo para iniciar negocios en Cuba es la Ley del embargo que dificulta iniciar operaciones en la economía cubana, afirmó. Pero por lo pronto el tendido de puente entre Cuba y Estados Unidos ya es una realidad.