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¿Dieta o ejercicio?

Días atrás The New York Times denunció que Coca Cola donó dinero a científicos que postulan que la obesidad se debe a la falta de ejercicio y no al consumo excesivo de calorías. Expertos en Chile tienen su propia opinión sobre su origen.

La ciencia todavía no se pone de acuerdo sobre si los actuales niveles de obesidad en el mundo se deben a un mayor consumo de calorías del humano moderno o al poco ejercicio físico que realiza en comparación con los hombres de hace 100 años, o incluso antes.

En Estados Unidos, un grupo de científicos creó una organización llamada Global Energy Balance Network para realizar investigación y promover estilos de vida más saludables. Steven N. Blair, profesor de la U. de Carolina del Sur y vicepresidente del grupo, ha señalado que no hay realmente “ninguna evidencia convincente de que consumir comida chatarra y  bebidas azucaradas sean la causa”. Así las cosas, para ellos es el sedentarismo y no el consumo excesivo  de calorías que comemos lo que ha llevado a la obesidad.

Todo habría quedado como una discusión científica más si no es por el diario The New York Times, que en una columna de la semana pasada reveló que Coca Cola ha financiado y apoyado logísticamente a estos investigadores. Según el diario, la empresa entregó US$ 1,5 millones al grupo y desde 2008 ha donado cuatro millones más a estudios del profesor Blair, uno de los fundadores de Global Energy Balance Network.

En un comunicado, Coca Cola respondió aclarando que tiene una “larga historia de apoyo al desarrollo de estudios basados en evidencia científica relacionados con nuestras bebidas, los ingredientes que usamos e importantes temas como el balance energético para colaborar con información relevante para nuestro negocio y nuestros consumidores”.

La compañía también admite  que apoya a los expertos “más importantes del mundo en los campos de nutrición y actividad física”, pero que ellos dan a conocer sus propias visiones y hallazgos. “Seguiremos apoyando la investigación mediante alianzas público-privadas y usaremos ese aprendizaje para continuar refrescando personas alrededor del mundo, con opciones de bebidas seguras y de buen sabor”, dice el texto. Pero la pregunta quedó lanzada. ¿Qué es más importante para combatir la obesidad, la dieta o el ejercicio?

Principal factor en Chile

Sandra Mahecha, deportóloga de Clínica Meds, dice que es difícil saber cuál es la principal explicación de la obesidad, porque es un problema multifactorial. “Lo que se ha visto es que no ha aumentado tanto la cantidad de ingesta calórica. En la era pre- industrial o paleolítica, se sabe que la media de consumo era de más o menos 3.000 kilocalorías. Hoy es más o menos 2.400. La diferencia es que antes se gastaban, en promedio, 1.000 kilocalorías diarias por actividad física y hoy apenas son 300”.

A su juicio, el peso de la inactividad física es grande. De hecho como factor de riesgo mata más que la obesidad. “Por eso incentivamos tanto el ejercicio y la actividad física. Una persona obesa pero físicamente activa tiene menos riesgo que una persona de peso normal pero que es sedentaria”, señala Mahecha.

Fernando Vio, investigador del Instituto de Nutrición y Alimentos (Inta) de la Universidad de Chile, señala que pese a que el sedentarismo ha disminuido levemente, la obesidad continúa creciendo. “En Chile aumenta anualmente el consumo de bebidas gaseosas y jugos azucarados, helados, galletas, golosinas, según datos de la empresa privada publicados por Euromonitor. Por otra parte, ODEPA del Ministerio de Agricultura, muestra en sus hojas de tendencia de consumo que aumentamos el consumo de pan (90 kilos por habitante al año), carnes (87,5 kilos por  habitante al año) y azúcar (cerca de 40 kilos por persona al año) anualmente  y que comemos muy poca legumbres, fruta y verduras”, dice este especialista.

“Curiosamente -insiste- los países que consumen más bebidas gaseosas y jugos azucarados en el mundo, que son EE.UU. y México, son los que tienen más obesidad”, explica Vio.

Ricardo Uauy, Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y también académico del Inta, señala que la obesidad es una mezcla de cuánto comemos (ingesta calórica) y cuánto nos movemos (gasto calórico) y es, además, un balance específico para cada persona. “No se puede individualizar, a menos que se mida en cada persona respecto de lo que come y lo que gasta. No tiene sentido definir cuál de los dos factores es más el problema”, insiste.

Uauy explica que el metabolismo basal de una persona -lo que gasta solo por respirar y realizar funciones básicas- es en promedio 1.500 calorías y eso ha permanecido así desde hace varias generaciones. La diferencia está en que antes esa cantidad de calorías se conseguía con tres platos de comida al día y hoy se comen varios más y con grasas y aceites incorporados. “Antes hasta los animales tenían menos grasas porque eran animales alimentados con pastos y al aire libre, por lo que la cantidad de calorías por gramo de carne también era menor”, argumenta. “El asunto es que hoy día, o comemos la mitad de lo que se come o nos movemos el doble. Lo responsable es hacer las dos cosas al mimo tiempo. Comer menos y gastar más”.

Fuente http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2015/08/659-643253-9-dieta-o-ejercicio.shtml