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Casco detecta la cercanía de los objetos para no videntes

Hecho con fibra de vidrio, el casco de ecolocalización para no videntes es una de las propuestas que se presentarán en la quinta edición del Campus Party, que se desarrollará del 30 de septiembre al 4 de octubre próximo en el Centro de Exposiciones y Convenciones Mitad del Mundo (Cemexpo), en Quito.

Marcelo Ayala, su inventor, explicó que el objetivo de este equipo es ayudar a las personas no videntes a ubicarse en el espacio. El casco, aclaró, resulta más beneficioso para quienes perdieron la vista, que para aquellos que nacieron sin ella, pues a los individuos que se quedan sin ese sentido les ayudará a desarrollar su oído.

Su funcionamiento es sencillo. El no vidente se coloca el casco en su cabeza y este, a través de sensores, capta la información de cercanía de los obstáculos alrededor y la remite vía vibración a un chaleco. Mientras más cerca está del objeto, más fuerte vibra el accesorio.

El movimiento se siente en los hombros cuando los datos provienen de los elementos que están a los lados izquierdo o derecho del artefacto, y se percibe en la espalda cuando se activan los sensores de arriba o abajo.

De acuerdo con Ayala, el casco pesa libra y media, y su construcción le demandó un año y medio de trabajo. En su interior, el equipo tiene una minicomputadora, que censa los movimientos de un lado al otro y de arriba hacia abajo.

La máquina es alimentada por una batería de celular, adaptada para tener mayor potencia y que brinda energía por ocho horas.

En la parte posterior del casco, una pequeña pantalla horizontal registra la distancia de los obstáculos, información que será útil para el instructor que controla el funcionamiento del equipo.

Ayala explicó que las luces led en su interior permiten visualizar el rostro y las expresiones del no vidente, mientras que las que están a los lados (en el exterior) brillan con mayor o menor intensidad, según la cercanía de las cosas.

Asimismo, aclaró que el casco “no es para que la gente pueda ver, sino para que entrene el oído” y en definitiva el sentido de ecolocalización, a fin de que mejore su calidad vida y no se frustre. “Lo posicionará y dirá si está lejos o cerca de algún objeto, pero no es para uso permanente”, agregó.

El equipo es autoprogramable, lo que implica que se ajusta conforme el usuario se adapte a él. Las pruebas parten con tres o cuatro metros de distancia y con el paso del tiempo y las destrezas que se vayan adquiriendo (ubicación auditiva), se acorta la distancia que captan los sensores. (I)

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