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Obama pide en la ONU el fin del embargo estadounidense a Cuba

El presidente estadounidense Barack Obama pidió este lunes en las Naciones Unidas el levantamiento del embargo de su país contra Cuba vigente desde 1962, expresando su confianza en que la “apertura y no la coacción” llevará las reformas a la isla.

Obama dijo confiar en que el Congreso estadounidense “inevitablemente levantará un embargo que no debería estar más en vigor”, ante los aplausos de las delegaciones de los 193 países en la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

El mandatario insistió en que Estados Unidos “falló” durante medio siglo de política de aislamiento a Cuba en mejorar las vidas de los cubanos. “Nosotros cambiamos eso”, señaló, expresando estar “confiado en que la apertura y no la coacción apoyará las reformas y mejorará la vida de los cubanos”.

Washington y La Habana restablecieron relaciones diplomáticas en julio tras más de medio siglo de desconfianza.

“Seguimos teniendo diferencias con el gobierno cubano y vamos a seguir defendiendo los derechos humanos pero abordamos esos asuntos a través de relaciones diplomáticas y aumentamos el comercio y los lazos entre personas”, señaló Obama.

Los resultados de esos contactos convencerán a los legisladores estadounidenses a levantar el embargo, confió Obama, que se reunirá el martes con el presidente cubano Raúl Castro al margen de la Asamblea General. Será el segundo encuentro entre ambos, desde una histórica reunión en abril durante la Cumbre de las Américas en Panamá.

El partido Republicano, que controla las dos cámaras del Congreso, se opone al acercamiento con Cuba y rechaza levantar el embargo.

Dispuesto ante la ONU a trabajar con Rusia e Irán sobre Siria

El presidente estadounidense Barack Obama dijo el lunes estar dispuesto a trabajar con Rusia e Irán para buscar una solución al conflicto sirio, aunque denunció el apoyo de Moscú y Teherán al “tirano” Bashar al Asad, en la apertura de la Asamblea General de la ONU.

“Estados Unidos está preparado para trabajar con cualquier país, incluyendo Rusia e Irán, para resolver el conflicto” en Siria, dijo por otra parte Obama, señalando que su país no quiere una nueva Guerra Fría con Moscú derivada de la crisis en Ucrania.

Obama puso sin embargo una línea roja, denunciando a aquellas naciones que apoyan a “tiranos” como el líder sirio Bashar al Asad, a quien acusó de asesinar niños.

Las declaraciones de Obama fueron un dardo directo contra Rusia e Irán por su apoyo militar al régimen sirio en el conflicto interno de ese país, poco antes de que el presidente ruso Vladimir Putin tomara la palabra.

Obama y Putin se verán las caras por la tarde al margen de la Asamblea General, en su primera reunión en más de dos años.

Aislado por Occidente a raíz del conflicto de Ucrania, el presidente ruso se reinsertó de manera espectacular en el centro del escenario con Siria, arrasada por una guerra civil que lleva ya cuatro años y medio.

En momentos en que Rusia aumentaba sensiblemente su presencia militar en Siria, desplegando tropas y aviones en uno de los feudos del régimen de Asad, Putin anunció que buscaba instalar con los países de la región una “plataforma común” para combatir a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

Moscú anunció el lunes a través de su vicecanciller Mijail Bogdanov una reunión de un grupo sobre la cuestión siria en octubre con la participación de Estados Unidos, Arabia Saudita, Irán, Turquía, Egipto y la propia Rusia.

Explotando la falta de decisión en Occidente sobre el futuro del régimen de Asad, Rusia insiste en que apoyarlo es el único modo de poner fin a la guerra que ya ha dejado más de 240.000 muertos.

Lo cierto es que mientras tanto el Estado Islámico consolida sus posiciones y mantiene su poder de atracción: unos 30.000 yihadistas extranjeros viajaron a Siria e Irak desde 2011, según responsables de inteligencia estadounidense citados por el New York Times. (I)

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