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Becarios comparten las aulas en el extranjero

Anderson y Silvia cuentan sus historias desde Madrid. Ambos defienden el proceso educativo actual y piden tiempo para una revolución completa. El Código Ingenios se socializa en el exterior.

Una de las reglas favoritas del desarrollo humano y de la globalización es que, para sobrevivir, hay que crecer con calidad. Y Ecuador, la octava economía latinoamericana en 2014, confía ciegamente en su futuro.

Mientras referentes financieros como Europa no logran salir del fango de la recesión, la prodigiosa mutación productiva iniciada en los últimos años en Ecuador sigue arrojando datos sorprendentes: con casi 11.000 becarios repartidos por las mejores universidades del mundo y una ciudad del conocimiento como Yachay, que pronto estará a pleno rendimiento, no es de extrañar que muchos españoles comiencen a observar con una mezcla de envidia y perplejidad el trabajo ecuatoriano con las generaciones del futuro.

Alrededor de 900 jóvenes estudiantes acaban de comenzar el nuevo curso en España, la mayoría de ellos matriculados en facultades donde se imparten materias relacionadas con la nueva economía, la que representan las tecnologías y la investigación. Uno de ellos es Ánderson Argothy, 29 años, de Ibarra.

Economista con una maestría en Gestión empresarial por la Flacso, Ánderson prepara su doctorado en la Universidad de León. Escucharle hablar de la importancia capital que tiene la política de becas para el futuro de Ecuador es una clase acelerada del saber.

DATOS

Actualmente el Gobiernoecuatoriano ha destinado $ 267 millones para el Programa de Becas, beneficiando así a miles de estudiantes que se preparan en las mejores universidades de 48 países del mundo.

Hasta el año pasado
, 2.816 becarios habían retornado al Ecuador para contribuir con el cambio de matriz productiva a través de proyectos de investigación.

El Programa de Becas
forma parte de las políticas emprendidas por el Gobierno para alcanzar la excelencia en educación, como lo es la evaluación docente, con la cual se incorporan cada vez más profesores con títulos de cuarto nivel en las universidades del país. Actualmente el 43% de la planta de docentes universitarios tiene un P. hD.

Los programas de becas
otorgan financiamiento completo para la estadía en el exterior de cada uno de los becarios y abarcan áreas como: ingeniería, industria y construcción, agricultura, silvicultura, pesca y veterinaria, ciencias sociales, arte, matemáticas y estadística, ciencias de la vida, y tecnologías de la información y comunicación, y educación.Rápido de inteligencia y de una ternura contagiosa, desmantela la confortable buena conciencia del neoliberalismo con la inversión privada como único motor económico para destacar la importancia que tiene el papel del Estado en esta larga travesía.

“La inversión pública en Yachay, por ejemplo, tiene una importancia fundamental porque reduce la incertidumbre que podía ralentizar la entrada de empresas privadas de capital-riesgo, las tecnológicas, en un proyecto tan sugerente, pero que necesitaba el aval del Gobierno porque a la larga serán esas empresas las que dinamizarán el sector de Investigación y Desarrollo (I+D), tan sostenible como productivo para los próximos años. Es una revolución completa, pero habrá que tener paciencia. Estados Unidos tardó 80 años en hacer la suya”.

Al menos, la etapa de la formación del talento humano comienza a dar sus primeros frutos con jóvenes como Ánderson Argothy y otros cientos de estudiantes con becas de Senescyt que comparten aulas y laboratorios con alumnos procedentes de Asia, Oceanía, América y también la UE.

La Universidad de Alcalá de Henares es uno de los centros escogidos. El miércoles se transformó en un apasionante foro académico durante la conferencia impartida por Hernán Núñez, director ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual (IEPI), sobre el Código Ingenios que la Asamblea debate en la actualidad.

“Según la OCDE, el 2,08% del PIB total de China en se invirtió en I+D. Nosotros queremos invertir al menos el 0,55% del PIB anual destinado a la formación universitaria y a garantizar el acceso libre a internet de los ciudadanos, entre otros aspectos”, explica el responsable del IEPI.

Un termómetro que calibra la evolución positiva del talento interior bruto es el registro de patentes.

Solo el pasado año, Ecuador registró 16 iniciativas innovadoras elaboradas por becarios de la Senescyt, 9 realizadas en universidades privadas y 7 en la pública. Algo impensable antes de 2007. “Estamos en una estado de innovación incipiente a nivel de América Latina. Hay más equipamientos tecnológicos y un nivel formativo cada vez mayor. La experiencia de estudios superiores en el exterior comienza a dar sus resultados, aunque el gran paso se dará en unos años”, comenta Núñez del IEPI.

Silvia Pineda es una apasionada estudiante ecuatoriana con quien pasear por el parque madrileño de El Retiro es la forma más corta de conocer sus sueños y entablar lazos de corazón.

Es una empedernida defensora de su patria, desde los volcanes de Latacunga, pasando por el sistema educativo y la biodiversidad que encierra el país. “Las ciencias aplicadas son mi especialidad. Estoy con una beca de la Senescyt de un año y regreso. Después ya veré si continúo en EE.UU., en Ecuador o vuelvo a España”.

Silvia procede de una familia de trabajadores humildes, pero con desparpajo logró abrirse paso para estudiar hasta convertirse en una alumna ejemplar. “Mi mamá también quiso estudiar, y habría sido brillante, pero eran otros tiempos, malos para mi país”.

Vive en casa de unos familiares que migraron a España en 2001 y su deseo es regresar a Ecuador con el contenedor del conocimiento a rebosar. No le sorprende que la calidad de vida crezca cada año en Ecuador, porque “la política puso al ciudadano por encima de la economía”, pero considera que tendrán que pasar varias generaciones para tocar el cielo.

“Somos muchos los jóvenes en formación. Somos una nación joven que ahora sale para estudiar en lugar de migrar por necesidad, como en tiempos no muy lejanos. Pronto se verá esta inversión del Estado, aunque necesitamos tiempo y paciencia”, concluye antes de despedirse recordando que nunca renunciará a su sueño. “Trabajar en un laboratorio bien equipado, pero en mi país”. (I)

Los becarios españoles no reciben salario

Tener más de 30 años y ser becario. Es uno de los dramas del mercado laboral español. Y más aún si, con esa edad, hacerse becario es la única manera de tener un empleo o algo que se le parezca. Una encuesta de Infojobs muestra que más de la mitad de los becarios mayores de 30 años en España trabajan sin cobrar un sueldo.

El portal de empleo online ha evaluado la situación actual de los becarios en el mercado laboral en Eueropa. Dos datos son especialmente llamativos de ese análisis. Por un lado, el 6,3% de los mayores de 30 años accedió a un puesto de becario. Por otro, el 52% de ellos no percibe un salario por su actividad.

Durante 2014, 221.716 candidatos se registraron en Infojobs con perfil de becario, de los cuales 36.000 son mayores de 30 años, poseen algún titulo universitario y más de 6 años de experiencia.

Los motivos principales que llevan a un candidato de más de 30 años a optar a un puesto de este tipo son mantenerse activo en el mercado laboral, cobrando un salario (62%) o incluso renunciando a él (38%), obtener algo de experiencia incorporándose al mercado laboral o empezar en un nuevo sector diferente al suyo a través de un contrato de becarios.

Según Infojobs, 6 de cada 10 candidatos mayores de 30 años desempleados se plantea empezar algún tipo de curso para poder optar a un puesto de becario y al menos no estar en el paro. (I)

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