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La Dinapen patrullará las calles en busca de chicos en ‘problemas’

Desde este mes la entidad asume un rol, que le pertenece a los padres, la vigilancia de los niños solos por las noches. Piden más atención en el hogar.

En grupos o solos, de día o de noche, usando el uniforme o no, es común observar a menores de edad deambulando por las calles en diferentes sectores de Guayaquil. Para la mayoría de ciudadanos esta situación es preocupante, pues aseguran que refleja la falta de control en el hogar.

La Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen) anunció que desde noviembre fortalecerá sus patrullajes para vigilar que los menores de edad no permanezcan fuera de sus hogares en las noches.

Joffre Morán, quien habita en Pascuales, considera que el problema no es que los niños y adolescentes estén fuera de casa sino que las actividades que realizan son inapropiadas.

“Al parque que está cerca de la casa llegan chicos a fumar, empiezan a hacer escándalo y a veces andan con sus novias y no les importa nada”, manifiesta.

La comandante de la Policía en la zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), Tannya Varela, explica que la medida está dirigida especialmente a los niños de 10 y 11 años. “Si  encontramos a un joven fuera de su casa les diremos lo de siempre, que se retire a su domicilio”.

Varela menciona que la decisión fue tomada en una Asamblea Comunitaria en el sector de Los Esteros, al sur de la ciudad. Durante el encuentro los padres de familia se comprometieron a ser más responsables con sus hijos.

La jefe de la Policía en la zona 8 desmintió que haya un horario que restrinja la presencia de los menores en la calle, por 2 motivos: “Primero, estamos violando un derecho en la constitución que es la libre movilidad y segundo que nosotros no somos las personas indicadas en tomar las decisiones […] Si los padres de familia deciden que sus hijos, a partir de las 21:00 ya no pueden estar en la calle, es decisión de ellos no de la Policía Nacional”, enfatiza.

Añade que la Dinapen siempre ha hecho este tipo de control, sino que ahora dará más atención a los niños durante los patrullajes y que solo en casos en los que amerite la protección del menor de edad, los uniformados los acogerán  hasta que sea entregado a sus padres.

“Queremos hacer hincapié que ya es hora de que la familia, papá y mamá, asuman la responsabilidad que les corresponde en el control de sus hijos”, dice Varela.

El control se extiende en la zona 8 por la cantidad de delitos contra los jóvenes, un ejemplo es que el 80% de los casos de microtráfico se han descubierto en 33 sectores de estas 3 ciudades.

La psicóloga clínica Sandra Saltos señala que el primer sitio de protección a los niños es el hogar. “Lamentablemente, la mayoría de padres han perdido la autoridad con sus hijos y por eso vemos que hay niños y adolescentes en la calle”.

De ser recurrente la presencia de los menores fuera del hogar, aumenta el riesgo de empezar a delinquir e incluso de involucrarse en el consumo de drogas porque “no hay un adulto que les esté indicando cuáles son las reglas o los límites para que haya determinado comportamiento frente a la sociedad”.

“Es lo mismo que pasa con los padres cuando llevan a los hijos a la escuela, creen que son los profesores los que deben formar a los hijos. Los niños van a la escuela para recibir información que ayude en su profesión pero en el hogar es en donde se tienen que dar valores, normas y reglas para que sepan cuáles son los límites”, sentencia Saltos.

La profesional asegura que lo inquietante es que las responsabilidades están siendo deslindadas a otros y las personas no están tomando conciencia de su contribución para formar una mejor sociedad.

Responsabilidad familiar

“Si la familia se preocupa mucho, es responsable, pone límites, educa cariñosamente y maneja la disciplina, los menores van a estar en un ambiente seguro”, dice la docente Ana Quevedo Terán de la carrera de Trabajo Social y Desarrollo Humano de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil (UCSG).

Ella actualmente dirige el programa Familias Unidas, que busca prevenir y reducir algunas conductas de riesgo en adolescentes como el consumo de drogas, comportamientos sexuales de riesgo y delincuencia, a través del trabajo con los padres.

En total, 239 familias cuyos hijos se educan en los colegios réplicas Simón Bolívar y 28 de Mayo sirvieron de modelo para el estudio. Los padres se reunían una vez a la semana para participar en sesiones grupales en el establecimiento y en el domicilio.

Quevedo indica que la investigación, basada en un modelo de Estados Unidos, busca medir el impacto en materia de prevención y para ello se realizaron encuestas al inicio y al final del programa. En los próximos 15 meses se hará otra evaluación para determinar si hubo un cambio.

“A priori podemos decir que las familias han hecho mucho esfuerzo por cambiar patrones comunicacionales y por atreverse a hablar con sus hijos sobre estos temas. Vemos también la percepción de los adolescentes a ser más escuchados”, dice Quevedo, quien recalca que de tener resultados positivos a mediano plazo, el estudio podría ser aplicable en otras instituciones. (I)

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