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El futuro presidente de Argentina heredará desafíos económicos

Según la Cepal, este año el país crecerá el 1,6%, la inflación el 20% y las reservas monetarias serán de $ 26.000 millones. El desempleo ronda el 6,6%.

El nuevo presidente que resulte electo en el histórico balotaje del próximo domingo en Argentina enfrentará en el corto y mediano plazo varios desafíos en el marco de un complejo panorama económico caracterizado por una inflación elevada, escasez de dólares, control cambiario, déficit fiscal y un frente abierto con “fondos buitre”.

Tanto el candidato del Frente para la Victoria (FPV), Daniel Scioli, como su rival de la alianza derechista Cambiemos, Mauricio Macri, han compartido su preocupación durante la campaña sobre estos temas, aunque el mayor temor de los argentinos pasa por saber cómo encararían ambos postulantes el combate a estos problemas que amenazan al futuro gobierno, con una economía que -según la Cepal- crecerá este año el 1,6%, una inflación de cerca de 20% y alicaídas reservas por unos  $ 26.000 millones, la mitad de las que había en 2011.

Las dudas pasan por saber si habrá un ajuste y una megadevaluación de la moneda, como en los últimos meses vaticinaron “referentes” del área económica de Macri, quien se negó sistemáticamente a mencionar quién sería su ministro de Economía en caso de ganar el balotaje.

Su persistente negativa de dar a conocer quién sería su ministro, a menos de 25 días de la asunción del nuevo gobierno, profundizó el temor sobre los verdaderos planes de Cambiemos en caso de acceder al poder, aunque Macri prometió varias veces no realizar ajustes, devaluar la moneda o abrir el grifo de las importaciones en desmedro del empleo.

Scioli, por el contrario, anunció hace semanas que ese cargo sería ocupado por la actual titular del área en la Gobernación de la provincia de Buenos Aires, Silvina Batakis, afirmando que enfrentaría esos problemas que afectan la economía con una “agenda del desarrollo” que atraiga inversiones extranjeras, fomentando la industria nacional y el consumo interno. Además, prometió que el dólar oficial se mantendría en enero por debajo de los 10 pesos, como ahora, para alejar cualquier fantasma de una  megadevaluación. La idea de los asesores de Scioli sería enfrentar todo este complejo nudo económico en forma gradual rechazando cualquier política de shock como levantar en forma abrupta el control de cambio (llamado “cepo” por la oposición).

La moneda estadounidense se cotiza en el mercado negro en el país austral a 15,33 pesos. Varios “voceros” económicos de Macri llegaron a vaticinar que el dólar oficial se iría a 14 pesos, al menos, en los próximos meses, para unificar el valor del dólar.

Pero el exviceministro de Economía Orlando Ferreres dijo que, en caso de una devaluación, “habrá un traslado a los precios de los alimentos, porque los valores están fijados a 9,50 pesos” el dólar. “El impacto de este movimiento lo sufrirá la clase media baja y la obrera, que son las que no pueden ahorrar y dedican la mayor parte de recursos a lo que es una canasta básica”.

Otro fantasma que recorre el cuerpo de los argentinos son los subsidios estatales a las tarifas de los servicios básicos, como la luz y el gas. El principal candidato de Cambiemos para asumir el Ministerio  de Economía en caso de llegar a la Casa Rosada, el liberal Carlos Melconián, en un informe reciente de su propia consultora a empresarios, afirmó que será necesario disminuir subsidios a estos servicios para bajar el gasto público. En ese documento menciona que para eliminar el subsidio a la electricidad es preciso aumentar la factura un 250% llevando la tarifa de luz de un promedio de 50 pesos ($ 5 al cambio oficial) a 175 pesos ($ 17,5) por bimestre. La misma situación se repetiría con el transporte y el gas.

El gobierno “kirchnerista” advierte hace tiempo que un eventual gobierno de Cambiemos impondría un ajuste, una devaluación y una apertura indiscriminada a las importaciones, como sucedió en la década del 90 cuando se fundieron decenas de miles de industrias y el empleo trepó a más del 20%. Hoy, la desocupación oficial ronda el   6,6%, aunque la mayoría de la sociedad descree en las estadísticas oficiales.

Macri negó impulsar estas políticas y las atribuyó a una “campaña del miedo”, aunque en los últimos años fue promotor de los mismos planes. Scioli prometió no tocar los subsidios.

Para el economista Dante Sica, director de la consultora Abeceb, “desde una óptica macro, la distorsión de precios relativos, principalmente tarifas y tipo de cambio, la elevada inflación, el déficit fiscal (estimado en hasta 7% del PIB por la oposición) y su financiamiento con emisión monetaria y el cepo cambiario aparecen en el centro de los desbalances que heredará el nuevo gobierno”.

“Que un mes de electricidad en la Ciudad de Buenos Aires cueste menos que un día de alquiler da cuenta del enorme atraso del precio de la energía, factor clave detrás de los rojos fiscal y externo y del círculo vicioso en el que se encuentra inmersa la política económica”, señaló Sica a EL TELÉGRAFO.

El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) advirtió empero que  una medida de shock para eliminar subsidios provocaría en el corto plazo un aumento de 1,8% de la pobreza (no medida por el gobierno hace años y de 20% a  30% según la oposición), reduciría un 3% el ingreso de los sectores medios, duplicaría el peso del costo del gas, la electricidad y el transporte público en el gasto de los hogares con menores ingresos, y sumaría un 4% a la inflación.

Con respecto al tema de los “fondos buitre”, Scioli dijo que no será prioridad de su eventual gobierno negociar un acuerdo, mientras Macri, afirman fuentes del ejecutivo, ya envió “emisarios” a Estados Unidos para entablar un diálogo.

Para Sica, “el próximo gobierno va a tener que lograr un pronto acuerdo con los holdouts, dado que esto constituye un paso clave para lograr una normalización total de la deuda y el retorno a los mercados financieros internacionales. Si bien resolver este litigio involucrará reconocer un endeudamiento no despreciable -alrededor de $ 15.000, que equivale a 3,0% del PIB-, también abriría las puertas al financiamiento externo, reduciendo la necesidad de un ajuste de magnitud en el corto plazo”.

“Hay que tener en cuenta -enfatizó Sica- que actualmente Argentina presenta un bajo nivel de endeudamiento, dado que la deuda pública en manos de privados representa apenas el 12% del PIB”, gracias a una política de desendeudamiento llevada a cabo en los últimos 12 años. (I)

Juez ordena allanamiento del Banco Central

El camino al balotaje presidencial del domingo en Argentina quedó sembrado ayer de graves denuncias por supuestos intentos de provocar una corrida cambiaria y causar zozobra con denuncias de fraude contra el Banco Central.

“Ellos (los opositores) lo que quieren es que ocurra la devaluación ahora, para no tener que hacerla ellos”, afirmó a radio 10 Silvina Batakis, señalada por el candidato Daniel Scioli como su ministra de Economía si ganara la segunda vuelta el domingo.

La presidenta Cristina Kirchner también criticó duramente el allanamiento que ordenó el juez federal Claudio Bonadio al Banco Central ante la presunta defraudación que constituiría el volumen de ventas de dólar futuro realizadas por el presidente de la entidad, Alejandro Vanoli.

“En el día de la fecha, siendo las 14:22, pleno horario cambiario, llegó a la mesa de operaciones del Banco Central la Metropolitana para realizar un allanamiento ordenado por el juez Bonadio en el marco de la denuncia realizada por el Dip. Federico Pinedo del PRO y el Dip. Mario Negri de la UCR (ambos de la oposición), sobre la operatoria de dólar futuro, interrumpiendo por primera vez en la historia en funcionamiento del Mercado Único de Cambios”, cuestionó la presidenta en una carta que publicó en su página web y difundió en las redes sociales.

Los legisladores opositores sostienen que el Banco Central vendió dólares a “futuro” a marzo 2016 a 10,65 pesos por unidad, cuando la cotización para la misma fecha en el mercado de Nueva York era de entre 14 y 15 pesos, según explicaron fuentes consultadas. (I)

Una contienda electoral con gran incertidumbre

Las elecciones para presidente de Argentina son una contienda electoral de gran incertidumbre. Así lo catalogó ayer Pablo Stefanoni, historiador del país, al analizar el escenario político de las votaciones que se desarrollarán el próximo 22 de noviembre, que convocará a 32 millones de personas a las urnas.

En un conversatorio, organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en Quito, Stefanoni delineó la presencia política de los 2 candidatos que participan en la segunda vuelta: el oficialista Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires, la más importante del país; y el opositor Mauricio Macri, quien durante su campaña electoral garantizó un cambio que dé vuelta a la página de 12 años de kirchnerismo.

El historiador argentino, tras explicar los procesos políticos que se desarrollaron desde la época del peronismo y la continuidad del régimen a cargo de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner, señaló que Scioli ha intentado mostrarse como un candidato que no está condicionado por el gobierno de la presidenta Cristina Fernández. En cambio, el conservador Macri se ha encargado de reiterar que las propuestas de su contendor son la continuidad de problemas heredados en el presente régimen. (I)

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