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Ecuador y la reelección indefinida

Aunque Rafael Correa se autoexcluye de la posibilidad de competir una vez más por la presidencia, alienta una reforma que desprecia la alternancia

LA NACION

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, cuyo índice de popularidad se encuentra en claro retroceso, ha dicho públicamente que no buscará para sí una nueva reelección en el cargo para los comicios por realizarse en 2017 en su país.

No obstante, promueve una reforma constitucional que permita la reelección presidencial indefinida. Con ese fin, fue reactivada una comisión creada específicamente para llevar adelante una serie de enmiendas constitucionales. El oficialista bloque legislativo Alianza País, con holgadísima representación parlamentaria, lleva adelante esa bandera y aspira a lograr que las reformas se aprueben antes de que concluya el corriente año.

La desenfrenada carrera por lograr reelecciones indefinidas no es patrimonio absoluto de Correa y sus seguidores. Como ya hemos comentado en un reciente editorial, Evo Morales, en Bolivia, pretende lograr una reforma de la Constitución de su país para contar con una nueva oportunidad de seguir al frente del Poder Ejecutivo. En el caso de Morales, de conseguir esa modificación, podría sumar 19 años corridos como presidente de su país. Correa, en tanto, gobierna ininterrumpidamente en Ecuador desde 2006 y su actual mandato concluye en 2017.

El hecho de que haya aclarado que no promueve para sí la reelección indefinida, pero que otorga luz verde para que se incluya esa posibilidad en el nuevo texto constitucional, pone a Correa dentro del grupo de dirigentes que desprecian la posibilidad de la alternancia en el poder, esencial en todo proceso republicano.

En rigor, la reforma que está en curso en Ecuador beneficiará a otros candidatos. Correa quedará específicamente excluido de esa alternativa por obra de un artículo constitucional transitorio con el que se impedirá la reelección a quienes hayan cumplido con los dos períodos constitucionales permitidos por la actual Ley Fundamental.

De sancionarse las enmiendas, la posibilidad de reelección indefinida para los primeros mandatarios ecuatorianos entrará en vigor tan sólo luego de que se hayan realizado las elecciones de 2017.

Hace pocos días, Correa arengó a sus seguidores a votar a otro dirigente de su partido para sucederlo cuando finalice su actual mandato, y sugirió un par de nombres, como el del ex vicepresidente Lenin Moreno o el del actual vicepresidente, Jorge Glas. Y, a pesar de que insistió en que las enmiendas no se harán para beneficiarse en lo personal, no dejó pasar la oportunidad para volver a mostrarse con una arrogancia y vanidad a todas luces impropias de un dirigente político. “Si la oposición nos quiere volver al viejo país de la ingobernabilidad, del chantaje, del sometimiento, ahí nos veremos nuevamente en las urnas. El terror de que vuelva Correa -dijo hablando de sí mismo en tercera persona- va a hacer que se porten algo bien, algo decentemente.”

Cuando el universo bolivariano se ha venido resquebrajando, y aunque Correa declare públicamente que la reforma constitucional no se hará por propio interés personal, su aval a la inclusión de la reelección indefinida es un claro mensaje de retroceso institucional.

FUENTE http://www.lanacion.com.ar/1849269-ecuador-y-la-reeleccion-indefinida