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Colombia sanará las heridas del conflicto armado con una Comisión de la Verdad

Los crímenes de lesa humanidad no serán susceptibles de amnistía. Ese fue uno de los acuerdos a los que llegaron las FARC y el Gobierno. La paz está cada vez más cerca, opinan los negociadores.

Después de 18 meses de discusiones sobre uno de los seis puntos más delicados de la agenda, el Gobierno colombiano y las FARC alcanzaron un paso clave e histórico más con la firma del acuerdo sobre justicia y reparación de las víctimas.

Los representantes de los países garantes del proceso informaron desde La Habana los detalles de lo acordado. Rodolfo Benítez, representante de Cuba, afirmó que “se creará un sistema de justicia, reparación y garantía de no repetición y una comisión de esclarecimiento de la verdad”.

“Dentro de estos compromisos se incluyen trascendentales acuerdos, como la creación de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición; la Unidad Especial para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto; la Jurisdicción Especial para la Paz y las medidas específicas de reparación”, se lee en el comunicado conjunto.

El jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, aseguró que “no es retórica decir que el anuncio de las víctimas pronostica el posible fin del conflicto y advenimiento de una paz firme”.

DATOS

El año Francia-Colombia 2017, presentado ayer en Bogotá por su comisaria general francesa, Anne Louyot, tendrá como objetivo acompañar la transformación de Colombia.

“El proceso de paz en curso en Colombia ya se traduce por una mejora sensible de la situación interna (…). El año Francia-Colombia tiene como objetivo acompañar la transformación profunda del país y su voluntad de apertura al exterior”, declaró a periodistas Louyot, del Instituto Francés, organismo gubernamental de acción cultural exterior.

Se tratará del primer año entre Francia y un país de Sudamérica desde que se celebró en 2009 con Brasil este tipo de intercambio. El proyecto fue lanzado durante la visita a Francia del presidente colombiano, Juan Manuel Santos.Sobre los detalles finales que restaban de la justicia transicional, dijo que la jurisdicción especial no será una cacería de brujas y que habrá niveles de justicia diferenciales para las FARC, la fuerza pública y los terceros no combatientes.

Manifestó que el tribunal especial de paz tendrá magistrados de las más altas calidades escogidos de manera transparente y en ningún caso nombrados directamente por las FARC o el Gobierno.

Como nota destacada, en el  anuncio los negociadores no estuvieron en primera fila de la mesa. Fueron las 10 víctimas invitadas al acto las que protagonizaron el inédito e histórico acuerdo: Luis Herlindo Mendieta, Piedad Córdoba, Jineth Bedoya, Alan Jara, Luz Marina Bernal, Yaneth Bautista, María Soledad Garzón, Wilfredo Landa, Alfonso Mora y Licinia Collazos.

Las partes fueron enfáticas en advertir que no serán objeto de amnistía ni indulto, ni de tratamientos equivalentes, los delitos de lesa humanidad, el genocidio, los graves crímenes de guerra, la toma de rehenes u otra privación grave de la libertad, la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, la desaparición forzada, el acceso carnal violento y otras formas de violencia sexual, el desplazamiento forzado, además del reclutamiento de menores.

Cada uno de los puntos anteriormente mencionados se articulan dentro de un sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición, al que se vinculan también medidas de no repetición, que también dependen de un punto que aún está por definir en la isla: el fin del conflicto.

Según anunciaron las partes, se trata de un sistema integral que hace especial énfasis en medidas restaurativas y reparadoras, y pretende alcanzar justicia no solo con sanciones retributivas. Es decir, que no solo se tratará de mecanismos judiciales consistentes en la privación de la libertad.

A estos mecanismos que se pondrán en marcha una vez se firme un acuerdo final, se le suma el trabajo que adelantó la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas. “La cual arrojó importantes conclusiones de contenido diverso y plural en lo que concierne a los orígenes y las múltiples causas del conflicto, los principales factores y condiciones que han facilitado o contribuido a la persistencia del conflicto y los efectos e impactos más notorios del conflicto sobre la población”, manifestaron las partes.

La vocería de las FARC estuvo a cargo de Iván Márquez, quien en un discurso de 15 minutos se esforzó por mostrar la coincidencia con el Gobierno en cuanto a los puntos clave del acuerdo.

En cuanto a las penas para los guerrilleros, Márquez recalcó que deberán ser amnistiados quienes hayan sido “condenados ilegítimamente” por ejercer el delito de rebelión y que tendrán que cesar los procedimientos de los organismos del Estado contra quienes estén presos, sin condena.

El conflicto colombiano es uno de los más prolongados del mundo y ha dejado unos 220.000 muertos y seis millones de desplazados. (I)

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Exrehenes viajaron a La Habana

Víctimas y políticos celebran el acuerdo

La parlamentaria Clara Rojas, quien permaneció 6 años en cautiverio en poder de las FARC, consideró positivo el acuerdo logrado. “Estamos contentos de que pueda cerrarse el tema y esperamos que cumplan las expectativas”, sostuvo.

Sin embargo recalcó que se debe cerrar cualquier espacio a la impunidad para los responsables de los crímenes atroces.

A su turno, el senador Óscar Mauricio Lizcano, hijo de Óscar Tulio Lizcano, quien estuvo 8 años secuestrado por las FARC, dijo que lo importante del acuerdo de víctimas es que la guerrilla reconoce que son victimarios y que los delitos de lesa humanidad no serán indultados.

“La paz tiene un precio que todos los colombianos tenemos que asumir”, manifestó el congresista.

Por su parte, el general de la Policía, Luis Mendieta, que pasó casi 12 años como rehén de las FARC, explicó que “ya hice mi catarsis y dejé los rencores”.

“Nosotros, las víctimas, en este momento estamos a la expectativa de saber cuáles fueron los puntos del acuerdo porque vinimos al acto protocolario. Pero, por supuesto, tenemos el máximo interés en que el proceso de paz siga adelante, pero también queremos saber en detalles cuáles fueron los puntos de este acuerdo, aclaró.

El senador colombiano Iván Cepeda, uno de los facilitadores de las negociaciones, consideró como avance histórico el acuerdo sobre víctimas. “Tal consenso convierte en realidad las aspiraciones de los perjudicados por la guerra y las demandas de organizaciones defensoras de derechos humanos”, subrayó el congresista en su cuenta en Twitter.

Según el legislador se trata de un pacto sustancial, que deberá ser analizado a fondo por los ciudadanos.

Cepeda destacó las posibilidades que brinda la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), concebida con la finalidad de examinar la responsabilidad de todos los actores de la larga confrontación bélica.

José Antequera, hijo de uno de los miembros de Unión Patriótica exterminados en décadas pasadas, calificó de buena noticia el acuerdo sobre víctimas. “Se trata de un crucial punto de partida, un acta de compromiso de las partes, confiamos en que tal modelo de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición pueda implementarse exitosamente en los territorios durante próximas etapas”, comentó el joven abogado citado por la televisora Canal Capital.

Antequera insistió en la necesidad de erradicar el paramilitarismo y frenar el rearme de grupos criminales para que haya una verdadera paz. (I)

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