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El Buque Escuela Guayas zarpó a zona de terremoto

Nelly Jaramillo y Olga Bajaña recién se conocían, pero ya compartían la misma emoción de ver a sus hijos cumplir el sueño de ser marino y listos para realizar su primer viaje por la costa ecuatoriana.

Frente a ellas estaban uniformados, y en fila, Douglas Crespín, de 19 años, hijo de Nelly; y, Jefferson Borja, de 21, hijo de Olga. Ambos eran parte de los 60 grumetes, diez de ellos mujeres, que partieron ayer en un crucero nacional de instrucción en el Buque Escuela Guayas.

Este año, debido a las circunstancias actuales que vive el país por el terremoto del pasado 16 de abril, los jóvenes a más de recibir instrucción, entrenamiento y capacitación darán apoyo a las provincias afectadas de Manabí y Esmeraldas.

Este crucero nacional anual, que tiene una duración de 16 días, llegará mañana a Puerto Bolívar, en El Oro; el martes próximo estará en Puerto Cayo, Manabí, y el 2 de junio arribará a Esmeraldas.

Allí, el Buque Escuela permanecerá hasta el 4 de junio y luego navegará rumbo a Mompiche, donde llegará al día siguiente para luego zarpar hasta Manta, el 6. En el muelle manabita se quedará dos días y luego partirá rumbo a Guayaquil.

“Ellos tienen que concientizar lo que ha sucedido como grumetes que han estado en Salinas y en caso de ayuda apoyar en lo que sea necesario”, manifestó Carlos Vallejo Game, inspector general de la Armada, quien presidió la ceremonia de despedida en el muelle del Yacht Club de la Armada, en el malecón Simón Bolívar.

Jaramillo, la madre de Douglas, quien acudió con su esposo, Javier Crespín, recordó que su hijo anhelaba ser marino como un tío. “La alegría como mamá es enorme. Uno alimenta el sueño de los hijos. Lo amo mucho y que pase lo que pase tu familia es tu familia”, comentó la mujer.

Olga Bajaña, la mamá de Jefferson, salió a las 06:00 desde la ciudadela Abel Gilbert del cantón Durán para despedirse de su hijo, que deseó ingresar a la Marina igual que su padre, un tío y otros familiares. “Que Dios me lo cuide y me lo proteja”, fue la bendición que dio de lejos al joven grumete.

Ver a Paulina Gallo, de 31 años, realizar el salto en el buque emocionó a sus hijos Andrés, de 17 años, y Josué, de 14. También a su madre, Lorena Velásquez, y su suegra, Victoria Fuentes. “Es un orgullo, siempre le ha gustado la Marina”, señaló Lorena Velásquez.(I)

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