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Ministerio de Cultura habla de una deficiencia administrativa en la Orquesta Sinfónica

El Ministerio de Cultura negó que con la nueva Ley de Cultura las sinfónicas del país pierdan autonomía. Lo hizo mediante un comunicado colgado en su página web tras las declaraciones de David Harutyunyan, publicadas en este Diario el domingo pasado.

La cartera de Estado respondió a las quejas del director de la sinfónica de Guayaquil, quien estará en funciones hasta fin de mes. El sábado anterior, EL UNIVERSO solicitó una entrevista sobre el tema al ministro Raúl Vallejo, a través de su departamento de Comunicación, e incluso envió un cuestionario por escrito que hasta el cierre de esta edición no ha tenido respuesta.

No obstante, en su web el Ministerio señala que “la nueva Ley de Cultura define a las orquestas sinfónicas del país como entidades operativas desconcentradas, de tal forma que manejen su propio presupuesto y tomen las decisiones que sean del caso. Así que, de ninguna manera, el aspecto creativo y artístico de aquellas –y menos su repertorio– será definido en alguna instancia del Ministerio de Cultura y Patrimonio”. Esto en referencia a cuando Harutyunyan habla sobre la pérdida de autonomía de la OSG,

Asimismo se agrega que lo que hace la Ley es homologar los modelos de gestión de las orquestas en el país y garantizar el correcto funcionamiento de estas en los aspectos administrativo y financiero, para lograr la excelencia artística y una mayor vinculación con la comunidad.

En el mismo comunicado, esa cartera de Estado habla de “los problemas administrativos de la OSG que el director saliente ha olvidado mencionar”. Dice que “el exdirector ejecutivo de la OSG mantuvo bajo modalidades irregulares de contratación a 41 de los 85 músicos”.

A esto, Gorki Elizalde, a quien en noviembre se le hizo conocer que sería removido de sus funciones, refiere que “lamentablemente están (el Ministerio de Cultura) muy lejos de la realidad” sobre el tema de las contrataciones y el manejo de la institución.

“Lo que más me conmueve es que este ministerio no conozca cómo se administran las orquestas sinfónicas, es algo imperdonable lo que ayer declararon sobre los contratos de los 41 músicos que estaban contratados por servicios profesionales. Primero que nada en el estatuto de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil dice que no es el director ejecutivo, sino la junta directiva, que está conformada por dos miembros de los músicos, por un representante de la Municipalidad de Guayaquil y la preside el ministro o un delegado, son los que toman las decisiones de contratación”, indica el exfuncionario, quien agrega que en esa instancia él solo tenía voz y no voto, y que, por lo tanto, él solo ejecutaba las decisiones de la junta directiva.

Con la salida de Harutyunyan y de Elizalde, el presidente de la junta directiva, el asesor jurídico de la sinfónica de Guayaquil y el representante del Municipio también dejaron sus funciones.

Otros funcionarios también dejan la Sinfónica de la urbe

Renuncias de otros funcionarios de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil se han dado a conocer en estos días, luego del anuncio del cese de funciones de su director artístico, David Harutyunyan. Diversas razones se dan en torno a estas.

Su remoción de la dirección ejecutiva de la sinfónica a Gorki Elizalde le parece rara. El exfuncionario le contó a este Diario que le pareció algo sospechoso “que justamente el día en que” le notificaron su separación del cargo “llegaron los fondos”, que según él le fueron retirados a la OSG hace meses.

Dice que no se explica cómo lo pueden acusar de irregularidades si él solo ejecutaba lo que la junta de la OSG le indicaba. “Nosotros siempre realizamos las decisiones de la junta pegadas a la ley, a las normas vigentes, con estricto cuidado de los procesos que se realizan dentro de la junta”, señala Elizalde, quien asegura estar con la conciencia tranquila.

En tanto, una de las renuncias corresponde a Jorge Saade Scaff, quien hasta la semana pasada fue el presidente de la junta directiva de la sinfónica. “El día martes el ministro Vallejo me llamó, me preguntó que cuándo vencía el contrato de David y le dije el 31 de diciembre y me dijo ‘bueno que no se renueve ese contrato’”, señala el violinista, quien agrega que trató de persuadirlo, pero no obtuvo resultados.

“Al no estar de acuerdo, lo lógico era que renuncie (…) He visto el trabajo de David con la Orquesta Sinfónica de Guayaquil y cómo la ha llevado a un nivel internacional (…) y puedo dar fe que la orquesta sinfónica tiene un nivel internacional y eso es gracias a David”, agrega. Saade explica que prefirió retirarse antes de que se lo pidieran, puesto que en la nueva Ley de Cultura, cuyo veto parcial está pendiente de tratamiento por el pleno de la Asamblea, no se contemplan los directorios.

Quien también presentó su renuncia fue Juan Carlos Escudero, quien además de ser músico de la orquesta se desempeñaba como asesor jurídico de esta. Se pronunció sobre el comunicado que el Ministerio de Cultura colgó en su web y afirmó que varias de las aseveraciones que allí se indican no tienen fundamento. En el documento se indica que Harutyunyan cobraba, bajo la modalidad de servicios profesionales, casi el doble del sueldo que la partida para director prevé.

Según Escudero, los fondos para financiar la suma que “justamente se merecía el maestro de este nivel” no provenían del ministerio, sino de un aporte que el Municipio de Guayaquil hacía para programas artísticos de la orquesta. Dice el músico que debidamente se consultó a la Municipalidad “si se podía hacer uso de esos recursos” para “pagar estos honorarios.

El Ministerio informó además que la dirección musical de la OSG será encargada al músico ecuatoriano Patricio Jaramillo, quien la asumirá desde enero de 2017. En ese mismo mes se iniciará el proceso del concurso para nombrar al nuevo director de la OSG. (I)

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