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Ecuador: las elecciones silenciosas

 

Rafael Rojas Rafael Rojas
 
Rafael Rojas
En poco más de un mes, se celebrarán elecciones presidenciales y legislativas en Ecuador. Luego de que fracasaran los últimos intentos de introducir la reelección indefinida en el régimen constitucional de 2008, se inició un lento proceso de sucesión dentro del partido oficial, Alianza País. Hasta el pasado mes de octubre, no se sabía a ciencia cierta si el candidato gubernamental sería Lenin Moreno, exvicepresidente de la primera administración de Rafael Correa.

La formula de Lenin Moreno y el candidato a la vicepresidencia, Jorge Glas —segundo al mando del actual gobierno— se ha confirmado, pero la campaña electoral ha sido más bien discreta. Los primeros grandes actos electorales se han producido en diciembre y han estado encabezados por el propio presidente Correa. El protagonismo de éste en el proceso electoral hace pensar en alguna modalidad de permanencia velada en el poder más que en una verdadera sucesión.

Luego de acompañar a los candidatos oficiales a su inscripción ante el Consejo Nacional Electoral, el pasado 16 de noviembre, el presidente se quejó de la lentitud en la inscripción de la lista oficial, pero justificó su presencia con el argumento de que las elecciones serán ejecutivas y legislativas y que su persona contribuye a la cohesión del bloque hegemónico en la Asamblea Nacional, que estará encabezado por José Serrano, ex ministro del Interior.

La oposición también ha tardado en perfilar sus candidaturas y se muestra incapaz de ofrecer una plataforma concertada. Guillermo Lasso, un empresario de Guayaquil, que fuera ministro de Economía y Energía en el gobierno de Jamil Mahuad y gobernador del Guayas, es quien parece ofrecer la alternativa de mayor peso desde la derecha. Los otros candidatos opositores, la socialcristiana Cynthia Viteri y el general Paco Moncayo, tienen proyectos menos sólidos pero que podrían ganar respaldo en el próximo mes.

Las encuestadoras Cedatos y Market, en sus últimas mediciones, conceden un 35% de las preferencias electorales a la fórmula oficial de Moreno y Glas; poco más de 22% a Lasso; casi 11% a Viteri; y 6.9% a Moncayo. Una alianza opositora rebasaría fácilmente el voto gobiernista, por más de cinco puntos porcentuales. Sin embargo, los expertos descartan que se produzca una coalición electoral, no sólo porque Moncayo, que proviene de los movimientos cívico-militares de los 90, se inscribe en la izquierda, sino porque los dos candidatos de la derecha prefieren contender por separado.

El gobernador de Guayaquil, Jaime Nebot, fue de los primeros en proponer que Lasso y Viteri se aliaran en una candidatura única, pero su idea fue descartada por los partidos opositores el pasado octubre. Los candidatos a la presidencia representan, también, diputaciones a la Asamblea y velan por el desempeño favorable de sus respectivos partidos en las elecciones legislativas. El escenario parece apuntar a la continuidad del proyecto de gobierno de Rafael Correa, aunque con una hegemonía más acotada.

rafael.rojas@razon.com.mx

FUENTE http://www.razon.com.mx/spip.php?page=columnista&id_article=333406